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La peligrosa encrucijada de Cambiemos en su principal bastión bonaerense

Con las tensiones intactas, las PASO son una posibilidad concreta. Los anotados, los relegados y el futuro de Arroyo. Los riesgos de la lapicera y de un escenario atomizado.
Por 16/02/2019 10:55

Mientras el clamor por la eliminación de las PASO predominó en la agenda de los intendentes PRO en los últimos días, la situación asoma diametralmente distinta en el bastión más importante que en la actualidad posee Cambiemos en la provincia de Buenos Aires: Mar del Plata. No son nuevos los cortocircuitos internos sobre la arena de la alianza gobernante en La Feliz pero, ya con el año electoral transcurriendo, las tensiones intactas y la multiplicidad de aspirantes al sillón principal hacen que las primarias se vean como el salvoconducto más adecuado para que la sangre no llegue al río y se transforme en una amenaza concreta de cara a octubre.

La vara está alta. En 2015, Carlos Fernando Arroyo fue electo intendente con el 47% de los votos. En 2017, Cambiemos no sólo logró mantener ese piso sino que lo elevó: se impuso con el 48,6%. Repetir una performance de similares características resulta una necesidad imperiosa para nutrir los esfuerzos bonaerenses oficialistas: después de La Matanza, General Pueyrredón es el distrito con mayor cantidad de electores de la provincia y, si las cosas no andan bien en el siempre complejo conurbano, un desempeño magro en Mar del Plata dispararía luces de alerta en el vidalismo.

“Vidal no puede bajar de 48 puntos en Mar del Plata, no puede ir a buscar menos que eso si pretende retener la provincia de Buenos Aires. Ojo que Mar del Plata puede costar la elección y no sé si en La Plata son conscientes de eso. Si tenés el conurbano mal y en Mar del Plata no conseguís 48 puntos, se te puede complicar. Hoy, esos puntos no los tiene”, advirtió a Letra P una voz influyente del armado local.
 

EN CARRERA. Por el momento, son seis los anotados por la intendencia de cara a lo que sería la única interna que tendría Cambiemos en un distrito propio: el intendente Carlos Arroyo (Agrupación Atlántica), Guillermo Montenegro (PRO), Guillermo Castello (Coalición Cívica), Vilma Baragiola y Maximiliano Abad (UCR). La única certeza al momento es que el radicalismo hará un filtro interno y quedará uno de los dos postulantes en carrera. Luego, aunque suena con fuerza la posibilidad de dirimir en las primarias, no hay definiciones sobre la estrategia electoral del oficialismo en su prinicipal jurisdicción bonaerense.


En diversos sectores coinciden en que aplicar una receta similar a la de 2017 –la lapicera de Vidal para tachar disputas internas en las PASO- sería jugar con fuego, por múltiples factores. Primero, porque el predilecto de la mandataria, Guillermo Montenegro, está lejos de encarnar un liderazgo sintetizador y de ofrecer una imagen taquillera. Segundo, porque hay varios dirigentes que vienen pidiendo pista y consideran que ésta puede ser su oportunidad, por lo que un veto a la interna a último minuto –como ocurrió en 2017, no sin voces de fastidio- podría generar heridas que atentarían contra el objetivo final.

 


Tercero, porque entre los relegados entraría el actual intendente –anulado por Vidal hace tiempo-, que ya avisó que irá por la reelección y, si no hay lugar en Cambiemos, podría jugar por afuera. De ser Arroyo un contrincante y no un aliado en octubre, el escenario de tercios que algunos operadores oficialistas imaginan como posibilidad en Mar del Plata se ampliaría. Y en un contexto de ese tipo, el número de la felicidad (reeditar el 48% de 2017) estaría muy lejos de transformarse en realidad.

“Si la consulta era hace dos meses, hubiera dicho que Arroyo no iba a participar de las PASO de Cambiemos. Ahora cambió un poco la situación, en el sentido de que María Eugenia (por Vidal) necesita a todos”, admitió un dirigente marplatense con llegada a la mesa de discusión provincial. La situación es inversa a la de 2017. En las legislativas, fue Vidal la que traccionó en la boleta local. En 2019, “cuantos más haya abajo, mejor” para trabajar por las boletas "de arriba".
 


