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“No es bueno generalizar que todo el kirchnerismo fue corrupto”

El ministro de Infraestructura evita la acusación sin pruebas. Maneja una caja de $34 mil millones para obras, pilar en la campaña de Vidal. Adelanta a Letra P el plan 2019-23. Su cambio de perfil.
Por 17/05/2019 7:41

“¿Debería haberme puesto una celeste?”, bromea el ministro de Infraestructura de la provincia de Buenos Aires, Roberto Gigante, quien luce una elegante camisa a cuadrillé rosa y blanco. Es su primera entrevista formal y no esconde los nervios del estreno. Comanda la cartera con mayor estructura con un presupuesto de $34 mil millones para obras en 2019. Este año, a pedido del equipo de campaña de la gobernadora María Eugenia Vidal, deberá levantar el perfil. Tiene la tarea de comunicar la gestión en los medios. Durante el encuentro con Letra P, en su espacioso despacho de La Plata, Gigante responde a las consultas sobre la denunciada corrupción kirchnerista y asegura que “no es bueno generalizar”, porque “hay muchos kirchneristas trabajando en el gobierno, y están además los intendentes y legisladores” con quienes trabaja a diario. Confirma que este año no habrá “obra nueva” pero sí muchas “inauguraciones”. Y descarta un aumento en el transporte, cuyo control fue transferido de la Nación a la Provincia. Sobre Cristina Fernández de Kirchner destaca que “no pacificó las relaciones entre los actores” y mostró una actitud “muy vehemente”. Confía en la reelección de su jefa política y bromea sobre los intendentes peronistas competidores en suelo bonaerense: “Van a tener que esperar cuatro años más”. Adelanta que, de haber reelección, el segundo mandato se focalizará en obras hidráulicas en el conurbano.

 

BIO. Licenciado en administración de empresas, ingresó a la política en 2007, con la primera gestión de Macri en CABA. Fue subsecretario de Gestión Operativa en el ministerio de Hacienda bajo las órdenes del actual intendente de Lanús, Néstor Grindetti. Luego, jefe de gabinete de ese mismo ministerio durante 6 años. Allí comenzó su vínculo con María Eugenia Vidal. En 2015 fue nombrado ministro de Coordinación (un área creada por Vidal) y tras un año de gestión y eliminada esa cartera, pasó a ocupar la titularidad del ministerio de Infraestructura y Servicios Públicos.

 

-Cuando presentó el presupuesto 2019 en la legislatura aclaró que este año no iba a haber obras nuevas…

-Para este año tenemos un presupuesto de 34 mil millones de pesos, con lo cual hay muy poco de obra nueva, casi le diría que no estamos haciendo obra que no estaba prevista. Esto tiene una razón: a mitad del año pasado, cuando comenzó el tema del traspaso de los subsidios del transporte y de energía a la provincia, comenzamos a restringir algunas adjudicaciones. Toda la obra que no estábamos seguros que iba a tener financiamiento posterior no la empezamos.

-¿Qué tipo de obras?

-El lote de obras que teníamos en ese momento con un proceso licitatorio que ya estaba por salir. De esas dijimos “hasta no estar seguros de lo que va a ocurrir y si vamos a contar con los fondos para 2019, no adjudiquemos”. Y estuvo bien porque después pasó el tema de los subsidios que consumió una parte importante de lo que se iba a usar para obras.

-¿Cuáles continuaron en marcha?

-Las más importantes son hidráulicas. La provincia tiene 64 cuencas de las cuales la mayor parte está en obra. Están además el plan vial con la ejecución de un montón de rutas, el plan de agua y saneamiento y el eje en arquitectura con las 60 guardias de hospitales y lo que son los CAPS, los Centros de Atención Primaria, que suman casi 200. Ese es el núcleo central de lo que es infraestructura, dejando de lado escuelas que lo tiene Educación y el penitenciario, que lo tiene Justicia.

 

 

-Es un año electoral con menos expectativas de obras de las que esperaban cuando planificaron los cuatro años de gestión.

-Habíamos hecho un análisis previo de lo que era la deuda de infraestructura de la provincia, que era de aproximadamente 35 mil millones de dólares. En aquel momento era equivalente a un presupuesto. Hoy, quizás, la relación dólar peso no dé lo mismo, y de ese monto pensábamos hacer un tercio. Pero no se pudo llegar a eso porque no hubo suficientes recursos y hubo una limitación en el presupuesto 2019. Sin embargo vamos terminando y adjudicando las obras que ya están financiadas por algún organismo, porque cuando decimos que no va a haber obra nueva nos referimos a las que no estaban en cartera en ese momento. Es decir que esta situación nos impidió crecer pero no seguir lo que estaba, una instancia que en el contexto actual es algo sustantivo. Por la obra en sí misma y lo que implica para la gente, además del empleo.

