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Crisliberación

La ex presidenta siente que ya hizo lo que debía. Delegada la campaña en Alberto F., volverá al Senado y girará por el país con su libro. Indemnización para Solá, sus coroneles y el factor Florencia.
Por 30/05/2019 12:08

Diez días después de anunciar el nombre de Alberto Fernández como candidato a presidente, Cristina Fernández se siente liberada. Eso dicen los que la vieron en los últimos días entre el acto en Merlo, las reuniones en el Instituto Patria y la sede de las Abuelas de Plaza de Mayo.

CFK encontró en Fernández la puerta para abrir un nuevo escenario. “Si no era Alberto, ¿quién?”, pregunta todavía a los que se animan a cuestionar la jugada. 

La ex presidenta descargó el desgaste mayor de la campaña en la figura de su ex jefe de Gabinete y le derivó una parte del fuego del oficialismo y los medios alineados con Mauricio Macri. Pero, sobre todo, logró correrse del centro excluyente y enviar una señal hacia el peronismo no kirchnerista que la señalaba como obstáculo y ahora vuelve, como acaba de confirmar Sergio Uñac, a punto de ser reelecto.

Con dos mandatos sobre sus espaldas y una jefatura indiscutida entre sus fieles, Cristina sentía una responsabilidad múltiple: conservar su caudal electoral, evitar que sus leales quedaran otra vez a la intemperie, resolver la encrucijada presidencial, dar una señal de moderación en función de un posible regreso al poder y no fungir otra vez como vértice de un nuevo experimento de gobierno. Con la pesada herencia de Macri, el rechazo de los mercados y el feo riesgo de terminar mal.

Casi sin consultar a nadie, lejos de habilitar cualquier debate partidario, CFK encontró en Fernández la puerta para abrir un nuevo escenario. No le sobraban candidatos que pudieran encajar en el tablero de su proyecto y por eso terminó con un detractor de alta exposición como socio y heredero. “Si no era Alberto, ¿quién?”, pregunta todavía ahora a los pocos que se animan a mostrar sorpresa ante su elección. Según dicen los que interpretan sus movimientos, las respuestas previas que recibió frente a ese interrogante no la convencieron.

 

 

VOLVER AL SENADO. Con Fernández como candidato y fronting ante los medios de comunicación, la ex presidenta tendrá margen para conservar el segundo plano que eligió desde que Macri asumió la presidencia y se convirtió en su mejor jefe de campaña. Ocupaciones no le faltan, dicen a su lado.

Con Fernández como candidato y fronting ante los medios de comunicación, la ex presidenta tendrá margen para conservar el segundo plano.

Según publicaron los periodistas Hernán Capiello y Candela Ini en La Nación, CFK irá a declarar en dos o tres semanas en el juicio oral por Vialidad que la tiene entre los acusados. Sin embargo, después de haber asistido dos veces a la audiencia y de haber obtenido permiso del tribunal para ausentarse, Cristina tiene previsto faltar el lunes próximo a la audiencia en Comodoro Py. Según pudo saber Letra P, ese día tendrá una actividad en el Senado y no sería raro que se repitieran otras del estilo, con una función doble. Por un lado, salirse de la escena de acusada en el mismo juicio que tiene en primera fila a los detenidos Lázaro Báez y Julio De Vido, dos emblemas de la obra pública kirchnerista a los que conoce bien.

En la Cámara alta, un ámbito bastante más amable para ella, algunos la vieron en los últimos días en un intento por abandonar el papel de perseguida y abocarse a tratar proyectos propios, algo por lo que no se distinguió en el último año y medio. Como probándose el traje de legisladora que alguna vez disfrutó y en tránsito hacia el nuevo rol que ahora busca como presidente provisional del Senado si la alquimia de los Fernández lograse imponerse en octubre.

Elogiada hasta por sus detractores por su labor parlamentaria de los inicios, si Alberto se convierte en presidente, la legisladora Cristina puede gozar de un rol que sufrieron Daniel Scioli, Julio Cobos y Gabriela Michetti. Al revés, incluso aunque el resultado no fuera el esperado y se diera el escenario que considera improbable, con un Macri reelecto, Cristina está convencida: esta vez, no le pueden pedir nada más. Hizo lo que le reclamaban.