EL FUTURO DE ARROYO. Así dadas las cosas, por estos días en la Gobernación las aguas se dividen entre quienes se inclinan por habilitar una gran PASO con un precandidato por fuerza y los que todavía dudan del rédito electoral de conservar al intendente Arroyo en del redil cambiemista. Por lo pronto, en el entorno del jefe comunal el objetivo es claro: que siga dentro del esquema de Cambiemos y que su gestión termine lo más ordenada posible. Incluso, se baraja un escenario donde no sea candidato, siempre y cuando su partido (Agrupación Atlántica) “tenga una salida electoral, tenga futuro y no muera en su gestión”, consignaron fuentes confiables.

Así, cerca del palacio municipal coinciden en que el futuro de Arroyo -en cuanto a si va a jugar dentro o fuera de Cambiemos- depende del trato que le propine la cúpula de aquí en más. La reciente carta de Vidal en la que lo intimó a eliminar el cobro de la tasa por publicidad a los teatros está lejos de ser tomada como una contribución a enmendar la relación.

“Arroyo está harto de que lo maltraten los propios. A él lo tienen que llevar desde el afecto, no desde el apriete, desde la cartita. Si lo sentaran en una mesa, lo contuvieran, le aprobaran las cuatro cosas que le aprueban a cualquier intendente (presupuesto, fiscal-impositiva, nombramientos), sería distinto. Pero lo que normalmente sucede en cualquier municipio no sucede en Mar del Plata”, apuntaron para marcar que, de acentuarse la mala relación, “Arroyo es capaz de cualquier cosa”.
 


Quienes lo conocen argumentan: “Hay que ver su historial: desde el 83 (cuando sólo obtuvo 1.411 votos bajo el sello de Alianza Federal) a 2015, se presentó en todas las elecciones a intendente. No es que ganó siempre, al contrario. Esto no lo hace por plata, lo hace por orgullo. Si quieren sacarlo a las piñas, va a ser candidato”.

Aunque el extenso conflicto con municipales erosionó su imagen, son mayoría en Cambiemos los que creen que Arroyo posee un porcentaje cautivo de votos que no le alcanza para imponerse en una elección pero que sí para arruinarle la elección a la alianza si termina jugando por fuera. 
 

OCTUBRE. Por fuera de la compulsa interna de Cambiemos, el panorama hacia las generales exhibe, por un lado, el armado kirchnerista en el que Fernanda Raverta se proyecta como candidata y, por el otro, el sector referenciado por el concejal del Frente Renovador Ariel Ciano, quien viene entablando contactos con dirigentes de diversas extracciones, aunque su jefe político Sergio Massa le adosó un posible contrincante interno: Gustavo Pulti. Aunque la jugada política del ex intendente no está definida, en Acción Marplatense no descartan “formar parte de una coalición” que reúna “un gran sector de la oposición”.


DE LA GUERRA A LA INVITACIÓN. Algunos gestos también hay que tener en cuenta. De barajarse en abril de 2018 la inclusión de Montenegro en la “Escuelita de candidatos” del PRO (destinada a quienes buscan imponerse en distritos donde no gobierna Cambiemos), a ser invitado al foro de intendentes del partido amarillo realizado la semana pasada. En efecto, se reservó un lugar con su nombre en la mesa.


En el extremo de la mesa, el lugar reservado en el foro PRO para Arroyo. La silla quedó vacía.


Como era de esperar, el hombre del piloto azul no respondió con su presencia a una invitación con demasiado sabor a protocolo, aunque no por ello no dejó de ser un gesto si se considera que el marplatense no es un PRO puro, sino que su articulación en Cambiemos la hace desde su espacio, Agrupación Atlántica. De allí pegó el portazo en los últimos días el titular del Concejo Deliberante, Guillermo Sáenz Saralegui, que ahora busca erigirse como el emisario del pichettismo marplatense mientras asegura que cerrará su periodo en el deliberativo dentro de Cambiemos, pero en las huestes de la radical Vilma Baragiola, a quien le atribuye condiciones para alcanzar la intendencia.

LA INTERNA DE LA INTERNA. Con aspiraciones de larga data, Baragiola es una de las anotadas. Fue la cabeza de lista en la elección pasada, pero no la figura central en una campaña local en el que se reiteraron los desembarcos de Vidal. En su entorno, saben que difícilmente se le presente otra posibilidad certera de competir por el máximo sillón municipal, mientras que operadores oficialistas valoran el nivel de conocimiento de su imagen, un piso respetable de votos cautivos pero un techo difícil de perforar en una opinión pública marplatense que no olvida el escándalo suscitado tras la difusión de un video a partir del cual fue involucrada en acusaciones por presunto pedido de coimas, años atrás.

