La candidatura de Rogelio Frigerio para las elecciones legislativas de 2021 y su decisión de ir por la gobernación en 2023 movieron los ánimos en el seno del radicalismo entrerriano. Sectores internos leyeron de diferente manera la jugada del exministro del Interior. Lanzado a poner todo en Entre Ríos, el economista y jefe político de la oposición provincial durante los cuatro años de Cambiemos en la Casa Rosada genera expectativas pero también resignación en la tribu radical.
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Los referentes de la UCR dispuestos a pelearlo en una interna no son muchos hasta ahora. Un intendente y el diputado nacional Atilio Benedetti, el último candidato que tuvo Juntos por el Cambio para la gobernación. El jefe comunal de la ciudad de Chajarí, Pedro Galimberti, es el principal anotado. Incluso, comenzó a moverse en ciudades limítrofes y a hacer reuniones con otros correligionarios. Chajarí es una localidad chica, factor que dificulta el posicionamiento hacia dentro del partido y de la alianza.
En el entorno del intendente aseguran que Frigerio no es el mismo que hace un año por la sencilla razón de que no tiene cargo, birome ni estructura. Un colaborador de estrechísima confianza le dio su impresión a Letra P: “En cualquier escenario interno va a tener resistencia; lo de la candidatura anticipada no es otra cosa que una reacción de debilidad para intentar mantener la tropa. Ya no es el de antes”, aseguró.
La decisión de Frigerio de ir por el sillón del gobernador Bordet movió el avispero radical.
La idea de refundación del partido es una de las consignas orientadoras para empezar a transitar el largo camino que desemboca en 2023, cuando se cumplirán 20 años de que el centenario partido dejó el gobierno provincial y pasó a ocupar el rol opositor. El renacimiento del espacio interno del último gobernador radical, Sergio Montiel, es un ejemplo de ese proceso que empieza a contagiar a militantes de a pie que cuestionaron a Frigerio cuando aún tenía la lapicera.
Grupos internos que empezaron a confluir de cara a las elecciones partidarias que se llevarán a cabo el año que viene también tienen esa misma impresión: Frigerio ya no tiene las armas que tenía para decir que va a ser candidato y que hay que acompañarlo.
Un radical crítico del exfuncionario nacional desde el minuto uno fue categórico ante la consulta de Letra P: “Juntos por el Cambio no existe, hay que ver cómo y con quién hacemos la alianza”. Palabras parecidas tuvo el presidente del Comité Provincial, Leandro Arribalzaga, en febrero pasado, cuando dijo: “Cambiemos culminó el 27 de octubre”, en referencia al día en que fue electo presidente Alberto Fernández.
Resignación y riesgo
En el entorno de Benedetti, la mirada es pesimista. Entienden que una candidatura de Frigerio sería muy difícil de enfrentar desde el radicalismo. En primer lugar, porque tiene un amplio grado de conocimiento en la ciudadanía, algo que no tiene, por ejemplo, Galimberti.
En segundo lugar, porque descreen que carezca de los recursos necesarios para hacer una campaña por el hecho de estar en el llano. El consultado se jactó de haber visto trabajos de opinión pública en los que sólo Benedetti tiene –por la cantidad de campañas que ha realizado como candidato- el nivel de conocimiento del exministro.
Benedetti, el derrotado candidato a gobernador de la UCR en 2019.
Hay un tercer elemento que debe ser tenido en cuenta y que tiene como eje la unidad en la UCR para enfrentar al candidato del PRO. Desde el fallecimiento de Montiel, no hubo en el partido centenario una figura que sintetice. En el benedetismo recuerdan el silencio absoluto que hizo el partido cuando en 2015 Frigerio lo bajó para poner en la lista a Alfredo De Angeli, quien encima estuvo acompañado por Juan Carlos Lucio Godoy, que es del GEN.
Las diferencias en el seno del radicalismo tendrán una primera prueba de fuego en las elecciones del año que viene. Si se suspenden las PASO, Juntos por el Cambio deberá resolver un mecanismo de selección de candidatos. Se habla de una interna abierta con padrón de afiliados e independientes.
La política de alianzas para las elecciones de 2021 debe ser resuelta por los congresos de cada partido. Eso no va a ocurrir en la UCR hasta después de la interna para la elección de autoridades partidarias, que fue aplazada por la pandemia para el próximo 18 de abril.
El congreso radical es el ámbito de discusión política más horizontal que existe en la política entrerriana. Su control es una gran incógnita. Lo mismo ocurre con la conducción del Comité Provincial. Por eso, cuando se consulta por las candidaturas en la UCR, la repuesta es otra pregunta, irónica: “¿Para la conducción del partido?”. Ese es, para el radicalismo, el primer chico que debe jugar.