 

Analógica. En modo Feria del Libro, CFK recorrerá el país con "Sinceramente", fenómeno editorial sin precedentes.

 

LIBRO ABIERTO. Después de una campaña que le resultó interminable como la de 2017 en la provincia de Buenos Aires, la senadora tiene motivos para sentirse liberada de un peso enorme. Como lo muestra el actual tránsito liviano de Macri en su hora más difícil, ir en busca del voto de las mayorías con los fierros del Estado es contar con infinidad de recursos que no están disponibles desde una oposición sin territorios.

En esta campaña, jugará como líbera y presentará su libro en una gira por todo el país.

En este turno electoral, después del debut en Merlo, la ex presidenta no carga con la misión de acompañar a Fernández en todas sus apariciones. Jugará como líbera con los actos conjuntos que demande la estrategia común y con presentaciones por separado, en un tono similar al que ensayó en la Feria del Libro. Tampoco deberá asumir la tarea de conceder entrevistas a periodistas amigos y no tanto, esa especialidad que Alberto disfruta.

La autora de “Sinceramente” recuperó con su best seller la posibilidad de hablar desde un lugar alejado de la confrontación. Casi como madre comprensiva y psicóloga social de los argentinos que alguna vez la plebiscitaron con el 54% de los votos y después cayeron en Macri. En el Instituto Patria, afirman que tiene infinidad de invitaciones de universidades y espacios culturales para presentar el libro en todo el país. Está previsto que lo haga en varias provincias y localidades, de manera espaciada, hasta llegar a las elecciones.

 

 

LO PRINCIPAL Y LO ACCESORIO. Completada la fórmula en la provincia de Buenos Aires, con Axel Kicillof como candidato puro y Verónica Magario como aporte de los intendentes más leales y emblema del territorio, la oferta del cristinismo aparece como la más ordenada de un espacio de lo más inestable. Que haya sido Martín Insaurralde el encargado de oficializar la fórmula y no haya habido menciones de los candidatos ni de la ex presidenta avala las suspicacias que coinciden con una puerta todavía abierta para Sergio Massa. Sin embargo, cerca de Cristina afirman que ya está comprometido el primer lugar en la lista de candidatos a diputados para Felipe Solá, el ex precandidato presidencial que sería compensado con el lugar que hoy ocupa Emilio Monzó en un eventual gobierno de los Fernández.

Cerca de Cristina afirman que ya está comprometido el primer lugar en la lista de candidatos a diputados para Felipe Solá

Aunque Massa tiene en su círculo más estrecho un sector que le reclama cerrar con el cristinismo, incluida la familia Galmarini, y juega todavía con la hipótesis de que la ex presidenta se baje de la boleta de Fernández, en el ex Frente para la Victoria consideran un “delirio” esa posibilidad. Si la convención renovadora de Parque Norte no aporta definiciones sustanciales, el hipotético acuerdo resultará cada vez más complicado.

Junto con Alberto Fernández y Máximo Kirchner, el precandidato Kicillof forma parte del equipo más cercano a la senadora y su rol en la provincia de Buenos Aires aparece como producto de sus recorridas por el interior bonaerense, con una adhesión sorprendente para un representante del cristinismo. Sin retorno al Ministerio de Economía, otro motivo de festejo en los mercados, Kicillof integra el cuadrilátero que discute las decisiones fundamentales e insinúa un nuevo esquema de poder. A esa zona se aproximan Eduardo “Wado” De Pedro como mano derecha del jefe de La Cámpora y Oscar Parrilli en su rol operativo, de lealtad a prueba de balas.

Según dijeron a Letra P desde el Instituto Patria, lo que sigue preocupando a la candidata a vicepresidenta es la situación de su hija Florencia. En Cuba desde mediados de marzo, la directora de cine padece problemas de salud y sufre la exposición politica de su familia. Es uno de los temas centrales que volverá a ocupar la atención de la ex presidenta mientras avanza la campaña y se deciden cuestiones secundarias para una Cristina que ya resolvió lo que parecía más difícil.