 


Pero las pretensiones de la actual concejal tienen su primer escollo dentro del propio radicalismo. Allí, este lunes se lanzó formalmente el jefe del bloque oficialista en la Cámara baja provincial, Maximiliano Abad, dirigente que es bien considerado por la mesa chica vidalista y, aunque en el armado oficialista reconocen que su imagen no posee en la actualidad el nivel de conocimiento de Baragiola, estiman que su margen de crecimiento puede alcanzar un techo marcadamente superior al de su contrincante radical. Por lo pronto, ambos tienen el aval del partido para caminar y, más cerca del cierre de listas, se optará por “quien esté mejor posicionado”.

Al mostrarse juntos en recientes actividades, ambos precandidatos boina blanca dejan entrever que la definición por uno de ellos dentro de la UCR para la compulsa por la intendencia será acordada, sin heridos y, por qué no, con los dos jugando la elección en distintos cuerpos de la boleta de Cambiemos.

De todos modos, existen grietas sin retorno dentro del radicalismo marplatense. Sin haber participado de la elección interna del año pasado, el alfonsinismo -representado en la figura del ex titular del Comité local, el concejal Mario Rodríguez- viene acentuando los movimientos por fuera del esquema de Cambiemos.
 


Días atrás, Rodríguez inauguró el local de Espacio Progresista en el que articula con socialistas y el GEN. Además, según confiaron dentro de ese armado a Letra P, se resaltó que existe un “muy buen diálogo” con el renovador Ariel “Cholo” Ciano, por lo que no se descarta confluir en un frente con estos actores. Por lo pronto, Ciano estuvo en el lanzamiento del Espacio Progresista.

LILITO ANOTADO. Mientras otros sectores de la alianza gobernante aún no definieron quiénes serán sus postulantes en la carrera por la intendencia, en la Coalición Cívica ese problema está resuelto. El diputado bonaerense Guillermo Castello ratificó a Letra P su precandidatura y afirmó que presentará “propuestas distintas”. Con esa mirada, apuntó: “Lo que estoy viendo de las otras propuestas, el radicalismo, el intendente, es que se quedan cortas, les falta una mirada que vaya en pos de la transparencia, de bajar el gasto político, de bajar impuestos, de ordenar la situación financiera del municipio, que fue una promesa de campaña de Arroyo que no la cumplió”.

De esta forma, el legislador lilito dirigió los dardos hacia el jefe comunal: “En su momento, dijo que iba a gobernar con 30 o 40 cargos políticos y tiene más de 200. Hay que ordenar el municipio, enfocar la inversión en mejorar el alumbrado público, las calles están detonadas, hay que arribar a consensos con el sindicato para que no hagan 29 días de paro como hicieron en diciembre y enero. Hay que tener un buen equipo de trabajo y estamos viendo que Arroyo no tiene y las restantes fuerzas no están presentando las cuestiones que son urgentes y prioritarias como lo estamos viendo; por eso es necesaria nuestra participación en las PASO”, dijo. Al advertir que “Arroyo no estuvo a la altura del cambio que pedía la gente” y que “Mar del Plata está estancada”, Castello pidió “igualdad de condiciones de largada” al momento de competir internamente.
 


PARA LA FOTO. No es aislado el énfasis que distintos dirigentes de Cambiemos Mar del Plata ponen al momento de requerir a la cúpula provincial igualdad de condiciones en la carrera interna. Muchos siguen observando la predilección de Vidal por Montenegro, algo que disparó tensiones hacia finales del año pasado, cuando la gobernadora le dio exclusivo protagonismo al ex ministro de Seguridad porteño durante el acto de inauguración de las playas públicas equipadas. Ese gesto no sólo incluyó la retirada de Arroyo –ya marginado hace tiempo de los actos vidalistas-, sino también de otros dirigentes con pretensiones.

La gobernadora tomó nota y, ya este año, habilitó una foto con todos los precandidatos en la recorrida que hizo junto al presidente Mauricio Macri por las nuevas instalaciones del Hospital Bernardo Houssay: además de Montenegro, posaron Abad, Baragiola, Castello y el propio Arroyo. Eso sí, antes de ese acto, el Presidente y la gobernadora le dieron a Montenegro la exclusividad durante la recorrida por el Playón de Extinción de Dominio marplatense, de la que también fue parte la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich. “En un tema tan sensible en Mar del Plata como la seguridad y la corrupción, metieron a Montenegro en el centro de la escena ”, sostuvo un operador oficialista que sigue viendo al ex candidato a intendente de San Isidro como el favorito.

