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Techint y sus coroneles, una caja de Pandora para Bonadío

El holding de Rocca pasó de quedar afuera de los escritos de Centeno a tener a sus gerentes frente al juez. Betnaza, la conexión Caracas, y el financiamiento a radicales de Cambiemos.
Por 09/08/2018 19:14

Luis Betnaza, uno de los brazos operativos de Paolo Rocca, se enteró de la imputación y citación a indagatoria por el cuaderno gate mientras celebraba su cumpleaños número 65. Entre festejos moderados por una situación que ya era turbulenta para Techint a raíz del “arrepentimiento” del gerente Héctor Zavaleta, el director corporativo de la firma y relacionista del CEO italiano empezó, asesorado por sus abogados, a preparar la declaración que dará en las próximas horas. Básicamente, completará una estrategia que inició a principios de esta semana, cuando voluntariamente se presentó ante el juzgado y avisó que el dinero que figura en la historia del chofer Oscar Centeno es parte de un retorno que el grupo que representa le habría pagado al ex ministro de Planificación Julio De Vido por la gestión ante Hugo Chávez para destrabar los 2.000 millones de dólares que cobró por la expropiación de Sidor.

 

Rocca, con Cristina Fernández y De Vido, una relación áspera. 

 

La idea del holding es plantear un escenario en el que, además, habrían recibido presiones sobre el personal que trabajaba en Venezuela por parte del gobierno chavista en tándem con los funcionarios K. Lo que el juez federal Claudio Bonadio desconoce es que, a nivel informativo, los ocho empresarios que declararon o quedaron presos están a años luz de las conexiones, detalles y datos que pueden otorgarle a la justicia los coroneles de Rocca.

El primer dato ya es fuerte: cuando Betnaza declare, quebrará el relato que indica que el dinero que los empresarios habrían desembolsado eran aportes de campaña. Algo había adelantado Zabaleta cuando se arrepintió ante el fiscal Carlos Stornelli, al decir que fueron pocas las veces que Techint recibió obra pública en los años K.

Betnaza, actual vicepresidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), viajó en repetidas ocasiones a Venezuela junto a Daniel Novegil, CEO de Ternium, a negociar un punto clave del acuerdo por el pago de las acciones de Sidor: la cláusula de indemnidad que obligaba al Estado venezolano a hacerse cargo de los potenciales juicios contra la compañía mientras la manejó Techint. En Argentina, fue el propio Rocca el que aceptó el apoyo del gobierno de Cristina Fernández para agilizar un asuntó que se cerró en 2008 y culminó en 2012, con el último pago.

 

Betnaza, en diálogo con CFK. 

 

Betnaza y Novegil fueron, en los años K, los más hábiles hombres de Rocca. Betnaza jugó el rol en sectores empresarios y de la oposición política; Novegil fue el policía bueno con acercamiento a funcionarios. Es conocida la buena relación que supo mantener con el ex ministro y secretario Axel Kicillof. Otro de los coroneles de Rocca fue Martín Berardi, directivo de Ternium. Con una particularidad: más allá de que Techint es mencionada en los cuadernos, ni Zavaleta ni Betnaza figurarían en lo que hasta ahora se conoció de las anotaciones del chofer. Por esto, sorprendió la imputación de Betnaza, un cuadro que mantiene una relación de amistad no sólo con directivos de la mesa chica del macrismo, sino que fue el mayor impulsor de la figura de Ernesto Sanz.

El ex senador radical recibió el respaldo de Techint en su carrera provincial en Mendoza, por las gestiones de Betnaza. Hasta que fue el propio Rocca quien se defraudó cuando el PRO decidió no darles a los radicales puestos estratégicos en el gabinete. El italiano también se quejó en privado del mal tacto político de Betnaza cuando, en 2011, le garantizó que el kirchnerismo tenía altas chances de perder por los malos datos de Capital Federal y Santa Fe.

Ese año, Cristina Fernández obtuvo el famoso 54%. Desde allí, Betnaza incrementó su camino anti K, juramentándose trabajar para el fin de ese gobierno por la vía de los votos. Por eso celebró la victoria de Macri en 2015 en pleno búnker PRO, sacando pecho de que había sido la UCR la que había permitido, con su territorio, el triunfo de la alianza Cambiemos. El punto más álgido del coronel favorito de Rocca se dio cuando CFK intentó designar a Kicillof como director por el Estado en Siderar.

