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Vidal, Once, el marketing sin límites y la polarización desbocada

Vidal, Once, el marketing sin límites y la polarización desbocada

06/08/2019 11:57

Juntas por el Cambio. Vidal y la segunda candidata a diputada nacional por Buenos Aires, María Luján Rey.

 

El tiro le salió por la culata a la gobernadora de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, precandidata a la reelección por la alianza Juntos por el Cambio: el freno que le faltaba a su campaña de polarización rabiosa se lo pusieron los familiares de las víctimas de la tragedia de Once, el colectivo al que el oficialismo le dio, en su jugada más ambiciosa de marketing proselitista, una cartelera de privilegio en su oferta electoral.

De frenos trata esta historia. Dijo Vidal este lunes en los estudios de América TV: “Ir para atrás (NdR: volver al kirchnerismo) es viajar en un tren sin freno automático y que te pase la tragedia de Once”. Polarización heavy metal.

 

 

La reacción fue inmediata. Los familiares de las víctimas de la catástrofe ferroviaria de 2012, en la que murieron 51 personas, repudiaron “profundamente” las expresiones de la gobernadora. “Rechazamos cualquier uso o intento de uso político de un hecho que nos destrozó la vida”, agregaron en un hilo que publicó en Twitter la cuenta @TragediaOnce_.

 

 

La usina de la controversia fue inesperada. Cambiemos había incorporado la catástrofe ferroviaria como ícono de la corrupción K; como ejemplo de las consecuencias que puede tener la corrupción en el manejo del Estado. Y había cobijado al colectivo de víctimas de la tragedia en una estrategia de marketing puesta al servicio de su plan fundacional: la construcción de una alternativa política concebida a partir del contraste con el kirchnerismo.

El fracaso de su gestión de la economía y su traducción en los malos augurios de las encuestas obligaron al oficialismo a prorrogar la fecha de vencimiento de esa táctica y a radicalizarla. Como informó Letra P, los cerebros de la campaña híper planificada de Juntos por el Cambio, en la que no hay lugar para puntadas sin hilo, decidieron afilar las lenguas de los principales candidatos, inflamar sus discursos y llevar la contienda al terreno de la provocación y el golpe por golpe con sus pares del Frente de Todos.

 

 

En esa línea, la gobernadora Vidal resignó sus aspiraciones de moderación y, buena alumna, le cargó munición gruesa a una de sus principales armas: la crítica a “los 28 años” de prehistoria bonaerense AV (Antes de Vidal). Llegó a decir que los punteros peronistas se habían reconvertido en narcos y ahora, en este plan de polarizar por la banquina, soltó esa frase incandescente que puso en incómoda posición a su segunda candidata a diputada nacional, María Luján Rey, madre de una de las víctimas mortales de la tragedia y encarnación de la presunta empatía del oficialismo con ese colectivo doliente. Puesta a elegir, Rey eligió la disciplina partidaria y desmintió a sus compañeros de lucha. “No hay un uso político de la tragedia”, dijo y, apelando precozmente a una muletilla de la política profesional, aseguró que la frase de Vidal “fue sacada de contexto”. Al anochecer del lunes agitado, los familiares rebobinaron, volvieron a destacar que la mandataria provincial les había pedido disculpas y redujeron el exabrupto de la candidata a la categoría de "desliz".

 

 

 

El autor de esta nota marcó recientemente, en un espacio similar, la relevancia de los errores no forzados que cometió el precandidato a presidente por el Frente de Todos, Alberto Fernández, al tener que pedir disculpas -él, que venía a descrispar al kirchnerismo- por su bajo umbral de tolerancia a la repregunta periodística.

Hasta el cierre de esta columna, Vidal había preferido agacharse y dejar pasar la ola antes que admitir públicamente el brulote.

Es lógico: la gobernadora sabe que ara con buenos bueyes.

Lo que podría haber sido un escándalo de proporciones a seis días de las urnas terminó pasando casi desapercibido para el gran público gracias al sólido blindaje de los medios de comunicación que concentran el grueso de las audiencias, que se alimentaron durante una semana con el comic cristinista de Pindonga y Cuchuflito pero ni se despeinaron con el derrape de la estrella PRO. Claro: no sea cosa que se apague y haya peronismo por 28 años más, con todo y sus narcopunteros.