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La caravana en apoyo al Gobierno finalmente tendrá su epicentro en el Congreso. Un giro político con impacto gremial. Daer, como el plomero del titanic.

Por 17/11/2020 3:35

En el principio fue Moyano. Aunque no está escrito, el evangelio sindical reza que la calle es el territorio en el que se conquistan derechos, se defienden logros y, en especial, se construyen liderazgos. Por eso, cuando el Frente Sindical para el Modelo Nacional echó a rodar, a comienzos de mes, la convocatoria a una Caravana Federal desde el Obelisco a Plaza de Mayo en apoyo del Gobierno, la jugada estaba clara. Celebrar el 17 de noviembre el Día del Militante era la razón perfecta para una demostración de fuerza del agrupamiento sindical que orbita en torno de Camioneros en dos direcciones: hacia la CGT y hacia la Casa Rosada. 

Con el correr de los días, la movilización oficialista montada en la efeméride que conmemora el regreso de Juan Domingo Perón luego de 18 años de exilio y proscripción trascendió las fronteras gremiales y adquirió otros contenidos. Tanto, que pegó la vuelta y dejó de mirar a Balcarce 50. Independientemente de los puntos de concentración de cada sector, seguramente opacados por la congestión del tránsito que saturará el centro porteño, el foco estará puesto en la sesión especial que se realizará en Diputados para tratar el aporte solidario y extraordinario de las grandes fortunas.

 

 

TIMING. Con todo, la movida tendrá un efecto en el ajedrez cegetista. Será el cierre de una semana agitada para una central obrera que planteó diferencias con el Ejecutivo por primera vez desde que asumió Alberto Fernández, justo cuando una ola de apoyos busca blindar al Gobierno en su negociación con el FMI.

La “preocupación” por las “restricciones presupuestarias” sobre el IFE y los ATP que el Consejo Directivo cegetista expresó en su comunicado de la semana pasada sonó disruptiva pese a estar redactada con mano de seda. Es lógico. El alineamiento de Azopardo con la administración peronista viene del minuto cero y tiene en Héctor Daer a su principal orfebre.

 

 

Cerca del cosecretario general de la CGT, justifican la alarma del texto. Afirman que el escenario laboral no soporta una eliminación brusca de la ayuda estatal. La extensión de la prohibición de los despidos y suspensiones abona esa teoría. Además, sostienen que, de no mediar la difusión pública del comunicado y pese a la desmentida oficial, la vacuna contra el covid-19 se hubiera solventado con fondos de las obras sociales.

DIÁLOGO. Las declaraciones posteriores de algunos jefes sindicales aludieron, además, a la falta de comunicación de los referentes de los trabajadores con el Gobierno. “No hay una relación fluida y constante con el Presidente, el que más se reúne es Daer", soltó en declaraciones radiales José Luis Lingeri, uno de los pesos pesados de la CGT.

La centralidad del dirigente de la Sanidad en el vínculo con el Gobierno no parece, sin embargo, un obstáculo en los hechos para el líder del sindicato de Obras Sanitarias. Lingeri es uno de los firmantes del comunicado que un grupo de empresarios y sindicalistas rubricó en respaldo de las negociaciones que el ministro Martín Guzmán lleva adelante con el Fondo Monetario. La mayoría del resto de los gremialistas que estamparon su firma en el texto pertenece al sector de Luis Barrionuevo, que aún se mantiene en un delicado equilibrio dentro de la CGT.

Sellar las grietas de la central obrera obligan a Daer a un verdadero tour de force. El 17 de octubre debió surfear el desplante de Carlos Acuña en el acto de Azopardo por el Día de la Lealtad y la frustración del mitin digital. Ahora, tras contener las divergencias internas en un documento digerible, debió salir públicamente a dejar claro que el planteo cegetista no implicaba un distanciamiento con el Ejecutivo. “No hablamos del Gobierno como un tercero. Es nuestro gobierno”, subrayó.

Crítico de la conducción de la CGT y aspirante a ocupar la secretaría general de la central cuando la pospandemia permita revalidar los mandatos vencidos de la cúpula, Pablo Moyano no tuvo contemplaciones. “Creo que hubiera sido importante que esa central reclamara durante el gobierno de Mauricio Macri”, disparó el dirigente camionero en declaraciones a El destape radio.

ESCENARIO. A la par de las disputas sindicales, el jueves último, la decisión del bloque de diputados oficialistas de tratar el aporte de las grandes fortunas en el Día de la Militancia cambió el escenario. En soledad, el 29 de octubre pasado la Asociación Bancaria había reclamado la sanción de esta norma y una reforma tributaria. Macerada en aquellos días, la determinación de debatir este martes en el recinto el proyecto que busca gravar los patrimonios mayores a 200 millones de pesos provocó un giro político con impacto gremial.

 

 

Por un lado, activó la movilización de la CTA que conduce Hugo Yasky y también de la CTA Autónoma. Además, redirigió la adhesión de los movimientos sociales, que en un principio habían convocado a marchar a Plaza de Mayo con el Movimiento Evita a la cabeza y decidieron virar hacia el Congreso. Conciente del cambio de eje, que encontró a la CGT a la defensiva, Daer manifestó este lunes su apoyo a la iniciativa y garantizará la presencia de su sector en la caravana.

Por sobre todas las cosas, el salto cualitativo de la jornada radica en haber convertido a la histórica celebración del folclore peronista en una movida que interpela, con una medida progresiva, a la base política del Frente de Todos; ese electorado silencioso que, lejos de la rosca del microclima, transita las noticias sobre la puja con el FMI y los cambios en la fórmula jubilatoria con el ánimo lleno de preguntas.