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En una reunión "cordial", comenzaron su propio traspaso y se invitaron a participar de sus respectivas juras. El "gesto" político del PRO al PJ que salió de la Legislatura.

Por 07/12/2019 11:08

El clima, coinciden en ambos búnkeres, fue "cordial" y "respetuoso". Hubo lugar para bromas futbolísticas y alguna que otra anécdota -longeva- de la política porteña. Alberto Fernández y Horacio Rodríguez Larreta se encontraron en Puerto Madero para dar el primer paso hacia su propia transición, atravesada por la condición de vecindad y los múltiples puentes en común entre ambos. Hubo una promesa de entablar una convivencia pacífica e invitaciones recíprocas.

El presidente electo le dijo al jefe de Gobierno que lo espera en el Congreso para la jura. Además, Fernández le pidió que asista a la primera reunión de gobernadores, que convocaría poco tiempo después de asumir. Rodríguez Larreta confirmó asistencia a ambos convites institucionales e hizo lo propio con Fernández, a quien invitó para el lunes 9 a la jura en la Legislatura porteña. Hablaron en buenos términos durante poco más de media hora, tras el breve diálogo telefónico que tuvieron en la noche del 27 de octubre.

 

 

El encuentro de este viernes fue organizado por los peronistas Juan Manuel Olmos y Diego Santilli, de extrema confianza del presidente electo y el alcalde, respectivamente. Son dos de los puentes que trabajarán para garantizar la convivencia pacífica entre la Casa Rosada y la Jefatura de Gobierno, pero no serán los únicos.

Como contó Letra P, Fernández primereó y pidió que el Gobierno porteño remueva las rejas de la Plaza de Mayo para garantizar el libre tránsito durante el día del traspaso de mando. Larreta no puso reparos y delegó en su vicejefe Santilli y el vicepresidente primero de la Legislatura, Agustín Forchieri, la negociación con el peronismo por ese tema. El futuro secretario de Medios, Francisco "Pancho" Meritello, y el próximo secretario general de la Presidencia, Julio Vitobello, hablaron con el PRO en nombre de Fernández.

La propuesta fue hecha hace días y el gobierno porteño habilitó el reclamo de manera inmediata. El vallado se sacará el 9 de diciembre y, admiten en la Jefatura de Gobierno, no hay intención de reponerlo. Aunque una ley regula la colocación de las rejas -por cuestiones de patrimonio histórico-, el acuerdo político parecería obviar ese trámite.

 

 

Santilli, Forchieri, Olmos, Vitobello, Meritello y Claudio Ferreño se conocen desde hace 15 años, cuando el peronismo capitalino los abrigó en plena década del noventa. El arribo del kirchnerismo los separó orgánicamente, pero el diálogo jamás se cortó. Vitobello estuvo en la reunión de Puerto Madero, al igual que Ferreño, jefe del bloque del Frente de Todos en la Legislatura. El legislador porteño destacó su relación con Forchieri como señal para garantizar línea de diálogo entre Balcarce 50 y Perú 160.

Estos dirigentes tienen el mandato de Fernández y Larreta para conducir, al menos por ahora, el vínculo entre el gobierno nacional y la Ciudad, cuya última experiencia, con Cristina Fernández de Kirchner y Mauricio Macri a la cabeza de esas administraciones, desembocó en ocho años ininterrumpidos de caos político. Larreta repite ante sus íntimos: "Peor relación que la de Mauricio con Cristina no existe". Dos de las palabras que más rebotaron en el despacho de Fernández fueron "grieta" y "diálogo", como antónimos claves para encarar una nueva relación entre la Nación y su distrito capital.

 

 

Los temas en común entre ambas administraciones se tocaron por arriba, como otra señal para arrancar la relación en son de paz. Horas después, en el marco de una reunión con vecinos de Villa Real , Larreta comentó que fue una "buena reunión, productiva", pero que "se tiene que traducir en trabajo concreto". No obstante, el presidente electo planteó su malestar por la cesión de tierras de la Nación a la Ciudad durante la era Macri y dejó entrever que cortará esas transferencias de terrenos.

 

 

Es uin escenario que la administración porteña esperaba y, por eso, avanzó con ese tipo de convenios y autorizaciones en la última sesión ordinaria y con la composición actual que le garantiza a Larreta más de 40 votos. Ese esquema político cambiará fatalmente el 10 de diciembre: el oficialismo tendrá 26 bancas -no llega al quórum- y necesita de los diputados de la UCR y de los que responden a Daniel Angelici y Martín Lousteau, que suman nueve. También, está el socialismo de Roy Cortina, con dos representantes. Esa ecuación llega a los 37 legisladores, que interactuarían dentro del interbloque Juntos por el Cambio pero que no funcionarán como un bloque propio que responda directamente a los intereses de Larreta.

Bajo esa lógica, el oficialismo intenta enhebrar los puntos en común con el peronismo. El primer gesto ya llegó: en acuerdo con Fernández, Larreta ordenó quitar del temario la venta del terreno de la policía montada y la cesión de playas ferroviarias nacionales (Caballito, Palermo, Liniers) hacia la Ciudad, dos proyectos que amenazaban con entorpecer el camino de cordialidad que se prometieron el presidente electo y el jefe de Gobierno en la cumbre de Puerto Madero.