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En el Gobierno dicen que fue el ganador del debate: "Fue el más sólido", argumentan. Cómo se gestó la estrategia para revertir la derrota de la primera contienda.
Por 21/10/2019 0:38

Estaba pensado. Fue preparado y estudiado. El presidente Mauricio Macri recibió un shock de calor popular el sábado con la marcha del millón y su discurso ante le núcleo duro macrista en la Avenida 9 de Julio, pero la estrategia de salir a embestir a Alberto Fernández desde el vestuario estaba en el guión de Juntos por el Cambio desde el primer debate presidencial, que se realizó el domingo 13 de octubre en la Universidad Nacional del Litoral. El Gobierno buscó dar vuelta la sensación de derrota de la jornada pasada y devolvió con la misma moneda: una intervención, un golpe. Sea corrupción, seguridad o pobreza, todos los dardos del Presidente eran para el candidato del Frente de Todos. Directos, quirúrgicos, sin dar vueltas. Y, esta vez, lo nombré directamente a él, con nombre y apellido. 

 

 

El Presidente salió a demoler desde el arranque para explotar al máximo la polarización con el kirchnerismo, la viga maestra sobre la que se sostiene la campaña del Gobierno. Fue de mutuo acuerdo: su equipo de discurso (Julieta Herrero, Daniela Brocco), su jefe de Gabinete y de campaña, Marcos Peña, y el propio Jaime Durán Barba optaron por recrudecer la tensión con Fernández, pero el Presidente también reclamó más disputa verbal. Insistente, pidió que la parte "picante" de su mensaje estuviese en los 30 segundos de cierre de cada segmento. El momento que los equipos de campaña definen como "el remate". Meticuloso, Macri pasó buena parte de la mañana en la Quinta de Olivos repasando esos segundos finales para "hacer la diferencia".

 

 

Lo hizo en soledad, pero cebado por la multitudinaria movilización al Obelisco, que lo tuvo como protagonista excluyente de un núcleo duro amarillo que coreaba su nombre con la misma intensidad que pedía "Justicia" y repetía consignas -a los gritos- como "Argentina sin Cristina" y "presa, presa, presa", en alusión a la ex presidenta. Durante la "marcha del millón", los macristas que se acercaron a la Avenida 9 de Julio le pedían que "pegue". "Tenés que pegar más", le gritaban al Presidente.

Macri respondió y planteó una estrategia de impacto contra Fernández. Además, el azar le jugó a su favor para cumplimentar ese método: de acuerdo al sorteo, todos los cierres de discurso que dio Macri fueron después de escuchar a su adversario. Salvo excepciones, el Presidente fue quien pudo decir la última palabra. 

 

 

De movida, el candidato oficialista salió al cruce cuando destacó a su compañero de fórmula, Miguel Ángel Pichetto, y se jactó de que podía "mostrarlo", en obvia alusión a Cristina, que no estuvo el domingo en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

“Habrán visto que en las ultima semanas el kirchnerismo se puso agresivo”, disparó Macri. Una y otra vez confrontó, pero siempre mirando a la cámara y consultando sus anotaciones. Jamás cruzó miradas con Fernández, que cuando el Presidente hablaba y lo nombraba, no le quitaba la vista.

 

 

"Esta semana quedó claro que el kirchnerismo y Alberto Fernández son lo mismo. Creo que Alberto Fernández dijo la primera vez una verdad en toda la campaña: 'Cristina y yo somos lo mismo'", asestó el Presidente. Fernández atinó a reírse y, minutos después, le respondió que "cuando deje el Gobierno lo esperan más de 100 causas donde está siendo investigado".

Al margen de la temática del segmento puntual, Macri siempre encontraba el hueco para confrontar de manera directa con el candidato del Frente de Todos. El Presidente respondía con vehemencia, pero hubo un cruce en el que exhibió enojo.

 

 

"¿Usted en el clan Macri no vio la corrupción en la obra pública? Después, cuando su padre murió nos contó que era el responsable. Hablemos en serio", soltó Fernández. Sin mirarlo, Macri cambió su rostro y subrayó que "es de muy mal gusto citar a una persona que no está en este mundo y no puede defenderse". "Pero, claro, teniendo que tapar los 51 contratos de obra pública de Lázaro Báez, los bolsos de (José) López, la efedrina... Es difícil creer que usted no vio nada", agregó. 

Tras bambalinas, Macri le recriminó a Fernández la mención a su padre Franco. Tuvieron un breve y tenso cruce al cierre de la primera pausa del debate y el tema quedó ahí.

Según pudo saber Letra P, tras bambalinas, Macri le recriminó a Fernández la mención a su padre Franco. Tuvieron un breve y tenso cruce al cierre de la primera pausa del debate y el tema quedó ahí. El Presidente le marcó su enojo y Fernández lo trató de "inmoral". Gestos adustos y cada uno a su camarín para seguir la segunda parte de la jornada, según reconstruyó este medio.

En las tribunas de los candidatos, el PRO se proclamó ganador del segundo debate presidencial. Eufemismos afuera, el oficialismo cree que Macri salió mejor parado y se destacó más que Fernández, que la semana pasada salió primero a marcar la cancha. En el PRO hubo un tibio festejo cuando Macri lo cruzó a Fernández su posición sobre la situación política y social en Venezuela.

En la primera fila del Gobierno estuvieron la primera dama, Juliana Awada, Peña, Fernando De Andreis, Herrero, Durán Barba y, en el segundo tiempo de la jornada, se acomodó en esa fila Pichetto. Más atrás, el presidente del PRO, Humberto Schiavoni; el secretario general del partido, Francisco Quintana; la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, y el asesor presidencial José Torello, entre otros.

 

 

También entre las primeras filas estuvieron el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta; el vicejefe de Gobierno, Diego Santilli, y la gobernadora de la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal.