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Rajoy y su preocupación oculta: la fusión Telecom-Clarín que relega a Telefónica

La contracara del apoyo público a la ley de telcos que prometió Macri fue una sugerencia entre presidentes para cuidar posiciones monopólicas del mega grupo. Queja encubierta de los españoles.

Fue una de esas reuniones con empresarios extranjeros en las que casi no hubo disputas ni contrapunto. El encuentro entre hombres de negocios de Argentina y España que coronó la visita de Mariano Rajoy al país se desarrolló en un contexto de camaradería y de una especie de liberación en el vínculo: los ibéricos celebraron que, después de 12 años de kirchnerismo, las relaciones bilaterales retomaron el cariz que los europeos deseaban. Una Argentina con economía abierta, que permita un mayor escenario de desarrollo para las trasnacionales españolas. Además, claro, de la realidad de poder girar utilidades a las casas matrices, habilitada tras la salida del cepo cambiario.

 

Por los pasillos del Alvear Icon, un coqueto y nuevo hotel en Puerto Madero, los empresarios de todos los rubros desfilaban con entusiasmo inusitado. A casi todas las firmas españolas les está yendo bien, sobre todo a las constructoras como Dycasa. Pero no es la única que elogia: también lo hicieron los referentes de Gas Fenosa, la compañía que opera Gas Ban (distribuidora de gas la zona oeste), conformes con los aumentos de tarifas que les equilibraron los números. Pero en el lecho de rosas hay una espina que sangra lento y cuidadosamente. Y tiene que ver con la empresa más emblemática de España: Telefónica.

 

El tema es complejo y tan delicado que se trató con muchísimo cuidado, incluso entre Rajoy y el propio presidente Mauricio Macri. El español le explicó que están contentos con la ley “corta” de telecomunicaciones, que le permitirá a Telefónica brindar TV satelital, pero que hay en su agenda algunas otras preocupaciones de peso que no se resuelven en el marco de esa normativa. Por fuera de la postura pública de beneplácito, manifestada por parte de la cúpula de la telefónica llegada desde Madrid, se especificó en privado una preocupación seria por los alcances de la fusión entre Cablevisión (Clarín) y Telecom.

 

Macri y Rajoy, en La Rosada. Charlaron el tema Telefónica. 

 

Los españoles y hasta algún funcionario de Rajoy tienen claro que la operación, que fusiona a dos gigantes, precisa una mayor intervención del Estado argentino para contener los efectos de lo que denomina “una concentración peligrosa”. Y han estudiado, incluso, que el tema debe ser resuelto por Defensa de la Competencia.

 

Puesto el asunto blanco sobre negro, la posición de Telefónica está centrada en situaciones que no tienen un solo color. Por un lado, la ley corta de telecomunicaciones es casi una copia fiel del pedido que hizo la compañía a Macri, para poder prestar TV satelital. De hecho, en el Ejecutivo se pensó en acelerar el debate en comisiones para que saliera antes de la llegada de Rajoy, como una especie de ofrenda política. Es que, en realidad, la norma es más que nada una compensación del Gobierno de Macri para con el país que es principal socio comercial después de Brasil, porque le otorga a una compañía la chance de dar "cuádruple play" vía satelital, un falso servicio por cuatro, cuando Telefónica no invirtió en redes lo suficiente para llevar el servicio por un mismo cable.

 

Los que protestan por la fusión tienen algunos ejes de conflicto: por ejemplo, que Clarín se volvió monopólico en Córdoba, Rosario y las provincias del norte; y que es dos o tres veces más grande que los españoles. Desde el holding que conduce Héctor Magnetto, sin embargo, contrastan afirmando que, en realidad, Cablevisión tiene el 54% de la banda ancha fija, pero no es mayoritario en la móvil, que es la crema del negocio y en donde son fuertes Claro y Movistar con el 4G. En paralelo, aclararan que en Córdoba, Claro tiene el 66% del mercado de celulares y que hay competencia.

 

La competencia, en este sentido, será descarnada. Además, porque el mercado es un mercado maduro, ergo, no hay clientes a captar, sino que deben jugar a “robarse” clientes.

 

En este escenario, fuentes del Gobierno confiaron a Letra P que “se le dio un poco a cada uno". Pero la resolución de las diferencias será complicada. Los españoles insistieron con el tema en el encuentro que mantuvieron con Macri en el marco de las jornadas de trabajo, reunión de la que además fueron parte los representes de la firma Indra.

 

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