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Banderazo de la militancia: el FdT sale a la calle con una bolsa de consignas

La Cámpora, los movimientos sociales y una pata sindical marchan en apoyo al Gobierno y por varios proyectos de ley. De fondo, la tensión entre los Fernández.

Con un menú de consignas que van desde el apoyo al proyecto de aporte extraordinario solidario de las grandes fortunas y la ley de manejo del fuego hasta la legalización del aborto, La Cámpora, los movimientos sociales y un sector del sindicalismo marcharán en caravana este martes para celebrar el Día Nacional de la Militancia y mostrar respaldo en la calle al gobierno del Frente de Todos.

"¡Sumate a la caravana de las militancias a defender la causa militante que más te convoca!", es el lema a que resume el conjunto de consignas que agitará la marcha, que se celebra para recordar el 17 de noviembre de 1972, cuando Juan Domingo Perón volvió a la Argentina, tras 18 años de exilio, y fue recibido por una multitud. 

 

 

La convocatoria empezó a gestarse hace varias semanas con el envión que dejó la celebración del 17 de octubre. En un comienzo, se pensó como un acto de apoyo al gobierno de Alberto Fernández, en particular en sus negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI). En eso trabajaban las centrales obreras y los movimientos sociales.  

La causa fue mutando y, con el paso de los días, la convocatoria sumó como lema el pedido al Congreso para que activara los temas esenciales pendientes. En esa lista entraba el aporte solidario extraordinario de las grandes fortunas, que finalmente fue incluido en la sesión que el Frente de Todos pidió para este martes, en coincidencia con la festividad peronista.   

En ese "elige tu propia consigna", cada cual levantó sus propias banderas. La Cámpora convocó a marchar por el impuesto a las grandes fortunas y se pintó de verde con la ley del manejo del fuego y el proyecto de legalización de aborto. Los movimientos sociales, como el Evita, se embanderaron con el aporte solidario. Una parte de lo recaudado con la ley estará destinado a la urbanización de barrios populares.

 

 

En tanto, el moyanista Frente Sindical para el Modelo Nacional (FreSiMoNa) convocó a marchar desde el Obelisco, en un intento por mostrar músculo en la calle para diferenciarse de la CGT. “Este gobierno está siendo atacado por la derecha y los grandes medios de comunicación, se requiere el compromiso de la militancia popular para respaldar el proyecto de “Aporte Solidario Extraordinario”, iniciativa del compañero Máximo Kirchner y Carlos Heller, que grava por única vez cerca de 12 mil personas físicas con un patrimonio que supere los 200 millones de pesos y le permitirá al Estado recaudar unos 300 mil millones de pesos”, posteó este domingo Pablo Moyano. 

La CTA de los Trabajadores se sumó a “la caravana de apoyo al impuesto a las grandes fortunas” y se concentrará en Entre Ríos y Venezuela desde las 15. Su secretario general, Hugo Yasky, polemizó este lunes con el banquero Jorge Brito, opositor al tributo.

 

 

La CTA Autónoma también adhirió a la caravana. “Este 17 de noviembre, día de la militancia, estaremos en el Congreso por el tratamiento del aporte de las grandes fortunas. No hay soberanía en una sociedad desigual, con pobreza, indigencia. Soberanía y justicia social para nosotros es clave”, dijo el seretcario general, Ricardo Peidró, en una conferencia de prensa realizada junto a gremios y MMSS.

En el encuentro, los organizadores distribuyeron un documento en el que dejaron sentado su apoyo al Gobierno, pero alertaron sobre “el lugar destacado que los grupos económicos concentrados adquieren en el Consejo Económico Social”. 

La expectativa de los convocantes es que, sobre el final del acto, el Presidente se dirija a la militancia desde una pantalla gigante que estará apostada en el Congreso. Con consignas diversas, para el peronismo, será una nueva demostración de fuerza en la calle y otra foto de unidad en medio de tensiones entre el jefe de Estado y Cristina Fernández de Kirchner tras la  carta que la vicepresidenta publicó el 26 de octubre. Desde entonces, los Fernández no volvieron hablarse.