 


UN FILTRO. Volviendo a la foto grupal, hay quienes observan aquí un gesto de apertura hacia la posibilidad de PASO pero también una señal de recorte de precandidaturas, ya que quedaron afuera del cuadro dirigentes que estaban en el mazo de potenciales precandidatos, como el senador bonaerense Lucas Fiorini, que reporta al ministro de Gobierno, Joaquín de la Torre, y el diputado nacional Juan Aicega.

Según consignaron a este medio fuentes de distintos sectores de la interna oficialista, los protagonistas de la foto fueron convocados “especialmente” para la misma. “Eso fue preparado. La idea era reflejar cierta imagen de unidad y quienes son los precandidatos. Ya por lo menos hay una legitimación de parte de Nación y Provincia. Se avanzó un paso y se recortó el número de precandidatos”, deslizó a Letra P una voz que integra uno de los sectores incluidos en la instantánea.

PARA SER FRANCO. También se detalló que uno de los que pidió un lugar en esa foto fue el senador provincial Franco Bagnato, pero “le dijeron que no, por ahora. Por eso, ni siquiera fue”, comentaron las fuentes.
 


¿Por qué Bagnato no figura aún en las anotaciones oficiales de precandidatos marplatenses de Cambiemos cuando en 2017 la lista seccional que encabezó obtuvo un cómodo triunfo? Hay quienes radican la respuesta en el propio ex conductor del noventoso ciclo televisivo Gente que Busca Gente: “Tiene ganas de ser un candidato de consenso, tipo Lavagna. Apuesta a ser un candidato más ecuménico, a estar un solo periodo, que va si se lo piden”, analizó un dirigente local para considerar que “puede ser una de las cartas de la Provincia si pasan una determinada cantidad de cosas que todavía no pasan”, en alusión a un cataclismo interno que ponga en riesgo la jugada electoral.

Otros consideran que el factor de su desestimación responde a que la imagen de Bagnato no se digiere con gusto en sectores influyentes del establishment marplatense que podrían ponerle algunos obstáculos en su hipotética carrera a la intendencia. Hay quienes remiten a cortocircuitos de antaño con el multimedio La Capital a raíz de su salida de la radio Atlántica, de ese grupo. Años más tarde de aquel episodio, Bagnato fue uno de los impulsores de FM Brisas.

Pero los que expresan afinidad por el senador lo sigue viendo “el mejor candidato que puede tener Cambiemos en Mar del Plata”. “Resuelve la interna porque los radicales no se le van a animar, tiene un nivel de conocimiento alto y es un tipo que en dos meses lo metés en 40 puntos de intención de voto”, lo vendieron para no resignar ilusiones: “Si la necesidad lleva a que Vidal lo ponga de candidato, harán lo que tengan que hacer y hablarán con quienes tengan que hablar”.  
 


BENDICIÓN SIN GARANTÍAS. Desde el regreso de Montenegro a su ciudad natal, a finales de 2017, la bendición de la cúpula PRO a su candidatura en Mar del Plata no sufrió alteraciones. Y esa coherencia al momento de mostrar al favorito de la gobernadora ha dado algún fruto. De arrancar con un nivel de conocimiento muy bajo, a contar con un 12% de intención de voto en recientes mediciones que circulan por los pasillos del armado oficialista. “Es un crecimiento importante, empieza a estar firme en la consideración de la gente como candidato, algo que antes no pasaba, eso se empieza a ver”, analizaron fuentes amarillas.

Pero los números que circulan lejos están de tener la contundencia suficiente como para alejar otros postulantes internos. Por lo tanto, aunque el ex fiscal sigue contando con la predilección de la mesa chica provincial, aún no tiene garantías de seguir montando el caballo del comisario en las fechas decisivas. “Hay que ver Montenegro cómo camina y si lo sostienen de arriba”, dudó un operador que, a priori, concluye: “Cambiemos no va a sintetizar si no cambiamos mucho, si no hay una mesa, si no se ordena el proceso, si no hay dialogo, acercamiento, cosa que hasta el momento no pasa. Todo es mezquindad”.