-¿Va a haber un nuevo incremento en la tarifa de transporte este año?

-No. No van a hacer falta más fondos. Tenemos 25 mil millones como tope, pensamos que quizás podría ser menos el subsidio, ese era el tope máximo sobre una estimación.

-¿Todos los subsidios los absorbe la Provincia?

-Sí. Hay un monto que son casi 2 mil millones para el interior y el resto de lo que es AMBA. Ahí tiene 146 empresas más o menos, con 400 líneas de colectivos y diez mil colectivos. Es mucho, un volumen importante de subsidios y de manejo de transporte en sí mismo.

-¿Se conservó la misma estructura en Transporte?

-Hicimos un convenio con Nación para que nos asista en el cálculo del subsidio, que es uno de los puntos clave. Es lo que la Provincia deposita a las líneas de colectivos. Pero hay que fortalecer la estructura de transporte porque tenía otra función, estamos tratando poco a poco de hacerlo porque tenemos un año de plazo. Tenemos varios proyectos en ese sentido que tienen que ver con el mobiliario urbano, rampas, etc.

 

 

 

-¿Existe la posibilidad de separar el área, aumentarla o convertirla en ministerio?

-No, eso no me parece. No va a pasar.

-¿Lo llamaron mucho los intendentes que tienen líneas municipales?

-Sí llamaron mucho y es lógico porque ellos tenían hasta el momento línea con la Nación, por eso la primera cosa que hubo que hacer fue interactuar con los intendentes, con quienes tenemos una excelente relación.

-Hay un dicho que dice que cuando un intendente viaja a La Plata el primer ministerio que visita es el de Infraestructura...

-Vienen mucho. Aunque este año vienen un poco menos porque saben que no hay fondos disponibles para hacer obra nueva.

-En este contexto económico, ¿hubo necesidad de renegociar alguna obra programada?

-No, lo que hicimos con el ajuste de precios es una fórmula que está en cada contrato, en el pliego, y con eso se prevén los ajustes en los aumentos que haya. Hubo eventualmente algunas complicaciones vinculadas a algunas empresas, como fue el caso de la obra vial en la ruta 58, que recorre Echeverría, Ezeiza. Pero no mucho más, porque en Argentina ya hubo períodos de dificultad en la obra pública y probablemente en otro momento se hubieran parado algunas, por eso en este caso hay que ver el vaso medio lleno que es que las obras siguieron.

 

 

-Sin obra nueva imagino que planean una estrategia para mostrar igual la gestión.

-Hay muchas obras que van a terminar en este periodo, rutas, etc. Hay una escala de inauguraciones que son electorales por el hecho de que es un año electoral pero que se empezaron a hacer antes, es el fruto de los cuatro años de trabajo.

-¿Ese va a ser el slogan?

-(Sonríe) Es una realidad, empezaron y terminan. Y también tendríamos que darle forma a las obras que empiezan después de años de espera y tras mucho esfuerzo como es el caso del Río Salado, algo que no vamos a ver terminada en esta gestión pero que significa iniciar un trabajo que va a ser irreversible.

-¿Habló con Vidal sobre un futuro plan de obras para los próximos cuatro años?

-Sí. Habrá obras como el Río Salado que van a seguir, y otras obras que estarán en el plan 20/23 para hacer. Estamos trabajando en eso, estamos analizando cuál sería la planificación de obras para el próximo mandato.

-En esta etapa las obras hidráulicas fueron las principales. ¿Cuál debería ser el eje central en un eventual próximo período de gobierno?

-Se va a centrar un poco en la cuestión geográfica, en la obra hídrica en el conurbano, que es una dificultad severa. La orientación sería atender el lugar donde hay 12 millones de personas de una manera distinta. No es que no se haya hecho nada. Hubo mucho, pero creo que habiendo empezado las obras en estas cuencas tan importantes ahora el conurbano hay que profundizarlo más que en las obras anteriores.

 

 

-¿Aguas y cloacas?

-Y también hidráulicas para evitar inundaciones. Cuando en el conurbano llueve es un problema. Tenemos un sistema de mantenimiento de arroyos pero hay obras estructurales que hay que hacer. Todo lo que es el conurbano sur, Quilmes, Almirante, Lomas, Lanús, Avellaneda, son lugares donde hace falta obra hídrica.

