ELECCIONES 2019. LA RIOJA

El plebiscito de Casas pone al rojo vivo la interna de Cambiemos

El Gobierno apuesta a una fórmula entre el peronista Paredes Urquiza y el radical Martínez, pero teme que escale la tensión. El resultado de la consulta vuelve a confrontar a los referentes.

La Casa Rosada hace la plancha. Mira de reojo la cada vez más notoria interna entre sus referentes en la provincia de La Rioja, pero no omite comentarios. Deja jugar a ambos y, por el momento, se concentra en frenar el plan reeleccionista de Sergio Casas, como reveló Letra P. Detrás de ese pedido del presidente Mauricio Macri, se empieza a ensanchar, propia de los años electorales, una grieta entre el senador radical Julio Martínez y el intendente de la capital, Alberto Paredes Urquiza, ambos referentes de Cambiemos en la provincia cordillerana.

 

A pesar de la creciente interna, el Gobierno apunta todos los cañones para que la Corte Suprema de Justicia de la Nación (CSJN) interceda e invalide la consulta popular del domingo 27 de enero que, según el oficialismo riojano, convalidó la reforma de la Constitución y habilita a Casas a competir en 2019. Previamente, la Legislatura provincial, de mayoría oficialista, había aprobado una enmienda para borrar la prohibición de competir por un tercer mandato que complicaba los planes de Casas porque, antes de su mandato actual, había ejercido como vicegobernador entre 2011 y 2015.

 

Fiel a su estilo, la conducción PRO deja jugar a ambos contendientes y aspira a una fórmula conjunta que pueda, advierten los cerebros electorales macristas, "aglutinar" al peronismo y al radicalismo provincial. El Gobierno tomará una decisión con los números de las encuestas sobre la mesa. No tiene ningún apuro porque mientras se debata la polémica reforma constitucional no habrá fecha concreta de elección en La Rioja, aunque se prevé que los sufragios sean en mayo. No obstante, la riña pasa por quién encabeza la boleta por la gobernación dentro de Cambiemos.

 

Cuando el plan reeleccionista de Casas recién comenzaba y aún no era tema de conversación política nacional, el senador Martínez, ex ministro de Defensa de Macri, activó su red de contactos y fatigó los teléfonos de Balcarce 50 para que el Gobierno se inmiscuyera en el asunto. Su gestión tuvo eco en la Jefatura de Gabinete, que pidió telefónicamente a las principales espadas de Cambiemos un rechazo explícito a la enmienda, que se materializó en las redes sociales. El jefe del interbloque Cambiemos den Diputados, Mario Negri, y la diputada Elisa Carrió, entre otros, se refirieron al tema y apoyaron el reclamo judicial que iniciaron los legisladores  Héctor Olivares y Marcelo Wechsler.

 

 

 

Paredes Urquiza hizo lo propio y estuvo en diálogo con sus aliados en el Gobierno nacional. El jefe comunal se hizo fuerte en su terruño: en la capital riojana ganó el "no" a la reelección de Casas y el dirigente peronista lo dejó en claro. En el reparto interno de Cambiemos, la zona céntrica corría por cuenta de Paredes Urquiza y el ex viceintendente Felipe Álvarez, que buscará la intendencia este año. En tanto, el control sobre los distritos del interior quedarían para Martínez y la UCR. 

 

“Creo que la interna fue ayer (por el domingo). Martínez compitió en su departamento (Chilecito) y yo en el mío. Nosotros nos hacíamos cargo de la capital y ellos, del interior. Acá (en la capital) el no ganó 51 a 48. Y en el interior perdimos estrepitosamente”, fustigó Paredes Urquiza en diálogo con La Nación. El dardo viajó a la velocidad de la luz hacia la Casa Rosada, pero la plana mayor del Gobierno no quiere que escale esa interna.

 

 

 

El radical Martínez tampoco respondió el cuestionamiento de Paredes Urquiza. El Gobierno apuesta a presentar lista unificada en los distritos en que el peronismo iría a internas o presentaría dos listas. Es el caso de La Rioja, donde la división entre Casas y el diputado Luis Beder Herrera sacude al PJ provincial. Es una estrategia que diseñaron el jefe de Gabinete, Marcos Peña, y el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, que, básicamente, consiste en que cuando haya división en los rivales de Cambiemos se apunte a jugar con un solo candidato, aumentando las chances de ganar las primarias y llegar victoriosos a las generales.

 

En cambio, cuando la puja sea contra un "tanque" electoral, ya sea porque es un dirigente de mucho peso específico o porque es un candidato de consenso entre, por caso, el PJ ortodoxo y el kirchnerismo, se abriría la chance de meter dos candidatos a jugar la PASO de Cambiemos para tener un nombre que, al menos, llegue a la elección final con un triunfo en la interna oficialista.

 

Juan Doe, Juan Pablo Carreira en el DNI.
La caída en la imagen de Manuel Adorni y la presión por su salida recalientan la interna libertaria, tensionan al PRO y reordenan el tablero porteño rumbo a 2027.

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