Techint y Rocca tienen una amplia historia de vinculaciones con los círculos de poder. El italiano estuvo en todas las mesas de crisis desde 2001 a la fecha y hasta se vio con el ex ministro Domingo Cavallo en los tiempos más calientes para Argentina. Durante el kirchnerismo, la compañía se transformó en la multinacional argentina más grande del planeta y una de las empresas con mayor potencial en el continente y el mundo. De hecho, menos del 10% de la facturación hoy está en Argentina. Eso les permitió a Betnaza y a Rocca defender políticamente a Macri, incluso en el marco de una recesión que puso en alerta al otro gigante hermano de Techint, la alimenticia Arcor. Hoy caminan por senderos separados en cuanto a la mirada de la economía.

 

Macri se apoya en la apuesta de Rocca en Vaca Muerta. 

 

Por otra parte, ante el cuaderno gate, la internacionalización de Techint puede ser un problema para el perfil de la compañía, por las causas de corrupción que se investigan en Italia y hasta condicionaría sus negocios ante la SEC, la comisión de valores de los Estados Unidos.

Los cuadernos del chofer Centeno apuntan que, durante todo 2008, el conductor llevó nueve veces a Roberto Baratta hasta el edificio de Techint en la calle Della Paolera, con el objetivo de retirar “un bolso” y “un paquete”. Esos bolsos terminaban casi siempre en Uruguay 1306, el edificio donde está el departamento de Recoleta que compartían Néstor y Cristina Kirchner.

Lo relatado en los cuadernos tiene variantes en el caso de Techint, pero le juega en contra a Rocca una realidad política: más allá del empuje que Techint le dio a la operación e inversiones en Vaca Muerta vía Tecpetrol, que el Gobierno capitalizó como logro propio, Macri les aclaró a su tropa que está dispuesto a ir contra el empresario que sea. El affaire de los Gloria empezó a tocar nervios sensibles por primera vez. Una caja de Pandora que promete más revelaciones.

Techint y sus coroneles, una caja de Pandora para Bonadío

El holding de Rocca pasó de quedar afuera de los escritos de Centeno a tener a sus gerentes frente al juez. Betnaza, la conexión Caracas, y el financiamiento a radicales de Cambiemos.

Luis Betnaza, uno de los brazos operativos de Paolo Rocca, se enteró de la imputación y citación a indagatoria por el cuaderno gate mientras celebraba su cumpleaños número 65. Entre festejos moderados por una situación que ya era turbulenta para Techint a raíz del “arrepentimiento” del gerente Héctor Zavaleta, el director corporativo de la firma y relacionista del CEO italiano empezó, asesorado por sus abogados, a preparar la declaración que dará en las próximas horas. Básicamente, completará una estrategia que inició a principios de esta semana, cuando voluntariamente se presentó ante el juzgado y avisó que el dinero que figura en la historia del chofer Oscar Centeno es parte de un retorno que el grupo que representa le habría pagado al ex ministro de Planificación Julio De Vido por la gestión ante Hugo Chávez para destrabar los 2.000 millones de dólares que cobró por la expropiación de Sidor.

 

Rocca, con Cristina Fernández y De Vido, una relación áspera. 

 

La idea del holding es plantear un escenario en el que, además, habrían recibido presiones sobre el personal que trabajaba en Venezuela por parte del gobierno chavista en tándem con los funcionarios K. Lo que el juez federal Claudio Bonadio desconoce es que, a nivel informativo, los ocho empresarios que declararon o quedaron presos están a años luz de las conexiones, detalles y datos que pueden otorgarle a la justicia los coroneles de Rocca.

El primer dato ya es fuerte: cuando Betnaza declare, quebrará el relato que indica que el dinero que los empresarios habrían desembolsado eran aportes de campaña. Algo había adelantado Zabaleta cuando se arrepintió ante el fiscal Carlos Stornelli, al decir que fueron pocas las veces que Techint recibió obra pública en los años K.