-Teniendo en cuenta su bajo perfil, ¿cómo le cayó el pedido de la gobernadora de salir a mostrar en los medios la gestión?

-Creo que el activo más importante que tengo no es el de comunicar (ríe). Hay gente que lo hace muy bien y entonces uno puede hacer las cosas y otros lo transmiten. Pero bueno, en este caso nos piden que también comuniquemos, con lo cual vamos a tener que hacer y, además, comunicar.

"Creo que el activo más importante que tengo no es el de comunicar (ríe). Pero bueno, en este caso nos piden que también comuniquemos, con lo cual vamos a tener que hacer y, además, comunicar".

-¿Va a realizar recorridas? ¿Ya determinaron los lugares?

-Si. En realidad esto se va planificando semana a semana, mes a mes. Ahí participa mucho el gobierno y el ministerio de Asuntos Públicos.

-Una vez entrevistamos a su par de Agroindustria, Leonardo Sarquís, quien nos contaba de su rol como facilitador territorial. Una suerte de nexo con intendentes y referentes.

-Sí, Leo recorre mucho, es más yo me preocupo porque el Salado arranque y él se preocupa por explicarlo, lo cual me viene muy bien.

-Se podría decir que si va con Sarquís zafa.

-Claro, me viene muy bien su compañía (ríe).

 

 

-¿Usted nunca fue facilitador?

-En 2017 apoyamos mucho la zona de Esteban Echeverría. Participamos sobre todo yendo a los timbreos pero no mucho más. Hay mucha gente experta en el gobierno para eso como para que yo intervenga, no creo que sea necesaria mi participación ahí. Igual ese fue un método que se aplicó para la elección legislativa, ahora en cambio hay que salir a mostrar lo que se hizo, que es mucho y es poco en relación a lo que falta.

-¿Les generó algún inconveniente, les influyo, la causa por irregularidades en la concreción de obra pública en el gobierno anterior y que tiene a la ex presidenta, Cristina Fernández de Kirchner como principal acusada?

-Es un tema interesante, pero la realidad es que nosotros lo que hicimos fue bastante simple en este punto. La obra es una licitación con un pliego donde tiene que haber concurrencia de empresas, eso trae competencia y transparencia. No es una cosa tan compleja. Es que un señor cumpla con el pliego y que pase el mejor precio. Y esto es lo que pasó en la provincia. En todo esto está la causa de los cuadernos y demás, que son algo inédito porque nunca había pasado. Pero no tenemos una resolución judicial que nos diga “este señor no puede”. Eso no nos llegó, no pasó, con lo cual intentamos seguir adelante con las obras que tenemos y con las adjudicaciones que estaban. Y con esas premisas no hemos tenido inconvenientes, aunque no podemos negar que muchas empresas, que están en la causa, están atravesando situaciones judiciales. Sin embargo, excepto que aparezca una cuestión judicial, debemos seguir adelante.

-La ex presidenta está citada a declarar en esa causa, en un proceso de marcha y contramarcha de la Corte Suprema y con el gobierno opinando al respecto. ¿Qué opina sobre esa situación?

-No vi la causa.

-¿No se metió en la causa o prefiere ser discreto?

-Con toda franqueza no vi el tema, lo leí, vi que habló el presidente (Mauricio Macri) y que hubo un alboroto público cuando decían que se frenó (la citación a CFK) pero no sé mucho más.

 

 

-¿Cree que la Corte tuvo en un primer momento una suerte de concesión con la ex presidenta?

-Me cuesta pensar eso. Me parece difícil que alguien pueda ocultar situaciones, es un tema demasiado público, es una ex presidenta, yo no sé cuáles son las razones (en la demora inicial de la fecha).

-¿Usted coincide con la mirada de algunas figuras del PRO, como el caso de Marcos Peña, que hablan de la pesada herencia, de la corrupción kirchnerista como un absoluto?

