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Una jugada de la vicepresidenta provocó una disputa interna por el liderazgo opositor en el Senado. Del otro lado, el interbloque de Negri sigue sin fisuras.

Por 09/10/2020 20:27

La sesión mixta que realizó el Senado este jueves dejó una geografía inesperada dentro del interbloque de Juntos por el Cambio (JXC). Luego de tironeos y negociaciones, la mayoría de sus integrantes avaló cambios en el protocolo remoto para sesionar, pero sin el voto de Martín Lousteau que, junto a dos colegas del PRO y dos aliados provinciales, repudió la decisión. El malestar que estalló dentro de la sociedad que mantienen macristas y radicales tuvo discusiones acaloradas que seguirán hasta el martes, pero surgió cuando la presidenta del Senado, Cristina Fernández de Kirchner, eligió al presidente del interbloque, Luis Naidenoff, como interlocutor con la alianza opositora y declinó un ofrecimiento del senador por la Ciudad de Buenos Aires para abrir un canal de negociación informal.

Según confiaron en su entorno, Lousteau "nunca pidió una reunión formal y menos lo haría en representación del Interbloque, pero es el vicepresidente del cuerpo. Por supuesto que cree que debería haber un diálogo mínimo entre las autoridades que son la mesa de conducción del cuerpo y así se lo ha dicho a distintos funcionarios del oficialismo". Este portal pudo confirmar que la propuesta del encuentro "informal" le llegó a CFK a través de distintos intermediarios.

En la bancada del PRO prefirieron tomar distancia de la pelea. El portazo virtual de Lousteau fue acompañado por las macristas Gladys González y Guadalupe Tagliaferri, junto a la neuquina Lucila Crexell y el catamarqueño Oscar Castillo. "Martín ahora está con un ataque de celos porque Cristina, que lo conoce mucho, lo puenteó y eligió a Naidenoff. Ése es el eje de todo esto", se lamentó un senador del PRO que confirmó el aval del bloque a la negociación del formoseño con la vicepresidenta.

El malestar continúa en estado latente dentro del espacio y cada vez con menos secretismo. Sus integrantes volverán a reunirse el próximo martes a las 18 para "ordenar la discusión".

 

 

La minicrisis es un poroto que se anotan en el bloque del Frente de Todos (FdT) de la Cámara alta. Sus pares en Diputados, conducidos por el presidente del cuerpo, Sergio Massa, y el titular del bloque, Máximo Kirchner. no lograron dividir ni una vez al interbloque que conduce el radical Mario Negri. Si bien el tigrense fue uno de los primeros en lograr el funcionamiento remoto, los socios de JxC mantuvieron cerradas posiciones sobre la formulación del mecanismo y lograron condicionar la agenda legislativa con imposiciones reglamentarias. Las negociaciones son inestables y reflejan la fragilidad de los intercambios en un escenario donde el oficialismo no tiene quórum propio.

Las dudas sobre el futuro de ese protocolo siguen en pie. Vence en quince días y debería ser renovado por otros dos meses. Ya fue impugnado ante la Justicia sin éxito, pero cuenta con una cláusula especial para que un grupo de diez diputadas y diputados puedan exigir tratar un proyecto en forma presencial. Si no se definen las formas de hacerlo, los proyectos quedan frenados hasta ese momento. Esa negativa ha congelado el tratamiento del proyecto de reforma judicial que ya fue aprobado en el Senado y mantiene en veremos al impuesto a los ricos, que ya cuenta con dictamen de mayoría. Lo mismo sucede con el Presupuesto 2020 y la reducción de la coparticipación federal para la Ciudad de Buenos Aires, aprobada hace una semana en la Cámara alta. En medio de las tensiones para funcionar en la pandemia, esa restricción para llegar al recinto es un logro opositor que mantiene cohesionadas a sus tribus, pero al borde del bloqueo legislativo. En el Senado esos obstáculos fueron desactivados, por ahora. 

Hasta el miércoles pasado, la apuesta opositora consistió en negarse a votar los textos que fueron tratados con ese protocolo, pero las votaciones avanzaron igual, gracias a la mayoría oficialista de 41 votos. La estrategia opositora de dejar en soledad al peronismo no rindió sus frutos en JxC, porque distintos senadores comenzaron a recibir quejas de sus provincias porque resignaban la posibilidad de votar en rechazo.

 

 

CFK tomó ese guante y aprovechó la interna radical que desnudó Lousteau con su pedido informal. También buscó capitalizar la disputa de liderazgo del bloque radical que protagoniza con Naidenoff. Lo hizo a partir de la reunión que mantuvo el miércoles. En ese contexto CFK le planteó al formoseño, con dialéctica deportiva, que el oficialismo estaba jugando el futbol y la oposición había elegido jugar al rugby. "Luis, queremos reglas claras. Nos gusta el fútbol sin chocar al rival, pero ustedes nos aplican las reglas del rugby, les gusta pechar y taclear. Nosotros, si queremos, también podemos jugar al rugby, pero preferimos buscar reglas más claras", le dijo la vicepresidenta a Naidenoff.

 

 

En el bloque del FdT, que preside José Mayans, el encuentro fue una inflexión determinante para un tironeo que comenzó en abril, cuando el interbloque opositor pidió sesionar en forma remota frente a la cuarentena. Antes de acceder, CFK hizo un pedido de certeza de constitucionalidad a la Corte para saber si el Senado podía utilizar mecanismos telemáticos para trabajar en el recinto y evitar una cadena de impugnaciones y juicios. El máximo tribunal le dio la razón y remarcó que es una potestad del Poder Legislativo que no puede ser trasgredida por el Judicial. Desde entonces comenzaron las renovaciones del protocolo cada dos meses, pero hace dos semanas el conglomerado opositor se resistió a reformarlo, para que las bancas presenciales fueran rotativas, e impugnó la sesión ante la Justicia porque utilizó, según sus argumentos, un sistema que ya había caducado porque no había sido refrendado con dos tercios sino con mayoría simple. 

 

 

Así fue sostenido por Naidenoff en el amparo que presentó hace dos semanas y quedó en manos del juez contencioso Pablo Cayssials. Lousteau asegura que la votación de este jueves desautorizó la presentación judicial, pero cerca del senador por Formosa argumentan que el caso sigue en pie, aunque el fallo de la Corte surge como un anticipo de una derrota judicial casi segura, que ya se registró en el caso de Diputados, donde el juez Enrique Lavié Pico avaló las sesiones remotas y se amparó en los planteos del máximo tribunal.