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"No vamos a reclamar nada, cuidaremos lo nuestro", le dijo un alto funcionario porteño a Letra P. Los puntos en común y los puentes "en pausa".
Por 28/11/2019 16:00

Un llamado telefónico, a instancias de Sergio Massa, con un saludo protocolar y felicitaciones mutuas. Ese fue el único instante de diálogo entre el presidente electo, Alberto Fernándezy el reelecto jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, dos porteños con años de recorrido político y gubernamental que tienen varios puentes que los unen pero no utilizarán hasta después del 10 de diciembre. A sabiendas de que el próximo mandatario nacional promueve una "oposición dura" al PRO en el distrito capital, el alcalde optará por evitar una disputa directa con el peronismo y se concentrará en la gestión, vidriera de su proyecto presidencial.

“No vamos a reclamar nada, cuidaremos lo nuestro”, le dijo a Letra P un funcionario porteño del riñón de Rodríguez Larreta. En rigor, el jefe de Gobierno no quiere polemizar con Fernández desde el vestuario y no reclamará ninguna de las deudas que mantiene la Nación con la Ciudad en torno a la autonomía porteña, como el Puerto y la Justicia. Ambos traspasos están frenados y, pese a interminables negociaciones, no prosperaron durante los cuatros años de Mauricio Macri en la Casa Rosada. La transferencia que efectivamente se concretó fue la policial, que culminó con la creación de la Policía de la Ciudad.

 

 

Al margen de estos dos temas, en la actualidad hay puntos en común entre ambas jurisdicciones, como la Autoridad de Cuenca Matanza Riachuelo (ACUMAR), el Mercado Central y la Coordinación Ecológica Área Metropolitana Sociedad del Estado (CEAMSE), entre otros. A su vez, estos organismos, junto con el ente regulador de las compañías eléctricas, también involucran a la provincia de Buenos Aires.

Larreta y Axel Kicillof se encontraron mano a mano en el Consejo Federal de Inversiones (CFI) y conversaron sobre el Anillo Digital de Seguridad, que controla el ingreso y egreso de automóviles entre la Ciudad y la Provincia a través del sistema de reconocimiento de patentes. Por otro lado, intercambiaron información sobre la Red de Salud del Área Metropolitana y la implementación de la Historia Clínica Electrónica.

Por esta cantidad de temas vinculados, Larreta priorizó el vínculo con Kicillof, que es directo. Se conocen de los tiempos en que uno era jefe de Gabinete porteño y el otro, ministro de Economía. Tuvieron una relación de respeto y mantuvieron diálogo mientras coincidieron en la gestión, pero luego la conversación se cortó y el jefe de Gobierno le pidió a Mariano Recalde que le pasara el celular del gobernador electo para retomarla.

 

 

Una de las primeras definiciones políticas de Rodríguez Larreta para su segundo mandato es no confrontar abiertamente con el peronismo. El cambio del color político en la Casa Rosada y la gobernación bonaerense lo obliga a replegarse y abroquelarse en la gestión porteña. Sin embargo, pese a la promesa de "oposición dura" de Alberto Fernández, Larreta cree que habrá un diálogo "maduro" con Balcarce 50. "Peor relación que la de Mauricio con Cristina (Fernández de Kirchner) no existe", repite el jefe de Gobierno ante su mesa política.

Larreta decidió no pedir nada por adelantado a la Nación ni entablar un punto de contacto antes del 10 de diciembre, a pesar de que funcionarios del PRO y dirigentes del peronismo buscaron oficiar de interlocutores. "No es momento. Hay que esperar", devolvió el alcalde porteño.

Este medio contó que el larretismo tiene un quinteto de dirigentes que saldrán a instalar el plan Larreta 2023 y que recorrerán el país bajo esa propuesta. La proyección federal de Rodríguez Larreta comenzará después del 10 de diciembre y ya hay viajes y recorridas por el interior en carpeta, al tiempo que algunos espectáculos o actividades que se realizan en la Ciudad empezarán a verse en diferentes provincias.

Pese a su plan presidencial, Rodríguez Larreta buscará hacerse fuerte desde el distrito que gobierna sin caer en una dinámica de golpe por golpe con el oficialismo nacional, como la que sostuvieron Macri y Cristina durante el segundo mandato de ambos.