-Yo soy funcionario público. Si tuviera alguna cuestión para poder afirmar eso debería hacer alguna denuncia penal, cosa que no he hecho. No soy una persona común que puede decir lo que le parece. Y, además, creo que uno debe empezar a convivir de manera diferente con los distintos actores políticos. No es bueno generalizar que todo el kirchnerismo fue corrupto. No es bueno que se diga que el kirchherismo fue un sistema de corrupción generalizado, porque acá en el ministerio trabaja mucha gente que es kirchnerista, y van a decir “tengo un ministro que me está diciendo corrupto” y lo mismo me pasa con los intendentes y legisladores, con los cuales tengo que trabajar todos los días. Entonces, sería muy difícil el diálogo cotidiano con un señalamiento personal que descalifica. Considero que hay casos de los que se ocupa la justicia y son focalizados y después está la otra gente que sigue trabajando normalmente y cada uno pensará lo que le parezca de la política. Uno puede criticar la gestión anterior, porque hubo cosas evidentes que no se hicieron, si uno mira la inversión en vialidad que se hizo en la provincia, creo que en la historia de la democracia no hubo un periodo como este si uno lo mira cada cuatro años. Entonces, hubo evidentes fallas de gestión. Ahora, si hubo o no actos de corrupción es un tema judicial no es un tema para que nosotros como funcionarios digamos que lo hubo salvo que encontremos alguna cuestión que lo amerite y salgamos a denunciar. Después está la otra posición, cuando se ataca a los funcionarios, como puede ser el caso de Peña, entonces ahí es más una defensa, un salir a responder o plantear el tema.

 

“Me parece que la presidenta, en el momento que estuvo en funciones, no pacificó las relaciones entre los actores, la vi con una actitud muy vehemente, por no usar el término agresivo”.

 

-¿Qué opina de la ex presidenta, de su gestión?

-Me parece que la presidenta, en el momento que estuvo en funciones, uno de los mayores inconvenientes que mostró fue que no pacificó las relaciones entre los actores, la vi con una actitud muy vehemente, por no usar el término agresivo. Y me parece que eso tenemos que dejarlo de lado. No contribuyó a que los ánimos se aplacaran.

-¿Y en el caso de Macri? ¿No es así?

-No. Mauricio es alguien que no busca eso. Haber trabajado con él en la Ciudad me da la experiencia para afirmar eso. El Presidente no busca una situación de virulencia, no es su perfil, eso lo tengo claro.

 

 

-Antes hablaba de su relación con los intendentes peronistas, y hay varios que se perfilan como candidatos a la gobernación. ¿Cómo observa eso?

-Van a tener que esperar un poco

-¿A qué se defina CFK?

-No, a que pasen los cuatro años del segundo mandato de María Eugenia (ríe).

-Confía mucho en que va a ser reelecta…

-Es que hizo un buen gobierno. Seguramente lo más profundo fue el tema que ella llama lucha contra las mafias, algo que parecía imposible pero se está haciendo. Ella es muy valiente, muy preparada, que entiende no solo de política sino de gestión. Me parece difícil que alguien no la vote, lo pensé antes, antes de 2015, porque la conozco desde hace mucho y la vi actuar en la Ciudad.

-¿Cómo es su relación con ella?

-Nos conocemos desde hace mucho. Interactué con ella cuando tenía problemas con pagos a los proveedores, cuando estaba a cargo de Desarrollo Social y yo estaba en Hacienda. Y hubo momentos de poca plata en los que había que solucionar.

 

 

-¿Le dijo alguna vez que no a alguno de sus pedidos?

-Siempre encontramos alguna solución. Y si la respuesta era no porque no se podía ella tenía una receptibilidad y entonces nunca fue un problema. A mí me parecía desde siempre que era una persona con un futuro enorme. Hicimos una buena relación en lo personal, de confianza. Creo que es una mujer joven, valiente, honesta y muy preparada. No es solo un tema de valores, es muy profesional.

-Y a partir de ahí generaron una relación.

-Sí, y me pasó lo mismo con (el jefe de Gabinete bonaerense, Federico) Salvai. Apenas se ganó la elección en la provincia, un día después, en 2015, me sonó el celular. Era Federico. Me dijo “¿nos ayudás en la provincia?” Le dije “ok”.

-¿Macri fue injusto con Vidal en decisiones económicas, de la Nación para con la provincia?

-No, la relación de María Eugenia con Mauricio es una relación de mucho afecto y con jerarquía porque ella lo reconoce como presidente y fue quien lo impulsó cuando tenía un conocimiento público bajo. No me parece que haya una situación de injusticia ni intencionalidad en las cosas que pasaron, que, por supuesto, no son muy afortunadas. Porque la provincia se tuvo que hacer cargo de los subsidios, pero también hubo una ayuda muy importante en la primera parte del gobierno, de hecho un eje claro es el del Río Salado que es una de las obras más importantes del país que no podría hacerse si el gobierno nacional no participaba con fondos y propiciando además la asistencia de los organismos de crédito internacionales.

