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Decidieron en una reunión “bajar las revoluciones” en la pelea con el Gobierno por importaciones y competitividad. Los “nervios” del ministro de Producción y la visita del presidente del INTI.
Por 05/03/2018 17:48

“Para pelearse, se necesitan al menos dos, pero nosotros nos bajamos”, dijo uno de los vicepresidentes de la Unión Industrial Argentina (UIA), en el inicio de un almuerzo conciliatorio, en el que los popes fabriles cerraron filas detrás de una postura inteligente: bajarle el tono a la disputa con el Gobierno Nacional, luego de una serie de fuertes cuestionamientos que los industriales elevaron la semana pasada en su clásica reunión de Junta. Con Adrián Kaufmann Brea, de Arcor, y Daniel Funes de Rioja, de Copal, los directivos de la entidad habían graficado problemas estructurales como la importación de algunos productos en volumen relevante (tomate en lata desde Italia, un caso); la suba provincial en Ingresos Brutos, la inflación y el tipo de cambio, que consideran atrasado. Esas críticas generaron la respuesta casi instantánea y virulenta por parte del Gobierno Nacional. El ministro de la Producción, Francisco “Pancho” Cabrera, dijo que los empresarios eran “llorones”, y desde redes sociales y refutando datos varios lo respaldó su subalterno, el secretario de Comercio, Miguel Braun. En la otra esquina del ring, recogieron el guante el salteño José Urtubey, Kaufmann y hasta el presidente de la UIA, Miguel Acevedo, directivo de Aceitera General Deheza.

Esta escalada de cruces se quedó sin un competidor en la reunión de este mediodía en la sede de Avenida de Mayo. Allí hubo, básicamente, dos conclusiones concatenadas: la primera, la UIA decidió seguir con las críticas pero cortar con la escalada de la pelea con Nación. El segundo punto, le atribuyeron la salida furibunda de Cabrera a “internas en el Gobierno, donde le pasan factura por falta de resultados”. Fue el propio Acevedo quien el fin de semana destacó que veía “nervioso” al ministro, uno de los favoritos del presidente de la Nación, Mauricio Macri.

 

ACHIQUE EN INTI. El presidente del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), Javier Ibáñez, almorzó como invitado en la UIA. Contó cómo es la “reconstrucción del ente”, y hasta defendió las cesantías. “Había mucha gente”, explicitó ante los CEOS, algunos de los cuales marcaron la inconveniencia de recortar personal en un organismo tan relevante para la tecnología que se aplica a la industria.

 

Todos coincidieron en el convite en la idea de que la economía tiene problemas, y que muchas veces la información que le acercan a Macri no se condice con la realidad. Es ese uno de los puntos que más llenó de bronca al presidente, que estalló con varios de sus ministros al enterarse por los medios de un escenario planteado por la UIA que es distinto al que le cuentan a diario. Kaufmann fue uno de los presentes en el almuerzo, fue el más vehemente. Hasta aseveró que la cuestión con Cabrera casi que se había tornado personal. Arcor, la empresa que representa, es el mayor productor de alimentos del país y el mayor exportador, por eso el peso específico de su crítica es relevante. “La industria está en una situación delicada y esto no redunda en un beneficio de consumidor”, dijo a Cadena 3 Kaufmann. Y sostuvo la teoría de los tomates made in Italia: “La importación de latas de tomates pasó de 500 mil latas en 2015, a 29 millones el año pasado. Esto es más del 30 por ciento de la producción nacional”, reveló. Desde la secretaría de Comercio que conduce Braun, donde tienen estudiadas todas las cadenas de precios y costos, entiende que este dato es un caso aislado, y que no hay que generalizar la situación.

Hubo en el encuentro –que se adelantó porque desde el martes (día típico de estas reuniones) Urtubey celebrará en Salta una reunión del B-20 con participación de cantidad de CEOS- algunas voces que recordaron, también, buena parte de la herencia del kirchnerismo. Para dejar en claro una posición crítica con la actualidad, pero atendiendo a lo que creen que fue “una bomba para la economía”. Fueron tres posturas, la de Mario Gualtieri, titular de la Unión Industrial de la Provincia de Buenos Aires (UIPBA), Cristiano Ratazzi, de la FIAT, y Roberto Arano, el azucarero que es directivo económico de la entidad. En una histórica postura, el ítalo argentino volvió a criticar al kirchnerismo y a mencionar que el dólar, así como está, está al menos $10 atrasado. Vale decir que casi todos en la mesa consideraron que “hay que esperar y bancar para que llegue el cambio”.

