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El termómetro de Alberto Fernández con los barones de la boleta corta

Hay cuatro gobiernos provinciales que llevan lista propia pero se alinean con la fórmula FF. Los "coordinados" en Buenos Aires y los que buscarán cobrar un cheque ajeno. El 70% que le prometió Rovira.

Carlos Rovira tomó una lapicera y anotó algo rápido en un papel. Se lo pasó en mano a Alberto Fernández, que lo miró y leyó: “65”. El jefe histórico del Frente Renovador de la Concordia Social (FRCS), sello que gobierna Misiones desde hace 20 años, le sacó la anotación, tachó lo que había anotado y corrigió: ahora escribió el número 70. “Quedate tranquilo, Alberto, eso es lo que van a sacar en mi provincia”, cerró la teatral escena.

La secuencia se produjo en la visita a tierra misionera que hizo el candidato a presidente por el Frente de Todos el 28 de junio. Además de los dos protagonistas estaban el actual gobernador, Hugo Passalacqua, y el mandatario electo, Oscar Herrera Ahuad. Tomaron mate y comieron chipá. Alberto Fernández salió de la reunión con la tranquilidad de que, más allá de que el FRCS juegue con boleta corta y presente candidatos propios, el gobierno de la provincia está alineado con la fórmula FF y va a poner los fierros para que arrase.

La relación con los gobernadores que tendrán en sus provincias boletas cortas, es decir, que presentarán candidatos para los cargos legislativos pero no llevarán candidatos a presidente ni a vice, fue uno de los temas que se trataron este miércoles en la reunión que mantuvo Fernández con los mandatarios o representantes de 13 provincias. En cuatro de ellas, Misiones, Chubut, Santiago del Estero y Tierra del Fuego, los mandatarios a cargo irán con listas propias. Son las cuatro que menos preocupan en el búnker del Frente de Todos. Son las cuatro que, en lugar de entorpecer la elección de la dupla Fernández-Fernández poniendo más opciones en el cuarto oscuro, van a poner su estructura a disposición.

 

 

Sí concentra la atención Córdoba, donde el gobernador Juan Schiaretti, tras la implosión de Alternativa Federal, decidió armar listas propias y ponerlas a competir con la peronista de Todos y la macrista de Juntos por el Cambio. De excelente relación con el presidente Mauricio Macri, Schiaretti es foco de duras críticas en el kirchnerismo porque, jamás públicamente pero sí en el ámbito privado, le achacan la falta de respaldo en su provincia a la boleta de Daniel Scioli en 2015. Los más enojados afirman que, por el contrario, la boleta que movió fue la de Macri, quien sacó en ese distrito el 53% en la primera vuelta y el 71,5% en la segunda.

Un gesto a Fernández ya llegó desde la provincia mediterránea. Carlos Caserio, mano derecha de Schiaretti e histórico operador de lo que alguna vez fue el delasotismo, adelantó que él, en términos personales, va a votar a la fórmula FF. También se desmarcó de la posición neutral del gobernador el intendente reelecto de Villa María, Martín Gill. “Personalmente, trabajaré para la fórmula de Alberto Fernández pero apoyando a los legisladores de Córdoba”, afirmó.

Sobre un posible encuentro entre Schiaretti y Fernández antes de las PASO, lo único que se sabe es que hay una invitación del cordobés, que hizo llegar por canales informales, y que el candidato a presidente tiene la voluntad de aceptarla. Tal vez ese encuentro termine de definir si se gesta entre ellos un acuerdo no escrito para que el peronismo cordobés trabaje unificado para poner al ex jefe de Gabinete en la Casa Rosada.

 

 

COORDINADOS Y COBRADORES. En el comando de campaña del Frente de Todos diferencian bien a las siete boletas cortas que los oficialismos provinciales pondrán en la cancha este año. Están los “coordinados”, que tienen como modelo al de Gerardo Zamora en Santiago del Estero. Es tan paradójico este acuerdo que la actual senadora por esa provincia, Ada Iturrez, entró hace seis años por el Frente Cívico de Zamora y ahora es candidata a renovar su banca por la alianza peronista de los Fernández y Sergio Massa.

En la misma línea se alista la boleta corta del gobernador electo de Tierra del Fuego, Gustavo Melella, un kirchnerista a quien le dieron libertad de enfrentar a la mandataria saliente, Rosana Bertone, que ahora es la primera candidata a diputada nacional por Todos y, además, fue una de las que estuvo en la reunión del miércoles en Buenos Aires con Alberto Fernández. Lo mismo pasa con Misiones y Chubut, cuyo gobernador reelecto, Mariano Arcioni, también participó de la foto del miércoles.

El caso por ahora descartado es Neuquén. La relación estrecha entre el gobernador Omar Gutiérrez y Macri y la distancia que mantiene con el kirchnerismo el Movimiento Popular Neuquino (MPN) desde hace años hace que las fantasías de un acercamiento se diluyan.

 

 

Por último queda Río Negro. El gobernador saliente, Alberto Weretilneck, es el primer candidato a senador en la boleta corta de Juntos Somos Río Negro (JSRN), la fuerza provincial que consiguió quedarse en el poder tras el triunfo de Arabela Carreras. Según pudo saber Letra P, en la provincia patagónica se especulaba con la posibilidad de que el gobierno local ponga en marcha un operativo para repartir su boleta corta junto al primer cuerpo, el presidencial, de los Fernández.

“Sabemos que algunos que juegan con boleta corta, cuando ganemos en sus provincias, van a querer cobrarnos el triunfo como una movida suya. Pero nosotros sabemos quiénes pueden cobrar eso y quiénes no”, resumió un operador cercano al candidato presidencial de Todos, sin mención directa a Weretilneck, pero consultado por este medio puntualmente por el caso rionegrino.

Ahora, la Casa Rosada bajó a su candidato a senador y se presume que en ese gesto hay un acuerdo tácito para garantizarle a Weretilneck su banca en la Cámara alta a cambio de, al menos, no motorizar la boleta de Alberto y Cristina. No es poco.