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Un clásico: los obispos reclaman el silbato para la gran paritaria nacional

Pujan para que el Gobierno convoque al diálogo social y les dé el papel de mediadores. Las señales del Presidente y la carta de CFK. Antecedenets 2001-2019.

El diálogo social está en boca de todos, pero lejos de pasar del dicho al hecho. En un foro eclesiástico reciente, el presidente Alberto Fernández aseguró que urge para encarar la pospandemia, por lo que exhortó a empeñarse en la tarea de buscar puntos de acuerdo. Pese a que fue uno de sus compromisos de campaña y es el único con poder para hacerlo, el primer mandatario todavía no convocó formalmente a una mesa de concertación para afrontar la crisis; clave para un nuevo “contrato social” con pata en la lucha contra la pobreza y el hambre, otra de sus promesas electorales.

 

La vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner juega su propio juego y prefiere las sugerencias epistolares para marcar la cancha, tanto a los de adentro como a los de afuera del gobierno, aunque con una petición clara: un gran acuerdo multisectorial. “Nos guste o no nos guste, esa es la realidad y con ella se puede hacer cualquier cosa menos ignorarla”, escribió la exmandataria a modo de sentencia en su carta de alto impacto.

 

El expresidente Mauricio Macri, desdibujado líder opositor, tampoco contribuye a propiciar un clima dialoguista. Manifiesta disposición a participar de esa instancia, toma distancia de conversaciones con el oficialismo e impone condiciones, demasiadas, para hacerlo, entre ellas, poner la Constitución Nacional sobre la mesa, postura que el FdT no tardó en replicar con una alegoría religiosa: “El diablo apareció vendiendo rosarios”.

 

La Iglesia, en tanto, empuja el diálogo social y aspira a tener un papel mediador en esa mesa de concertación nacional o, como prefieren los obispos, seguir ofreciendo espacios para la búsqueda de consensos sobre políticas públicas, replicando, de algún modo, el modelo 2001.

 

 

La Conferencia Episcopal Argentina (CEA) se lo planteó la semana pasada a Alberto Fernández y a líderes opositores en un encuentro virtual de Pastoral Social que el jefe de Estado cerró dando a entender su intención de querer avanzar en esa dirección; un escenario político-eclesiástico donde el secretario de Asuntos Estratégicos, el cooperador del Opus Dei Gustavo Béliz, predicó también sobre la necesidad de pasar del odio a la escucha y a pensar en el otro, a fin de lograr la anhelada “sinfonía de la concordia”.

 

En similar sentido, el presidente del episcopado, Oscar Ojea (obispo de San Isidro), hizo un llamado a evitar el escepticismo y pensar que no hay salida a la crisis, abogando por una “una mayor escucha” entre todos los sectores a fin de poder “soñar juntos” otra Argentina.

 

Por su parte, el jefe de la Pastoral Social, el obispo jesuita Jorge Lugones (Lomas de Zamora) detalló algunos puntos en los que cree que hay que hace foco en pos de entendimientos para “recomenzar”: erradicar la pobreza, cambiar el paradigma del subsidio por el paradigma del trabajo, apoyar el proyecto “La marcha al campo” para el acceso a tierras en zonas rurales, avanzar en un rediseño impositivo, dejar de postergar el sueño de un federalismo auténtico, hacer realidad la Patria Grande latinoamericana, consolidar experiencias como la UNASUR, la CELAC y el Mercosur...

 

“La coyuntura en la que estamos es una oportunidad para un auténtico diálogo social, para construir una sociedad más igualitaria. Para ello se requiere de una sensibilidad social y un sentido de la fraternidad que implica, no solo inclusión, sino también integración”, sintetizó el obispo lomense.

 

El planteo episcopal se sustenta sobre la base de la reciente encíclica Fratelli tutti, del papa Francisco, y en la doctrina Bergoglio sobre el diálogo político, al que considera necesariamente poliédrico y con facetas bien marcadas: “No es fácil”, “necesita una base fundamental que es la identidad”, “exige buscar la cultura del encuentro”, “es para el bien común”, “no es negociar para sacar la propia tajada”, “la unidad es superior al conflicto” y “la base es que todos somos hermanos”.

 

 

 

ANTECEDENTES. En 2001, la caída precipitada de Fernando de la Rúa fue marco de una convocatoria destinada a evitar un estallido social. Luego Néstor Kirchner, que acusaba a Jorge Bergoglio de ser el líder moral de la oposición, trabó toda instancias de diálogo amplio y plural auspiciada por la Iglesia. En sus dos mandatos y en particular tras la guerra con el campo por las retenciones impositivas y la 125, CFK se manifestó proclive a propiciar esos espacios de busca de consensos pedidos por los referentes episcopales, pero siempre se licuaron en el tiempo. Macri puso el diálogo social en la plataforma de Cambiemos para llegar a la Casa Rosada y, pese a dos intentos sin consistencia, nunca lo concretó. En 2019, la foto de Alberto Fernández y el líder de JxC a la par en una misa por la paz social en Luján, pareció ser un buen aliciente en un país de grietas abiertas, pero las intenciones quedaron congelada en la imagen.

 

La nueva SIDE de Javier Milei. 
Reunión de intendentes y presidentes comunales del peronismo de Santa Fe en la localidad de Pérez .

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