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El Gobierno se lanza a una campaña en dos tiempos con un número mágico: 5%

En Balcarce 50 dicen que la desventaja que tenían hace un mes se redujo, pero apuestan a consolidar las tendencias en julio. La apuesta a las PASO para reducir la derrota que les quita el sueño.
Por 05/07/2019 19:59

A cuarenta días de las primarias nacionales del 11 de agosto, los funcionarios de la Casa Rosada que están afectados a la campaña proselitista de Juntos por el Cambio eligen tomar distancia de las versiones que circulan sobre la búsqueda de una victoria del oficialismo en las PASO. La línea de flotación para esas esperanzas está definida por una zona que separa a la tranquilidad de la preocupación. “Si perdemos por menos de cinco puntos, estamos en condiciones de revertir ese escenario después, pero si la diferencia es mayor, tendremos la confirmación de una contienda muy reñida para las generales de octubre”, explicó a Letra P uno de los encargados de intervenir el armado de la campaña nacional del Gobierno. 

Hace un mes, los mismos funcionarios que ahora admiten “cierto alivio” reflejaban una desventaja superior a los diez puntos para las PASO y un camino demasiado escarpado para revertir esa tendencia en la primera vuelta. Esos contornos desataron todo tipo de especulaciones sobre una contienda de final abierto en primera vuelta, con pocas chances de pasar a un eventual ballotage.

 

 

En las últimas dos semanas, aquellos funcionarios que transitan el análisis casi cotidiano de sondeos y proyecciones electorales aseguran que los próximos 30 días serán claves para saber qué foto les devolverán las PASO. Hablan de "otro punto de partida" y admiten que el Gobierno sigue perdiendo, pero aseguran que se da una desaceleración de la caída y una leve recuperación de la imagen del Presidente, que está claramente sostenida por el freno a la devaluación del peso y a números menos malos, aunque igual de preocupantes, sobre la inflación. Si esas variables cambiaran durante el mes en curso, las desventajas podrían ampliarse, aceptan.

 

 

Con esa lectura sobre las encuestas, la Casa Rosada apostará a ampliar la tendencia que la beneficiaría con un despliegue proselitista desdoblado, porque le quedan 12 días para explotar comunicacionalmente la inauguración de obras públicas en el interior del país, hasta que rija la veda prevista por la ley electoral. El 18 empieza la campaña "pura y dura", pero "por ahora tenemos varias recorridas por delante”, anticiparon desde el PRO, en referencia a visitas que protagonizará el presidente Mauricio Macri a la provincia de Buenos Aires junto a la gobernadora María Eugenia Vidal y un despliegue de ministros y del candidato a vice, Miguel Angel Pichetto, en Córdoba, Entre Ríos, Chaco, Chubut, Tierra del Fuego y Tucumán.

Esas escalas dependen de las obras que haya para inaugurar. Donde no haya cortes de cinta para aprovechar, los territorios serán visitados después del 18, cuando los candidatos del Gobierno deban medirse con la oposición sin actos de gestión para capitalizar. En esa lista, admiten, desde el tercer jueves de este mes, los escuderos de Macri pondrán a prueba “otras herramientas comunicacionales que están en diseño”, aunque no advirtieron su alcance.  

 

 

Por fuera de las debilidades propias, que cerca del jefe de Gabinete, Marcos Peña, minimizan hasta la negación, las encuestas que manejan en la Casa Rosada aportan algunos atenuantes al pánico contenido de una derrota. Tienen que ver con la evolución de la “hiperpolarización” con el kirchnerismo y el desempeño de la fórmula del Frente de Todos, integrada por Alberto Fernández como candidato a presidente y la senadora Cristina Fernández de Kirchner para la vice.

En los trazos gruesos de las mediciones que consume el Gobierno, sus funcionarios advierten una “caída” de los números que benefician a la principal fórmula opositora. “Estimamos que se encaminan a una meseta durante julio, que les puede dar una victoria en las PASO por cuatro a seis puntos, un número muy distinto al doble que teníamos cuando CFK anunció que pasaba a un segundo plano y lo elegía a Alberto como candidato”, resumió otra fuente que se encarga de analizar la evolución de la intención de voto del Frente de Todos.

 

 

Esos pronósticos tan acotados, entre un desempeño electoral y otro, explica la decisión que tomó el Gobierno de apostar a movilizar “todo lo posible” en las PASO. “Nuestro electorado es más lábil, tiene entre 45 y 65 años y requiere de un empuje importante para ir a votar”, explicó un funcionario sin despacho en Balcarce 50, sino en el búnker que tiene el PRO a cuatro cuadras, sobre la misma calle. “En el caso del kirchnerismo, es un voto más dogmático y verticalista. Aunque llueve o truene, sus seguidores irán a votar igual; por eso estamos convocando a todo nuestro electorado a que vaya a votar en las PASO, algo que no hicimos en las elecciones anteriores, donde, además de ir con boleta única, le restábamos importancia a un resultado adverso”.