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Vidal y Rodríguez Larreta, la resistencia interna a un Macri en modo ultra

La gobernadora apuntó a la moderación. El alcalde hará silencio, pero bajó línea a su gabinete y a sus candidatos. Estupor por el tono del Presidente, horas después de la derrota.
La gobernadora apuntó a la moderación. El alcalde hará silencio, pero bajó línea a su gabinete y a sus candidatos. Estupor por el tono del Presidente, horas después de la derrota.
Por 13/08/2019 12:05

Cero autocrítica. Respuesta “caliente”. Discurso de espalda al resultado electoral. Mensaje agresivo. El análisis puertas adentro del Gobierno de la reacción de Mauricio Macri ante la derrota frente a Alberto Fernández fue lapidario. La conferencia de prensa en la que el Presidente levantó el tono y acusó al kirchnerismo y a los argentinos que votaron a los espacios opositores de la inestabilidad económica post PASO fue recibida con estupor y un dejo de escepticismo por María Eugenia Vidal y Horacio Rodríguez Larreta.

Mientras Elisa Carrió y Marcos Peña encabezan el operativo para inyectar optimismo a un presidente alicaído y hablan de una remontada histórica en octubre, la mayoría del gabinete respira decepción y admite que el resultado es irreversible. Por estas horas, la gobernadora de la provincia de Buenos Aires y el jefe de Gobierno porteño tampoco ven favorable el escenario de cara a octubre.

 

 

Larreta y Vidal convocaron de urgencia a sus equipos de ministros y secretarios el lunes y arribaron a la misma conclusión: se habló de una búsqueda de moderación, de redoblar los esfuerzos y hasta se esbozaron autocríticas. La gobernadora lo hizo público, horas después del cimbronazo por el arrastre negativo de Macri, que la llevó una catástrofe electoral, especialmente en el conurbano. El alcalde porteño no hablará públicamente, hasta el miércoles tendrá reuniones con ministros, funcionarios y candidatos para mantener unida a la tropa amarilla, a la que le explicará que se concentrará en la campaña local. Buscará evitar que el tsunami de la crisis económica llegue a las costas de la ciudad, a pesar de que este domingo también se sintió y el Frente de Todos le ganó en dos comunas.

Vidal evidenció moderación y Rodríguez Larreta festeja su triunfo en privado y hace silencio en público. Macri hizo exactamente lo contrario: redobló la apuesta, minimizó el resultado de las PASO y culpó al kirchnerismo y a los votantes que se inclinaron por la oposición por la estrepitosa caída de la bolsa porteña y el alza del dólar. En La Plata y en la gobernación porteña no salían de su asombro ante las declaraciones furiosas del Presidente, que decidió en soledad expresarse en esos términos y desechó consejos que lo alertaban acerca de evitar ese tono en plena turbulencia económica.

 

 

Por la noche del domingo, en el oficialismo porteño festejaban haber esquivado "un poco" el arrastre negativo que pulverizó a Vidal en la provincia de Buenos Aires. “Salimos airosos de una ola que destrozó a la mejor candidata del macrismo”, analizaron en la Jefatura de Gobierno. 

La derrota electoral del domingo volvió a engrosar la grieta entre la Casa Rosada y sus dos principales espadas con presupuesto, voto y estructura propia. Por la noche del lunes negro, hubo cena en Olivos con Macri, Peña, Vidal, Larreta y el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, en la mesa. Se habló de “salir a pelearla”, pero fue Elisa Carrió la única que recogió ese guante y se pondrá a cargo del operativo motivación.

Ese operativo nació en la noche del domingo, cuando buena parte de la militancia macrista empezaba a abandonar el búnker de Costa Salguero tras el discurso en el que Macri admitió la derrota. Carrió rompió el protocolo, salió del sector VIP y se subió al escenario, pese a los intentos del secretario general de la Presidencia, Fernando De Andreis, para evitar que hablara. “La única certeza que tengo es que la república democrática gana por más del 50% en octubre”, soltó.

VOCERA DEL ENTUSIASMO. La líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, se autoasignó el rol de motivadora oficial de la tropa de Juntos por el Cambio y, principalmente, del presidente Macri, quien se aferra a su leitmotiv de campaña y sostiene la híper polarización con el Frente de Todos como receta única para dar vuelta la dura derrota sufrida en las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) del domingo.

En un mano a mano en la quinta presidencial de Olivos, Carrió habló de mantener el tono de la campaña y buscó encender la llama del optimismo, que solo comparte con Marcos Peña. Tras una reunión con Macri, la líder de la Coalición Cívica habló de una remontada que sería histórica, pero en el Gobierno hay un aire de desesperanza inocultable.