“No es bueno generalizar que todo el kirchnerismo fue corrupto”

El ministro de Infraestructura evita la acusación sin pruebas. Maneja una caja de $34 mil millones para obras, pilar en la campaña de Vidal. Adelanta a Letra P el plan 2019-23. Su cambio de perfil.

“¿Debería haberme puesto una celeste?”, bromea el ministro de Infraestructura de la provincia de Buenos Aires, Roberto Gigante, quien luce una elegante camisa a cuadrillé rosa y blanco. Es su primera entrevista formal y no esconde los nervios del estreno. Comanda la cartera con mayor estructura con un presupuesto de $34 mil millones para obras en 2019. Este año, a pedido del equipo de campaña de la gobernadora María Eugenia Vidal, deberá levantar el perfil. Tiene la tarea de comunicar la gestión en los medios. Durante el encuentro con Letra P, en su espacioso despacho de La Plata, Gigante responde a las consultas sobre la denunciada corrupción kirchnerista y asegura que “no es bueno generalizar”, porque “hay muchos kirchneristas trabajando en el gobierno, y están además los intendentes y legisladores” con quienes trabaja a diario. Confirma que este año no habrá “obra nueva” pero sí muchas “inauguraciones”. Y descarta un aumento en el transporte, cuyo control fue transferido de la Nación a la Provincia. Sobre Cristina Fernández de Kirchner destaca que “no pacificó las relaciones entre los actores” y mostró una actitud “muy vehemente”. Confía en la reelección de su jefa política y bromea sobre los intendentes peronistas competidores en suelo bonaerense: “Van a tener que esperar cuatro años más”. Adelanta que, de haber reelección, el segundo mandato se focalizará en obras hidráulicas en el conurbano.

 

BIO. Licenciado en administración de empresas, ingresó a la política en 2007, con la primera gestión de Macri en CABA. Fue subsecretario de Gestión Operativa en el ministerio de Hacienda bajo las órdenes del actual intendente de Lanús, Néstor Grindetti. Luego, jefe de gabinete de ese mismo ministerio durante 6 años. Allí comenzó su vínculo con María Eugenia Vidal. En 2015 fue nombrado ministro de Coordinación (un área creada por Vidal) y tras un año de gestión y eliminada esa cartera, pasó a ocupar la titularidad del ministerio de Infraestructura y Servicios Públicos.

 

-Cuando presentó el presupuesto 2019 en la legislatura aclaró que este año no iba a haber obras nuevas…

-Para este año tenemos un presupuesto de 34 mil millones de pesos, con lo cual hay muy poco de obra nueva, casi le diría que no estamos haciendo obra que no estaba prevista. Esto tiene una razón: a mitad del año pasado, cuando comenzó el tema del traspaso de los subsidios del transporte y de energía a la provincia, comenzamos a restringir algunas adjudicaciones. Toda la obra que no estábamos seguros que iba a tener financiamiento posterior no la empezamos.

-¿Qué tipo de obras?

-El lote de obras que teníamos en ese momento con un proceso licitatorio que ya estaba por salir. De esas dijimos “hasta no estar seguros de lo que va a ocurrir y si vamos a contar con los fondos para 2019, no adjudiquemos”. Y estuvo bien porque después pasó el tema de los subsidios que consumió una parte importante de lo que se iba a usar para obras.

-¿Cuáles continuaron en marcha?

-Las más importantes son hidráulicas. La provincia tiene 64 cuencas de las cuales la mayor parte está en obra. Están además el plan vial con la ejecución de un montón de rutas, el plan de agua y saneamiento y el eje en arquitectura con las 60 guardias de hospitales y lo que son los CAPS, los Centros de Atención Primaria, que suman casi 200. Ese es el núcleo central de lo que es infraestructura, dejando de lado escuelas que lo tiene Educación y el penitenciario, que lo tiene Justicia.

 

 

-Es un año electoral con menos expectativas de obras de las que esperaban cuando planificaron los cuatro años de gestión.

-Habíamos hecho un análisis previo de lo que era la deuda de infraestructura de la provincia, que era de aproximadamente 35 mil millones de dólares. En aquel momento era equivalente a un presupuesto. Hoy, quizás, la relación dólar peso no dé lo mismo, y de ese monto pensábamos hacer un tercio. Pero no se pudo llegar a eso porque no hubo suficientes recursos y hubo una limitación en el presupuesto 2019. Sin embargo vamos terminando y adjudicando las obras que ya están financiadas por algún organismo, porque cuando decimos que no va a haber obra nueva nos referimos a las que no estaban en cartera en ese momento. Es decir que esta situación nos impidió crecer pero no seguir lo que estaba, una instancia que en el contexto actual es algo sustantivo. Por la obra en sí misma y lo que implica para la gente, además del empleo.