Betnaza, actual vicepresidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), viajó en repetidas ocasiones a Venezuela junto a Daniel Novegil, CEO de Ternium, a negociar un punto clave del acuerdo por el pago de las acciones de Sidor: la cláusula de indemnidad que obligaba al Estado venezolano a hacerse cargo de los potenciales juicios contra la compañía mientras la manejó Techint. En Argentina, fue el propio Rocca el que aceptó el apoyo del gobierno de Cristina Fernández para agilizar un asuntó que se cerró en 2008 y culminó en 2012, con el último pago.

 

Betnaza, en diálogo con CFK. 

 

Betnaza y Novegil fueron, en los años K, los más hábiles hombres de Rocca. Betnaza jugó el rol en sectores empresarios y de la oposición política; Novegil fue el policía bueno con acercamiento a funcionarios. Es conocida la buena relación que supo mantener con el ex ministro y secretario Axel Kicillof. Otro de los coroneles de Rocca fue Martín Berardi, directivo de Ternium. Con una particularidad: más allá de que Techint es mencionada en los cuadernos, ni Zavaleta ni Betnaza figurarían en lo que hasta ahora se conoció de las anotaciones del chofer. Por esto, sorprendió la imputación de Betnaza, un cuadro que mantiene una relación de amistad no sólo con directivos de la mesa chica del macrismo, sino que fue el mayor impulsor de la figura de Ernesto Sanz.

El ex senador radical recibió el respaldo de Techint en su carrera provincial en Mendoza, por las gestiones de Betnaza. Hasta que fue el propio Rocca quien se defraudó cuando el PRO decidió no darles a los radicales puestos estratégicos en el gabinete. El italiano también se quejó en privado del mal tacto político de Betnaza cuando, en 2011, le garantizó que el kirchnerismo tenía altas chances de perder por los malos datos de Capital Federal y Santa Fe.

Ese año, Cristina Fernández obtuvo el famoso 54%. Desde allí, Betnaza incrementó su camino anti K, juramentándose trabajar para el fin de ese gobierno por la vía de los votos. Por eso celebró la victoria de Macri en 2015 en pleno búnker PRO, sacando pecho de que había sido la UCR la que había permitido, con su territorio, el triunfo de la alianza Cambiemos. El punto más álgido del coronel favorito de Rocca se dio cuando CFK intentó designar a Kicillof como director por el Estado en Siderar.

Techint y Rocca tienen una amplia historia de vinculaciones con los círculos de poder. El italiano estuvo en todas las mesas de crisis desde 2001 a la fecha y hasta se vio con el ex ministro Domingo Cavallo en los tiempos más calientes para Argentina. Durante el kirchnerismo, la compañía se transformó en la multinacional argentina más grande del planeta y una de las empresas con mayor potencial en el continente y el mundo. De hecho, menos del 10% de la facturación hoy está en Argentina. Eso les permitió a Betnaza y a Rocca defender políticamente a Macri, incluso en el marco de una recesión que puso en alerta al otro gigante hermano de Techint, la alimenticia Arcor. Hoy caminan por senderos separados en cuanto a la mirada de la economía.

 

Macri se apoya en la apuesta de Rocca en Vaca Muerta. 

 

Por otra parte, ante el cuaderno gate, la internacionalización de Techint puede ser un problema para el perfil de la compañía, por las causas de corrupción que se investigan en Italia y hasta condicionaría sus negocios ante la SEC, la comisión de valores de los Estados Unidos.

Los cuadernos del chofer Centeno apuntan que, durante todo 2008, el conductor llevó nueve veces a Roberto Baratta hasta el edificio de Techint en la calle Della Paolera, con el objetivo de retirar “un bolso” y “un paquete”. Esos bolsos terminaban casi siempre en Uruguay 1306, el edificio donde está el departamento de Recoleta que compartían Néstor y Cristina Kirchner.

Lo relatado en los cuadernos tiene variantes en el caso de Techint, pero le juega en contra a Rocca una realidad política: más allá del empuje que Techint le dio a la operación e inversiones en Vaca Muerta vía Tecpetrol, que el Gobierno capitalizó como logro propio, Macri les aclaró a su tropa que está dispuesto a ir contra el empresario que sea. El affaire de los Gloria empezó a tocar nervios sensibles por primera vez. Una caja de Pandora que promete más revelaciones.