La CGT marchó contra el gobierno de Milei y amagó con un paro en una plaza que no acompañó
Ni Axel Kicillof ni Máximo Kirchner fueron al acto por el Día del Trabajador. La convocatoria tuvo huecos notorios y la gente empezó a irse antes del cierre.
La covocatoria de la CGT no llenó la Plaza de Mayo
La CGT cerró su acto por el Día del Trabajador con fuertes advertencias al gobierno de Javier Milei, pero sin convocar a un paro general pese a la presión interna. La plaza no estuvo a la altura de la convocatoria: hubo huecos notorios, columnas raleadas y la gente comenzó a retirarse antes de que terminaran los discursos.
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La presión por un nuevo paro viene creciendo y se escuchó fuerte esta tarde. El líder camionero Pablo Moyano fue uno de los más explícitos antes del acto: "Hay un debate interno y la gran mayoría está pidiendo un paro", dijo. Jorge Sola, uno de los tres cotitulares de la central, fue en la misma dirección desde el escenario: "Después de la marcha habrá una medida de fuerza mucho más fuerte". Pero la convocatoria concreta no llegó.
Discursos encendidos y pulseada por el paro
La imagen de la plaza contrastó con el tono encendido de los discursos. Por Diagonal Sur, una de las principales vías de acceso, las columnas llegaron raleadas. Los gremios combativos que cuestionan la conducción cegetista, como la UOM, se mantuvieron al margen de la convocatoria. Tampoco movilizaron las dos CTA ni la izquierda. La plaza se vació rápido: cuando el acto todavía no había terminado, la gente ya se retiraba por Defensa, Avenida de Mayo y las calles laterales.
Las ausencias políticas también fueron notorias. El gobernador bonaerense Axel Kicillof, que esta semana asumió la presidencia del PJbonaerense, no fue al acto: mandó una columna del Movimiento Derecho al Futuro. Máximo Kirchner tampoco estuvo presente; La Cámpora marchó por Diagonal Norte con una bandera al frente, pero sin su conductor.
"Se terminó la paciencia"
Desde el escenario, los tres secretarios generales subieron el tono al máximo. Octavio Argüello abrió: "Se terminó la paciencia, señor presidente. Desde la CGT se va a profundizar el reclamo y la lucha". Cristian Jerónimo reivindicó la trayectoria de la central ante sus críticos: "A los que nos dicen que pidamos paro general, no existen. A los 15 días del gobierno de Milei ya estábamos en la calle". Y Jorge Sola sumó: "Hemos hecho 15 marchas y cuatro paros generales. Es nuestra responsabilidad representar la voz de los trabajadores".
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La tensión con los sectores más combativos se coló igual en la plaza. El dirigente piquetero Eduardo Belliboni estuvo presente y desde adentro reclamó una medida de fuerza más contundente. Al salir, Jerónimo lo ninguneó sin nombrarlo: "Eran cinco impresentables encabezados por Belliboni los que gritaban por un paro. Más allá de eso, el acto salió bien".
La propia lectura de Jerónimo sobre la jornada fue a contramano de lo que mostró la plaza. "La conclusión es que fue muy positiva, fue exitosa. Dijimos que iba a ser contundente y así lo fue", sostuvo el cotitular cegetista al retirarse. "Hoy la plaza mostró que el pueblo trabajador no está dispuesto a ceder ni rendirse", agregó.
Revés judicial e interna al día
La CGT llegó al acto golpeada en su estrategia judicial. Cuando fijó la fecha de la movilización, a principios de abril, estaba vigente la cautelar que frenaba el núcleo de la reforma laboral. Pero la Cámara de Apelacionesdel Trabajo revirtió esa medida y la ley quedó otra vez vigente. El escenario cambió y la central salió a la calle con menos respaldo jurídico del que esperaba.
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El acto tuvo como eje simbólico el homenaje al papa Francisco, a un año de su muerte. Su imagen se repitió en las pantallas gigantes instaladas frente a Casa Rosada, mezclada con las banderas sindicales. Dos curas villeros compartieron una oración en reivindicación de su legado. El documento leído desde el escenario, titulado "El trabajo es con derechos o es esclavo", advirtió que el gobierno "pone en riesgo la paz social" y acusó a la administración de Milei de favorecer "a un selecto grupo de actores vinculados a la actividad financiera y especulativa".
Sin embargo, incluso sobre el paro, no todo fueron voces a favor de acelerar. SergioPlaini, secretario general de Canillitas e integrante de la conducción cegetista, puso límites: "Estoy convencido de que el paro está madurando, pero hay que tener en cuenta que cada vez que hacés una medida de fuerza los trabajadores pierden presentismo y se exponen al riesgo de que los echen".
El sector que más presiona por un paro no estuvo hoy en Plaza de Mayo. El Frente de Sindicatos Unidos (FRESU), el espacio que agrupa a los gremios más combativos y que conduce Abel Furlán de la UOM, realiza mañana su propio plenario en Pilar con más de 1.600 delegados. Desde ahí seguirá apretando a la conducción cegetista para que convoque la medida de fuerza que por ahora no llega.