-¿Va a haber un nuevo incremento en la tarifa de transporte este año?

-No. No van a hacer falta más fondos. Tenemos 25 mil millones como tope, pensamos que quizás podría ser menos el subsidio, ese era el tope máximo sobre una estimación.

-¿Todos los subsidios los absorbe la Provincia?

-Sí. Hay un monto que son casi 2 mil millones para el interior y el resto de lo que es AMBA. Ahí tiene 146 empresas más o menos, con 400 líneas de colectivos y diez mil colectivos. Es mucho, un volumen importante de subsidios y de manejo de transporte en sí mismo.

-¿Se conservó la misma estructura en Transporte?

-Hicimos un convenio con Nación para que nos asista en el cálculo del subsidio, que es uno de los puntos clave. Es lo que la Provincia deposita a las líneas de colectivos. Pero hay que fortalecer la estructura de transporte porque tenía otra función, estamos tratando poco a poco de hacerlo porque tenemos un año de plazo. Tenemos varios proyectos en ese sentido que tienen que ver con el mobiliario urbano, rampas, etc.

 

 

 

-¿Existe la posibilidad de separar el área, aumentarla o convertirla en ministerio?

-No, eso no me parece. No va a pasar.

-¿Lo llamaron mucho los intendentes que tienen líneas municipales?

-Sí llamaron mucho y es lógico porque ellos tenían hasta el momento línea con la Nación, por eso la primera cosa que hubo que hacer fue interactuar con los intendentes, con quienes tenemos una excelente relación.

-Hay un dicho que dice que cuando un intendente viaja a La Plata el primer ministerio que visita es el de Infraestructura...

-Vienen mucho. Aunque este año vienen un poco menos porque saben que no hay fondos disponibles para hacer obra nueva.

-En este contexto económico, ¿hubo necesidad de renegociar alguna obra programada?

-No, lo que hicimos con el ajuste de precios es una fórmula que está en cada contrato, en el pliego, y con eso se prevén los ajustes en los aumentos que haya. Hubo eventualmente algunas complicaciones vinculadas a algunas empresas, como fue el caso de la obra vial en la ruta 58, que recorre Echeverría, Ezeiza. Pero no mucho más, porque en Argentina ya hubo períodos de dificultad en la obra pública y probablemente en otro momento se hubieran parado algunas, por eso en este caso hay que ver el vaso medio lleno que es que las obras siguieron.

 

 

-Sin obra nueva imagino que planean una estrategia para mostrar igual la gestión.

-Hay muchas obras que van a terminar en este periodo, rutas, etc. Hay una escala de inauguraciones que son electorales por el hecho de que es un año electoral pero que se empezaron a hacer antes, es el fruto de los cuatro años de trabajo.

-¿Ese va a ser el slogan?

-(Sonríe) Es una realidad, empezaron y terminan. Y también tendríamos que darle forma a las obras que empiezan después de años de espera y tras mucho esfuerzo como es el caso del Río Salado, algo que no vamos a ver terminada en esta gestión pero que significa iniciar un trabajo que va a ser irreversible.

-¿Habló con Vidal sobre un futuro plan de obras para los próximos cuatro años?

-Sí. Habrá obras como el Río Salado que van a seguir, y otras obras que estarán en el plan 20/23 para hacer. Estamos trabajando en eso, estamos analizando cuál sería la planificación de obras para el próximo mandato.

-En esta etapa las obras hidráulicas fueron las principales. ¿Cuál debería ser el eje central en un eventual próximo período de gobierno?

-Se va a centrar un poco en la cuestión geográfica, en la obra hídrica en el conurbano, que es una dificultad severa. La orientación sería atender el lugar donde hay 12 millones de personas de una manera distinta. No es que no se haya hecho nada. Hubo mucho, pero creo que habiendo empezado las obras en estas cuencas tan importantes ahora el conurbano hay que profundizarlo más que en las obras anteriores.

 

 

-¿Aguas y cloacas?

-Y también hidráulicas para evitar inundaciones. Cuando en el conurbano llueve es un problema. Tenemos un sistema de mantenimiento de arroyos pero hay obras estructurales que hay que hacer. Todo lo que es el conurbano sur, Quilmes, Almirante, Lomas, Lanús, Avellaneda, son lugares donde hace falta obra hídrica.

