15|1|2022

06 de diciembre de 2020

06 de diciembre de 2020

Larreta ensaya su armado nacional y sus alfiles santafesinos presionan a Lifschitz. El socialismo no se apura y marca los tiempos. Perotti, atento a la jugada.

Horacio Rodríguez Larreta salió a pedir la solidaridad de toda la oposición ante la quita de recursos coparticipables  aplicada por el Congreso a la Ciudad de Buenos Aires. La jugada previa del porteño, antes de la derrota legislativa, les permitió a sus espadas santafesinas retomar el sueño de un armado de opositor amplio.

 

El diputado nacional PRO Federico Angelini recibió un llamado del alcalde, que le pidió que se contactara con los dos legisladores progresistas, Enrique Estévez y Luis Contigiani, para pedirles que no dieran al cuórum al proyecto que impuso finalmente el Frente de Todos. El vicepresidente de los amarillos fue más allá y le pidió al exgobernador socialista Miguel Lifschitz que intercediera. “Evitemos este atropello del kirchnerismo; hoy es la Ciudad y mañana puede ser Santa Fe”, convenció el diputado. Finalmente, el par de diputados no se sentó en sus bancas y luego se abstuvo en la votación.

 

Angelini es, a la vez, uno de los promotores de la construcción de un frente de frentes en Santa Fe, un nuevo armado opositor que integre al PRO, al socialismo y a la UCR, como mínimo. Como contó Letra P, Larreta apuesta a ampliar las fronteras de Juntos por el Cambio y pretende que Lifschitz y el intendente de Rosario, Pablo Javkin, jueguen dentro de su esquema. Párrafo aparte, estos dos se vieron las caras en los últimos días en el municipio que gobierna el segundo y supo gobernar el primero.

 

La izquierda PRO

Larreta quiere su pata progre. Tejió un entendimiento con Margarita Stolbizer y pondera que en su distrito tiene al socialismo adentro en la figura de Roy Cortina. Ahora, quiere expandirse y tentar al presidente de la Cámara de Diputados santafesina.

 

Angelini y su socio político radical, Julián Galdeano, son creyentes fervientes de dicho armado. Quieren convencer a Lifschitz a toda costa. De eso hablaron los tres en la cena que compartieron días atrás en la casa del primero. El socialista entiende la premura del dúo cambiemista, pero siempre es defensor de marcar los tiempos y hoy su interés pasa por otro lado.

 

Lifschitz está ocupado en recorrer la provincia, sostener su “vocación de poder” y evitar roces hacia dentro del socialismo. El partido de la rosa se debe un proceso electoral interno y, está claro, hay más de una corriente que no quiere saber nada con aliarse al PRO. Prueba de ello es la entrevista que Letra P le hizo a Rubén Galassi, exministro de Gobierno de Antonio Bonfatti.

 

El presidente no va a apurarse y no va a dejar que nadie lo corra. No lo desespera ser candidato a senador nacional, mantiene una buena imagen pública en la provincia y condiciona a gran parte de la oposición.

 

Una oposición fragmentada en Santa Fe solo beneficia al peronismo y es, en efecto, uno de los deseos del gobernador Omar Perotti: lograr que ese armado muera antes de nacer.