La bancada de Juntos por el Cambio (JxC) en el Senado pegó el cuarto portazo desde que sesiona en forma remota por la pandemia. Esta vez fue para dejar en soledad al Frente de Todos (FdT) ante la votación de cambios en el sistema para realizar las sesiones virtuales, luego de una negociación que se truncó y que buscó superar, sin éxito, la desconexión anterior del conglomerado opositor, que hace dos semanas se negó a participar de la renovación del protocolo remoto y aseguró que llevaría el tema a la Justicia.
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Esa hoja de ruta había sido acordada con el oficialismo hasta que la vicepresidenta y titular del Senado, Cristina Fernández de Kirchner, firmó el decreto parlamentario 16/20 para hacerlo hasta que dure la pandemia. Se trata de una reforma al 14/20 refrendado hace dos semanas en medio de cruces con la oposición. En esta oportunidad el titular del interbloque de Cambiemos, Luis Naidenoff, había solicitado que esas nuevas inclusiones fueran rotativas y que los temas a tratar sean acordados en forma previa durante las reuniones de Labor Parlamentaria, como sucede en la Cámara de Diputados.
A pesar del portazo para el protocolo remoto, al cierre de esta nota el interbloque opositor participaba del tratamiento de los proyectos para reducir la coparticipación federal para la Ciudad de Buenos Aires y aprobar la ley de economías del conocimiento, dispuestos a desconectarse ante cada votación, pero haciendo uso de la palabra para expresar su rechazo.
"Nosotros pretendíamos acordar lo básico, una minoría rotativa de las bancadas que garantizara la presencia federal, y no pudimos hacerlo. No vamos a sentar el precedente de pedirle permiso al secretario parlamentario para poder sentarnos en nuestras bancas", disparó Naidenoff. Su par del bloque del FdT, José Mayans, le repitió los argumentos de los debates anteriores: “Está perfectamente claro que estas sesiones y las decisiones que estamos tomando son absolutamente válidas. Es indispensable que el parlamento pueda funcionar para llevar adelante las políticas públicas”, dijo el titular de la bancada que cuenta con mayoría propia en la Cámara alta.
Se trata de la cuarta vez que el conglomerado opositor repite esta estrategia que apunta a desconocer e invalidar las votaciones del cuerpo. La primera fue el 4 de junio, cuando fueron tratados una serie de DNU del presidente Alberto Fernández y dos de su antecesor, Mauricio Macri, con los que había ordenado el traspaso de las escuchas judiciales a la Corte Suprema y fueron anulados en esa sesión.
La impugnación apunta a la cantidad de votos para renovar el protocolo. Naidenoff sostiene que requiere dos tercios de los presentes porque es un cambio en el reglamento. También repudió que los asistentes rotativos tienen que avisar de su presencia con un día de anticipación. En el oficialismo sostienen que sólo se requiere mayoría simple y defienden la previsión por razones sanitarias.