-Teniendo en cuenta su bajo perfil, ¿cómo le cayó el pedido de la gobernadora de salir a mostrar en los medios la gestión?

-Creo que el activo más importante que tengo no es el de comunicar (ríe). Hay gente que lo hace muy bien y entonces uno puede hacer las cosas y otros lo transmiten. Pero bueno, en este caso nos piden que también comuniquemos, con lo cual vamos a tener que hacer y, además, comunicar.

"Creo que el activo más importante que tengo no es el de comunicar (ríe). Pero bueno, en este caso nos piden que también comuniquemos, con lo cual vamos a tener que hacer y, además, comunicar".

-¿Va a realizar recorridas? ¿Ya determinaron los lugares?

-Si. En realidad esto se va planificando semana a semana, mes a mes. Ahí participa mucho el gobierno y el ministerio de Asuntos Públicos.

-Una vez entrevistamos a su par de Agroindustria, Leonardo Sarquís, quien nos contaba de su rol como facilitador territorial. Una suerte de nexo con intendentes y referentes.

-Sí, Leo recorre mucho, es más yo me preocupo porque el Salado arranque y él se preocupa por explicarlo, lo cual me viene muy bien.

-Se podría decir que si va con Sarquís zafa.

-Claro, me viene muy bien su compañía (ríe).

 

 

-¿Usted nunca fue facilitador?

-En 2017 apoyamos mucho la zona de Esteban Echeverría. Participamos sobre todo yendo a los timbreos pero no mucho más. Hay mucha gente experta en el gobierno para eso como para que yo intervenga, no creo que sea necesaria mi participación ahí. Igual ese fue un método que se aplicó para la elección legislativa, ahora en cambio hay que salir a mostrar lo que se hizo, que es mucho y es poco en relación a lo que falta.

-¿Les generó algún inconveniente, les influyo, la causa por irregularidades en la concreción de obra pública en el gobierno anterior y que tiene a la ex presidenta, Cristina Fernández de Kirchner como principal acusada?

-Es un tema interesante, pero la realidad es que nosotros lo que hicimos fue bastante simple en este punto. La obra es una licitación con un pliego donde tiene que haber concurrencia de empresas, eso trae competencia y transparencia. No es una cosa tan compleja. Es que un señor cumpla con el pliego y que pase el mejor precio. Y esto es lo que pasó en la provincia. En todo esto está la causa de los cuadernos y demás, que son algo inédito porque nunca había pasado. Pero no tenemos una resolución judicial que nos diga “este señor no puede”. Eso no nos llegó, no pasó, con lo cual intentamos seguir adelante con las obras que tenemos y con las adjudicaciones que estaban. Y con esas premisas no hemos tenido inconvenientes, aunque no podemos negar que muchas empresas, que están en la causa, están atravesando situaciones judiciales. Sin embargo, excepto que aparezca una cuestión judicial, debemos seguir adelante.

-La ex presidenta está citada a declarar en esa causa, en un proceso de marcha y contramarcha de la Corte Suprema y con el gobierno opinando al respecto. ¿Qué opina sobre esa situación?

-No vi la causa.

-¿No se metió en la causa o prefiere ser discreto?

-Con toda franqueza no vi el tema, lo leí, vi que habló el presidente (Mauricio Macri) y que hubo un alboroto público cuando decían que se frenó (la citación a CFK) pero no sé mucho más.

 

 

-¿Cree que la Corte tuvo en un primer momento una suerte de concesión con la ex presidenta?

-Me cuesta pensar eso. Me parece difícil que alguien pueda ocultar situaciones, es un tema demasiado público, es una ex presidenta, yo no sé cuáles son las razones (en la demora inicial de la fecha).

-¿Usted coincide con la mirada de algunas figuras del PRO, como el caso de Marcos Peña, que hablan de la pesada herencia, de la corrupción kirchnerista como un absoluto?

