X

Los últimos barones de máxima pureza

De la tropa que nació con Duhalde solo quedan cuatro soldados que ya suman cien años gobernando. A tres de ellos, el tope a las reelecciones los jubilará en 2023. Cintura y sucesiones parentales.

Las reelecciones indefinidas en los municipios bonaerenses se terminaron por ley en 2016: los intendentes pueden gobernar solo dos mandatos consecutivos. Si la normativa no es derogada, en 2023, la mayoría de los caciques locales deberán abandonar sus cargos. En ese grupo, tomará especial relevancia la salida de un puñado de jefes comunales que, a la sombra de Eduardo Duhalde, comenzaron a dominar el territorio en la década del ’90.

Solo cuatro intendentes de los denominados barones del conurbano continúan al frente de municipios de la región metropolitana. La tropa, que había nacido al ritmo de la construcción de poder político de Duhalde en la provincia de Buenos Aires, fue perdiendo peso territorial y poder electoral con el nacimiento de nuevas expresiones políticas y el surgimiento de otros liderazgos.

 

 

Mientras en el camino perdieron protagonismo Raúl Othacehé, de Merlo (1991-2015); Hugo Curto, de Tres de Febrero (1991-2015); Jesús Cariglino, de Malvinas Argentinas (1995-2015); Mariano West, de Moreno (alternó su conducción entre 1995 y 2015), y Julio Pereyra, de Florencio Varela (1992-2017), los líderes de Ituzaingó, Alberto Descalzo; de José C. Paz, Mario Ishii; de Ezeiza, Alejandro Granados, y de Berazategui, Juan José Mussi, resistieron los vientos de cambio y acumulan más de dos décadas cada uno en el poder.

En la matriz de su conducción sobresalen puntos en común. Todos encontraron musculatura en distritos con mucho peso poblacional y fuerte concentración de pobreza y lograron un respaldo popular que, ante escenarios económicos y sociales adversos, se tradujo en poder de movilización. Además, todos tuvieron la muñeca política para amoldarse a los distintos gobiernos peronistas. Nacidos al calor del menemato y el duhaldismo, buscaron cobijo durante el kirchnerismo y sobrevivieron a la ola amarilla que irrumpió en 2015. Algunos, incluso, alcanzaron un dialogo amigable con la exgobernadora María Eugenia Vidal. Ejerciéndolo por mano propia o por medio de suplentes o familiares, acumulan, entre los cuatro, cien años en el poder. Un siglo.

 

 

CUARTETO. En 2023, cuando Descalzo abandone el despacho municipal, habrá cumplido 28 años al frente de la administración de Ituzaingó. En diciembre pasado, asumió su séptimo mandato al frente del municipio tras ser reelecto en seis ocasiones de forma consecutiva. Ha sido el único intendente del distrito, territorio que conduce desde 1995, meses después de que se constituyera el municipio como partido autónomo tras escindirse de Morón. El límite de las reelecciones pone en carrera a su hijo, Pablo Descalzo, actual jefe de Gabinete y mencionado en elecciones anteriores como posible candidato a intendente.

La misma cantidad de años lleva Granados al frente de la conducción de Ezeiza. Ganó su primera elección en 1995, un año después de que se dividiera el partido de Esteban Echeverría, distrito del que fue concejal. Fue reelecto en 1999, 2003, 2007, 2011, 2015 y 2019. ​En 2013 se tomó licencia en el cargo para asumir la conducción del Ministerio de Seguridad bonaerense tras ser convocado por el exgobernador Daniel Scioli. En la danza de nombres por la sucesión también aparecen familiares. Por un lado, la exdiputada nacional Isabel Beatriz Visconti, más conocida como Dulce Granados, y por el otro, Gastón Granados, hijo del primer matrimonio del intendente.

 

 

Ishii asumió como intendente de José C. Paz en 1999, cinco años después de que el distrito se escindiera del partido General Sarmiento. Al finalizar su último mandato habrá cumplido 24 años al frente del municipio luego de renovar su cargo en las últimas cinco elecciones. En 2013 tomó licenció hasta 2017 para asumir como senador bonaerense y dejó cuidando su sillón a Carlos Urquiaga. En la lista de posibles sucesores aparece el diputado José Pérez, cabeza de lista de la Primera sección en la última elección.                                                    

El cuarteto se completa con Mussi, quien, habiendo asumido su primer mandato en 1987 y renovado el respaldo electoral en tres oportunidades, tomó licencia en distintas ocasiones para ocupar funciones nacionales o provinciales. En las elecciones pasadas volvió al ser elegido para suceder a su hijo, Juan Patricio Mussi, que lo había reemplazado entre 2010 y 2019. A diferencia de sus colegas, el berazateguense podrá postularse por un mandato más en 2023.

 

 

Si bien les bloquea toda posible intención de mantenerse en la conducción municipal, el límite en las reelecciones no significa pérdida de poder de los barones en sus pagos chicos. Por el contrario, los últimos resultados electorales demuestran no sólo su fortaleza para sostenerse a través del tiempo, dado que han sido partícipes y testigos del surgimiento de nuevos movimientos, transformaciones, rupturas, disputas y reconstrucciones políticas, sino el peso de sus apellidos en las urnas, teniendo en cuenta el caudal de votos que aportaron al triunfo de las fórmulas nacional y provincial del peronismo.