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Pleno apoyo PRO a Acuña, histórica protegida de Larreta. Altibajos de la ministra que disfruta la confrontación con los gremios, que piden a gritos su renuncia.

Por 18/11/2020 13:32

Soledad Acuña se mueve con la tranquilidad que brinda el apoyo político. La ministra de Educación porteña sabe que está blindada hacia adentro del gabinete de la Ciudad de Buenos Aires y que Horacio Rodríguez Larreta la respalda, pase lo que pase. Su declaración sobre el rol, los orígenes sociales y la vinculación con la militancia política partidaria de las docentes y los docentes sacudieron al Gobierno porteño, pero nunca pusieron en duda la continuidad de la jefa de la cartera educativa local.

La ministra no volvió a referirse al tema ni nadie del Gobierno porteño refrendó sus palabras, calificadas como "estigmatizantes" por la comunidad educativa y la oposición al PRO en la Ciudad. A Acuña, sus palabras le valieron también una denuncia ante el INADI presentada por la Unión de Trabajadores de la Educación (UTE), el sindicato que forma parte de CTERA y es el más numeroso del distrito. En paralelo, el gremio Ademys, vinculado a la izquierda porteña, convocó a un paro total este miércoles y se sumó al coro que reclama la renuncia de la funcionaria.

 

 

La táctica del larretismo es dejar que el tiempo pase y se apague el incendio. Por la mañana del martes, al jefe de Gobierno lo sorprendieron periodistas que se acercaron a la sede de Parque Patricios para la habitual conferencia de prensa del ministro de Salud, Fernán Quirós, en la que se brinda el estado de la crisis sanitaria por coronavirus. Rodríguez Larreta evitó dar declaraciones y subió raudamente a su despacho, donde pasó buena parte de la mañana y el mediodía.

Esa táctica tiene una addenda que es sacar la discusión de la Ciudad de Buenos Aires y que adquiera un ribete político "natural". Por eso, la defensa vino desde la cúpula de Juntos por el Cambio (JxC). Desde Patricia Bullrich, presidenta del PRO nacional, hasta Maximiliano Ferraro, jefe del bloque de la Coalición Cívica, salieron en respaldo de Acuña. ¿El objetivo? Apoyar a la ministra porteña, pero fundamentalmente correr a Rodríguez Larreta de la discusión. La respuesta nunca saldrá desde Uspallata 3160 y, menos, de boca del jefe de Gobierno.

 

 

Acuña es conocida por su aspereza en las negociaciones paritarias y en el trato con la dirigencia docente. No esquiva el conflicto y asume ese rol por pedido de Rodríguez Larreta. En 2017, se enfrentó con alumnos y alumnas de escuelas públicas por las modificaciones a la Escuela Secundaria. 

"No tiene sentido que sigan haciendo tomas. La reforma educativa va a hacerse igual", les repetía, una y otra vez, a las jóvenes y los jóvenes que protagonizaron el movimiento en rechazo al plan Secundaria del Futuro, que propuso el PRO y puso en guardia a los gremios y centros de estudiantes durante la segunda mitad del primer mandato de Rodríguez Larreta. Tras ese episodio, la ministra sufrió un desgaste que la alejó de la primera plana hasta 2019. Nunca perdió el respaldo del jefe de Gobierno, que ahora vuelve a darle aire y minutos en cancha.

 

 

Acuña es larretista paladar negro. Acompaña al jefe de Gobierno desde hace casi 20 años y dio sus primeros pasos en política junto a referentes nacionales del espacio, como María Eugenia Vidal y la exministra de Desarrollo Social Carolina Stanley. Además, por esos años, conoció a compañeros del gabinete actual de la Ciudad, como Martín Mura (Hacienda) y Fernando Straface (secretario general), con quienes mantiene una excelente relación, además del secretario de Transporte y Obras Públicas, Juan José Méndez, su compañero de la rutina matinal de running por Palermo.

¿MEJOR DEFENSA? EL ATAQUE. Cuando Acuña asumió, lo hizo con el mandato de Rodríguez Larreta de "modernizar" la gestión educativa, en línea con el plan de Mauricio Macri que siguió Esteban Bullrich a nivel nacional. Históricos rivales en la interna PRO educativa, convivieron hasta que el exministro porteño se fue al Senado. La sinergia entre ambos ministerios PRO mejoró notablemente con la llegada de Alejandro Finocchiaro a la cartera educativa nacional.

Años después, Acuña retoma una investigación de la gestión Macri para fundamentar el choque con el cuerpo docente, específicamente, con la matrícula afiliada a gremios que viven en tensión con el PRO y con la ministra en particular. El informe es el reporte nacional del Ministerio de Educación que en 2017 elevó una evaluación diagnóstica sobre las carreras docentes y los institutos de formación en todas las provincias de la Argentina.

 

 

Ese estudio se desarrolló bajo un preconcepto: la resistencia del cuerpo docente a someterse a evaluaciones; una oposición que el Gobierno porteño da por comprobada tras iniciarse el debate por la creación de una universidad docente. En el documento nacional de la gestión Macri, basado en una encuesta a profesionales de la educación, se concluye que "una alta proporción de estudiantes afirma que eligió la carrera docente porque cree que la educación es muy importante para la sociedad; manifiesta que su elección se relaciona con la vocación por la enseñanza y con el interés en el trabajo con niños y adolescentes. Por otra parte, cinco de cada diez vinculan su decisión a una motivación más instrumental, ligada a la obtención de un empleo relativamente estable".

"Seis de cada diez estudiantes trabajan y, entre ellos, tres de cada diez se desempeñan en la docencia. En este sentido, conociendo el perfil de los aspirantes a carreras docentes y sus trayectos y tensiones frente a determinadas condiciones, se vislumbra la necesidad de pensar en cursos iniciales al ingreso a la formación que contemplen saberes prioritarios en pos de promover pisos de conocimientos en el conjunto de la población que accede, de manera de otorgar mejores oportunidades de aprendizajes para el conjunto", agrega el documento oficial, al que accedió Letra P.

Parte de esa información es la que vertió Acuña en la videoconferencia con el diputado ultra Fernando Iglesias, que recalentó la pelea con los gremios docentes y la relación con la comunidad educativa. En el entorno de la ministra, sostienen que "no dijo nada que no se sepa", que sus palabras se fundamentan en ese informe y que los dichos de la ministra fueron "sacados de contexto "en el marco de "una conversación privada".