-Yo soy funcionario público. Si tuviera alguna cuestión para poder afirmar eso debería hacer alguna denuncia penal, cosa que no he hecho. No soy una persona común que puede decir lo que le parece. Y, además, creo que uno debe empezar a convivir de manera diferente con los distintos actores políticos. No es bueno generalizar que todo el kirchnerismo fue corrupto. No es bueno que se diga que el kirchherismo fue un sistema de corrupción generalizado, porque acá en el ministerio trabaja mucha gente que es kirchnerista, y van a decir “tengo un ministro que me está diciendo corrupto” y lo mismo me pasa con los intendentes y legisladores, con los cuales tengo que trabajar todos los días. Entonces, sería muy difícil el diálogo cotidiano con un señalamiento personal que descalifica. Considero que hay casos de los que se ocupa la justicia y son focalizados y después está la otra gente que sigue trabajando normalmente y cada uno pensará lo que le parezca de la política. Uno puede criticar la gestión anterior, porque hubo cosas evidentes que no se hicieron, si uno mira la inversión en vialidad que se hizo en la provincia, creo que en la historia de la democracia no hubo un periodo como este si uno lo mira cada cuatro años. Entonces, hubo evidentes fallas de gestión. Ahora, si hubo o no actos de corrupción es un tema judicial no es un tema para que nosotros como funcionarios digamos que lo hubo salvo que encontremos alguna cuestión que lo amerite y salgamos a denunciar. Después está la otra posición, cuando se ataca a los funcionarios, como puede ser el caso de Peña, entonces ahí es más una defensa, un salir a responder o plantear el tema.

 

“Me parece que la presidenta, en el momento que estuvo en funciones, no pacificó las relaciones entre los actores, la vi con una actitud muy vehemente, por no usar el término agresivo”.

 

-¿Qué opina de la ex presidenta, de su gestión?

-Me parece que la presidenta, en el momento que estuvo en funciones, uno de los mayores inconvenientes que mostró fue que no pacificó las relaciones entre los actores, la vi con una actitud muy vehemente, por no usar el término agresivo. Y me parece que eso tenemos que dejarlo de lado. No contribuyó a que los ánimos se aplacaran.

-¿Y en el caso de Macri? ¿No es así?

-No. Mauricio es alguien que no busca eso. Haber trabajado con él en la Ciudad me da la experiencia para afirmar eso. El Presidente no busca una situación de virulencia, no es su perfil, eso lo tengo claro.

 

 

-Antes hablaba de su relación con los intendentes peronistas, y hay varios que se perfilan como candidatos a la gobernación. ¿Cómo observa eso?

-Van a tener que esperar un poco

-¿A qué se defina CFK?

-No, a que pasen los cuatro años del segundo mandato de María Eugenia (ríe).

-Confía mucho en que va a ser reelecta…

-Es que hizo un buen gobierno. Seguramente lo más profundo fue el tema que ella llama lucha contra las mafias, algo que parecía imposible pero se está haciendo. Ella es muy valiente, muy preparada, que entiende no solo de política sino de gestión. Me parece difícil que alguien no la vote, lo pensé antes, antes de 2015, porque la conozco desde hace mucho y la vi actuar en la Ciudad.

-¿Cómo es su relación con ella?

-Nos conocemos desde hace mucho. Interactué con ella cuando tenía problemas con pagos a los proveedores, cuando estaba a cargo de Desarrollo Social y yo estaba en Hacienda. Y hubo momentos de poca plata en los que había que solucionar.

 

 

-¿Le dijo alguna vez que no a alguno de sus pedidos?

-Siempre encontramos alguna solución. Y si la respuesta era no porque no se podía ella tenía una receptibilidad y entonces nunca fue un problema. A mí me parecía desde siempre que era una persona con un futuro enorme. Hicimos una buena relación en lo personal, de confianza. Creo que es una mujer joven, valiente, honesta y muy preparada. No es solo un tema de valores, es muy profesional.

-Y a partir de ahí generaron una relación.

-Sí, y me pasó lo mismo con (el jefe de Gabinete bonaerense, Federico) Salvai. Apenas se ganó la elección en la provincia, un día después, en 2015, me sonó el celular. Era Federico. Me dijo “¿nos ayudás en la provincia?” Le dije “ok”.

-¿Macri fue injusto con Vidal en decisiones económicas, de la Nación para con la provincia?

-No, la relación de María Eugenia con Mauricio es una relación de mucho afecto y con jerarquía porque ella lo reconoce como presidente y fue quien lo impulsó cuando tenía un conocimiento público bajo. No me parece que haya una situación de injusticia ni intencionalidad en las cosas que pasaron, que, por supuesto, no son muy afortunadas. Porque la provincia se tuvo que hacer cargo de los subsidios, pero también hubo una ayuda muy importante en la primera parte del gobierno, de hecho un eje claro es el del Río Salado que es una de las obras más importantes del país que no podría hacerse si el gobierno nacional no participaba con fondos y propiciando además la asistencia de los organismos de crédito internacionales.