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Del Círculo Rojo a la calle, el derrame de la desconfianza preocupa al vidalismo

El rebrote de la turbulencia encendió alarmas en el gabinete bonaerense. Ven un mensaje contra la reelección de Macri, igual que el Plan V, que en esta coyuntura, dicen, “nos afecta a todos”.
Por 26/04/2019 12:21

El argumento único del Riesgo CFK como causante del terremoto en los mercados que esgrimieron con letra de la Casa Rosada en el gabinete de María Eugenia Vidal sucumbió ante la evidencia del tsunami que azotó este jueves a la city porteña.

Ministros, funcionarios y voceros de la gobernadora bonaerense coincidieron en señalar a este portal, aunque en reserva, que la disparada del dólar y el Riesgo País y la caída de los bonos argentinos es una clara señal de que el Círculo Rojo ya no quiere la reelección de Mauricio Macri.

En La Plata, esa percepción ya había sido puesta en la mesa de trabajo, pero puertas afuera había quedado silenciada y tapada bajo el argumento del Riesgo CFK, que indica que los mercados reaccionaban con miedo ante la posibilidad de que la ex mandataria volviera al poder, como marcaban algunas encuestas de opinión.

 

 

La hipótesis de Cristina culpable no había sido original de los vidalistas, sino calcada de lo esbozado por el presidente Macri y su equipo. La teoría no resistió ni un día y cayó frente a la nueva embestida del establishment financiero.

Existe en el gabinete de Vidal un ala moderada, la de mayor volumen y confianza de la mandataria, que prefiere sostener aún las dos hipótesis, como si fueran condimentos de una misma comida: el tsunami fue provocado por el enojo del mercado, que no quiere que Macri sea el candidato de Cambiemos, y atizado por la reaparición exitosa, al menos en las encuestas, de Cristina Fernández de Kirchner.

Pero el ala dura del vidalismo, el sector más peronista con trabajo territorial en el conurbano, directamente habla de que “nadie quiere la candidatura de Macri”, extiende el alcance de esa sentencia a la gente común y advierte que “hasta los que eran macristas” entran en ese colectivo de desencatados.

 

 

¿Esta conciencia del riesgo alienta en el vidalismo el Plan V? Todos coinciden en marcar que esa opción, a esta altura, genera más desgaste que beneficio, aunque algunos reconocen que esa posibilidad solo la puede activar Macri y que, en todo caso, sería muy cerca de la fecha del cierre de listas, fijada para el 22 de junio.

Los ministros de Vidal, que por estas horas esquivan las declaraciones púlicas, prefieren dejar al gobierno nacional las opciones para salir de esta crisis, aunque una de las espadas más confiables de la mandataria sugiere que se debería “pedir al Fondo Monetario Internacional (FMI) que permita utilizar toda la plata que tiene para intervenir en el mercado”.

Mientras tanto, el equipo de Vidal decidió sostener la agenda bonaerense ya pautada, con ciertas reservas en las salidas programadas de la gobernadora a otras provincias, y reforzar el plan de "contención" y “alivio” para los ciudadanos golpeados, especialmente en las zonas más pobladas y estructuralmente más pobres alojadas en el conurbano.

Del Círculo Rojo a la calle, el derrame de la desconfianza preocupa al vidalismo

El rebrote de la turbulencia encendió alarmas en el gabinete bonaerense. Ven un mensaje contra la reelección de Macri, igual que el Plan V, que en esta coyuntura, dicen, “nos afecta a todos”.

El argumento único del Riesgo CFK como causante del terremoto en los mercados que esgrimieron con letra de la Casa Rosada en el gabinete de María Eugenia Vidal sucumbió ante la evidencia del tsunami que azotó este jueves a la city porteña.

Ministros, funcionarios y voceros de la gobernadora bonaerense coincidieron en señalar a este portal, aunque en reserva, que la disparada del dólar y el Riesgo País y la caída de los bonos argentinos es una clara señal de que el Círculo Rojo ya no quiere la reelección de Mauricio Macri.

En La Plata, esa percepción ya había sido puesta en la mesa de trabajo, pero puertas afuera había quedado silenciada y tapada bajo el argumento del Riesgo CFK, que indica que los mercados reaccionaban con miedo ante la posibilidad de que la ex mandataria volviera al poder, como marcaban algunas encuestas de opinión.

 

 

La hipótesis de Cristina culpable no había sido original de los vidalistas, sino calcada de lo esbozado por el presidente Macri y su equipo. La teoría no resistió ni un día y cayó frente a la nueva embestida del establishment financiero.

Existe en el gabinete de Vidal un ala moderada, la de mayor volumen y confianza de la mandataria, que prefiere sostener aún las dos hipótesis, como si fueran condimentos de una misma comida: el tsunami fue provocado por el enojo del mercado, que no quiere que Macri sea el candidato de Cambiemos, y atizado por la reaparición exitosa, al menos en las encuestas, de Cristina Fernández de Kirchner.

Pero el ala dura del vidalismo, el sector más peronista con trabajo territorial en el conurbano, directamente habla de que “nadie quiere la candidatura de Macri”, extiende el alcance de esa sentencia a la gente común y advierte que “hasta los que eran macristas” entran en ese colectivo de desencatados.

 

 

¿Esta conciencia del riesgo alienta en el vidalismo el Plan V? Todos coinciden en marcar que esa opción, a esta altura, genera más desgaste que beneficio, aunque algunos reconocen que esa posibilidad solo la puede activar Macri y que, en todo caso, sería muy cerca de la fecha del cierre de listas, fijada para el 22 de junio.

Los ministros de Vidal, que por estas horas esquivan las declaraciones púlicas, prefieren dejar al gobierno nacional las opciones para salir de esta crisis, aunque una de las espadas más confiables de la mandataria sugiere que se debería “pedir al Fondo Monetario Internacional (FMI) que permita utilizar toda la plata que tiene para intervenir en el mercado”.

Mientras tanto, el equipo de Vidal decidió sostener la agenda bonaerense ya pautada, con ciertas reservas en las salidas programadas de la gobernadora a otras provincias, y reforzar el plan de "contención" y “alivio” para los ciudadanos golpeados, especialmente en las zonas más pobladas y estructuralmente más pobres alojadas en el conurbano.