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Sobrevivientes en distritos relevantes y con credenciales ganadas en las urnas, sus voces ganan protagonismo en el llano de la oposición bonaerense. Armadores, trabajo coordinado y planteos conjuntos.
Redacción 02/12/2019 18:45

La reelección de intendentes PRO en bastiones centrales de las distintas seccionales electorales de la provincia de Buenos Aires no solo sirvió para amortiguar el golpe que significó perder por amplio margen la gobernación sino que, a futuro, simboliza una reconfiguración del esquema de poder dentro del macrismo en el orden bonaerense. En el llano de la oposición y sin el liderazgo ordenador de una gobernadora, el peso territorial de varios jefes comunales resultará central a la hora de confeccionar el perfil opositor, avanzar en los armados regionales y realizar planteos al futuro mandatario provincial, Axel Kicillof.

Como se comenzó a esbozar en el primer encuentro del foro de intendentes post elección –en la República de los Niños, en La Plata- la mesa de conducción política de Cambiemos bonaerense cruzará la representación legislativa y municipal pero el ritmo de la agenda se escribirá en los distritos. Ya hay quienes dejaron entrever preocupaciones por los recursos provenientes de la provincia y abren el paraguas advirtiendo que con María Eugenia Vidal no hubo discrecionalidad a la hora del reparto.

En temas de gestión que sean transversales a las diversas comunas, la tónica será coordinada con planteos a coro y compactos, mientras que cada referente seccional tendrá responsabilidades al momento de respaldar a los "sin tierra" de su jurisdicción, sin descartarse a futuro, más cerca de 2021, reabrir la escuelita de dirigentes.
 


Con un volumen de votos en muchos casos superior al obtenido en 2015, los intendentes con sello PRO de distritos con caudal electoral asoman como un factor clave del esquema amarillo que viene. Un caso paradigmático en este sentido es el del intendente de La Plata, Julio Garro, quien sorteó con éxito el complejo panorama que asomaba post PASO, cuando la sumatoria de la tupida interna del Frente de Todos se imponía al oficialismo. En octubre, los números fueron diametralmente opuestos y el jefe comunal del macrismo retuvo la capital bonaerense al cosechar 216.754 votos, cifra que representa siete puntos más que en 2015 (de 41,64% a 48,72%).

Como mandamás de la capital bonaerense y en sintonía con el titular del partido en el orden provincial, Jorge Macri, Garro forma parte de la mesa chica de dirigentes PRO y suele ser anfitrión de distintas actividades relativas a la alianza, desde el último foro de intendentes hasta el reciente campamento de la Juventud Radical del que participó, junto con Vidal.

Por otro lado, en distritos de peso del interior agropecuario, como Junín (con Pablo Petrecca), Olavarría (con Ezequiel Galli) y Pergamino (con Javier Martínez), también se obtuvieron triunfos superadores que no solo otorgan a sus responsables las credenciales para la construcción territorial en el orden seccional, sino también el posicionamiento frente a otros actores de la interna del frente, como el radicalismo, que en sus distritos suelen ser foco de tensión. Poner énfasis en la estructura amarilla de esos municipios será un aspecto a no desatender, mirando a mediano plazo.
 


La aparición de un nuevo actor en la escena provincial, Guillermo Montenegro, también será un punto a tener en cuenta en la maquinaria provincial del PRO. Erigido intendente de Mar del Plata con un fuerte respaldo de la estructura vidalista, pero ya con tensiones internas en su armado local, el ex ministro de Seguridad porteño fue recibido con un aplauso por sus pares en el último foro, aunque su voz aún no tiene el peso correspondiente al distrito que dirigirá a partir del 10D.  

En el conurbano, el único sobreviviente del PRO en la Tercera sección electoral, Néstor Grindetti (Lanús), asoma como uno de los armadores centrales por fuera de las fronteras de su distrito. “Con la elección que hizo, claramente es un referente del PRO con proyección provincial, sin lugar a dudas”, sostienen armadores amarillos que, de todas formas, aseguran que “la vocación de Néstor es ser intendente, no quiere ser gobernador, presidente ni Papa”, pero sí lo ubican como un “líder territorial, un referente de consulta del sur del conurbano”.
 


Al norte del GBA, en Vicente López, el triunfo contundente de Jorge Macri -logró su segunda reelección en el distrito con el 62,53% del total de votos, siete puntos y medio por encima de la performance de 2015 (54,95%)- lo apuntala en su rol de titular del PRO bonaerense. Con buena comunicación con sus pares del conurbano y con intendentes del interior –como Petrecca- que reportan a él, la lapicera del primo de Mauricio será determinante al momento de escribir la agenda de planteos y de bendecir a dirigentes sin tierra.

También en la Primera sección, otro intendente amarillo que logró sortear una parada que asomaba compleja en las PASO fue Diego Valenzuela (Tres de Febrero), quien no solo obtuvo la reelección, sino que lo hizo mejorando su performance de 2015 (pasó de 43,5% a 46,9%), lo cual lo posiciona como una de las voces a ser consideradas en la mesa chica del PRO bonaerense.