La UIA se baja del ring y le atribuye a internas PRO las críticas de Cabrera

Decidieron en una reunión “bajar las revoluciones” en la pelea con el Gobierno por importaciones y competitividad. Los “nervios” del ministro de Producción y la visita del presidente del INTI.

“Para pelearse, se necesitan al menos dos, pero nosotros nos bajamos”, dijo uno de los vicepresidentes de la Unión Industrial Argentina (UIA), en el inicio de un almuerzo conciliatorio, en el que los popes fabriles cerraron filas detrás de una postura inteligente: bajarle el tono a la disputa con el Gobierno Nacional, luego de una serie de fuertes cuestionamientos que los industriales elevaron la semana pasada en su clásica reunión de Junta. Con Adrián Kaufmann Brea, de Arcor, y Daniel Funes de Rioja, de Copal, los directivos de la entidad habían graficado problemas estructurales como la importación de algunos productos en volumen relevante (tomate en lata desde Italia, un caso); la suba provincial en Ingresos Brutos, la inflación y el tipo de cambio, que consideran atrasado. Esas críticas generaron la respuesta casi instantánea y virulenta por parte del Gobierno Nacional. El ministro de la Producción, Francisco “Pancho” Cabrera, dijo que los empresarios eran “llorones”, y desde redes sociales y refutando datos varios lo respaldó su subalterno, el secretario de Comercio, Miguel Braun. En la otra esquina del ring, recogieron el guante el salteño José Urtubey, Kaufmann y hasta el presidente de la UIA, Miguel Acevedo, directivo de Aceitera General Deheza.

Esta escalada de cruces se quedó sin un competidor en la reunión de este mediodía en la sede de Avenida de Mayo. Allí hubo, básicamente, dos conclusiones concatenadas: la primera, la UIA decidió seguir con las críticas pero cortar con la escalada de la pelea con Nación. El segundo punto, le atribuyeron la salida furibunda de Cabrera a “internas en el Gobierno, donde le pasan factura por falta de resultados”. Fue el propio Acevedo quien el fin de semana destacó que veía “nervioso” al ministro, uno de los favoritos del presidente de la Nación, Mauricio Macri.

 

ACHIQUE EN INTI. El presidente del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), Javier Ibáñez, almorzó como invitado en la UIA. Contó cómo es la “reconstrucción del ente”, y hasta defendió las cesantías. “Había mucha gente”, explicitó ante los CEOS, algunos de los cuales marcaron la inconveniencia de recortar personal en un organismo tan relevante para la tecnología que se aplica a la industria.

 

Todos coincidieron en el convite en la idea de que la economía tiene problemas, y que muchas veces la información que le acercan a Macri no se condice con la realidad. Es ese uno de los puntos que más llenó de bronca al presidente, que estalló con varios de sus ministros al enterarse por los medios de un escenario planteado por la UIA que es distinto al que le cuentan a diario. Kaufmann fue uno de los presentes en el almuerzo, fue el más vehemente. Hasta aseveró que la cuestión con Cabrera casi que se había tornado personal. Arcor, la empresa que representa, es el mayor productor de alimentos del país y el mayor exportador, por eso el peso específico de su crítica es relevante. “La industria está en una situación delicada y esto no redunda en un beneficio de consumidor”, dijo a Cadena 3 Kaufmann. Y sostuvo la teoría de los tomates made in Italia: “La importación de latas de tomates pasó de 500 mil latas en 2015, a 29 millones el año pasado. Esto es más del 30 por ciento de la producción nacional”, reveló. Desde la secretaría de Comercio que conduce Braun, donde tienen estudiadas todas las cadenas de precios y costos, entiende que este dato es un caso aislado, y que no hay que generalizar la situación.

Hubo en el encuentro –que se adelantó porque desde el martes (día típico de estas reuniones) Urtubey celebrará en Salta una reunión del B-20 con participación de cantidad de CEOS- algunas voces que recordaron, también, buena parte de la herencia del kirchnerismo. Para dejar en claro una posición crítica con la actualidad, pero atendiendo a lo que creen que fue “una bomba para la economía”. Fueron tres posturas, la de Mario Gualtieri, titular de la Unión Industrial de la Provincia de Buenos Aires (UIPBA), Cristiano Ratazzi, de la FIAT, y Roberto Arano, el azucarero que es directivo económico de la entidad. En una histórica postura, el ítalo argentino volvió a criticar al kirchnerismo y a mencionar que el dólar, así como está, está al menos $10 atrasado. Vale decir que casi todos en la mesa consideraron que “hay que esperar y bancar para que llegue el cambio”.