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CAME y la CAC rubricaron con Cavalieri un 20% extra más el bono de $5000. Los supermercados, en rojo, se levantaron en armas y los del interior denuncian “un acuerdo inconsulto”.
Por 05/12/2018 17:24

Mientras el Gobierno demora la resolución que aclara cómo se debe pagar el bono de $5000 que se dio por decreto, hay una paritaria relevante que detonó una guerra inédita entre patronales. Hace unos días, las cámaras de comercio CAC y CAME rubricaron con el Sindicato de Empleados de Comercio un 20% extra de aumento salarial, más el bono de fin de año, lo que redunda en una paritaria del 45%, igualando a las más altas alcanzadas este año, como la de Camioneros. La firma del pacto implosionó el frente empresario: la caída en las ventas hizo que el sector mercantil entrara en una crisis profunda no solo a nivel pymes y hasta los grandes supermercados se preguntan quién y con qué autorización avaló el convenio. Lo que para los trabajadores es un beneficio que casi iguala la inflación anual, para los CEOs empezó a ser una pandemia.

 

 

“Resulta incomprensible que, en una situación tan grave como la actual, presten su conformidad -de manera inconsulta- a acuerdos que sus asociados no podrán cumplir sin poner en serio peligro la subsistencia de sus empresas”, aseguró Ricardo Zorzón, el chaqueño que preside la cámara de supermercados del interior CAS y FASA.

En un editorial publicado en una revista interna, el empresario hizo alusión directa a CAME y CAC y tuvo un párrafo para el poder político. “El Gobierno nacional, los gobiernos provinciales y municipales y los representantes de los trabajadores deben tomar nota de manera urgente del peligro que está corriendo el sistema productivo nacional y las empresas que lo componen”, detalló Zorzón.

La contraparte nacional, la Asociación de Supermercados Unidos (ASU), sigue analizando el documento para saber cómo se llegó a un acuerdo de este estilo a sabiendas de la crisis sectorial. No son pocos los que sospechan de la mano de Armando Cavalieri, el jefe del gremio mercantil, de fluido vínculo con las cámaras y en especial con CAME. “Esto nos pone en una situación extremadamente grave y, además, puede tener consecuencias negativas para empresas y trabajadores. En la situación de crisis en la que está el sector, todas las compañías están con números en rojo”, consideró Juan Vasco Martínez, director ejecutivo de ASU, en declaraciones al diario El Cronista.

 

Los popes de ASU. Postura pública de mesura y frente interno en pie de guerra. 

 

Hace unos días, un supermercadista extranjero cuya empresa tiene los últimos tres balances en rojo pensó en iniciar acciones legales o bien dar el bono de $5000 como parte del 20% de aumento. Para los híper, de todos modos, el problema no es el bono, sino un aumento extra que les complica los ingresos ante un escenario de ventas derrumbadas y pérdida de poder adquisitivo del salario.

Lo mismo creen los mayoristas de la cámara CADAM. La paritaria firmada incluye tres pagos a cumplir entre enero y marzo del año próximo (7%, 7% y 6%). Ante la consulta de Letra P, voceros de CAME aclararon: "Nosotros no firmamos que el bono es obligatorio”, sino que “hacemos caso al decreto, que dice que habrá tratamiento diferenciado para pymes”.

El titular de la cámara alimenticia COPAL, Daniel Funes de Rioja, se sorprendió con el acuerdo. Abogado y vice de la UIA, Funes es uno de los CEOs con más diálogo con el Gobierno y de aquellos que intentan bajarle la tensión a la discusión salarial en un contexto de inflación descontrolada.

Entre los hombres de negocios admiten que el salario debe ser compensado, pero le temen a un leading case cuando ya planeaban un 2019 con paritarias más moderadas. La amenaza de los más afectados es que este desbande en una paritaria misteriosa terminará con mayor pérdida de puestos de trabajo. Por ahora y más aún luego de la salida de Jorge Triaca (apadrinado por Cavalieri), la mira de afuera.

La paritaria de Comercio abrió una guerra interna inédita en las patronales

CAME y la CAC rubricaron con Cavalieri un 20% extra más el bono de $5000. Los supermercados, en rojo, se levantaron en armas y los del interior denuncian “un acuerdo inconsulto”.

Mientras el Gobierno demora la resolución que aclara cómo se debe pagar el bono de $5000 que se dio por decreto, hay una paritaria relevante que detonó una guerra inédita entre patronales. Hace unos días, las cámaras de comercio CAC y CAME rubricaron con el Sindicato de Empleados de Comercio un 20% extra de aumento salarial, más el bono de fin de año, lo que redunda en una paritaria del 45%, igualando a las más altas alcanzadas este año, como la de Camioneros. La firma del pacto implosionó el frente empresario: la caída en las ventas hizo que el sector mercantil entrara en una crisis profunda no solo a nivel pymes y hasta los grandes supermercados se preguntan quién y con qué autorización avaló el convenio. Lo que para los trabajadores es un beneficio que casi iguala la inflación anual, para los CEOs empezó a ser una pandemia.

 

 

“Resulta incomprensible que, en una situación tan grave como la actual, presten su conformidad -de manera inconsulta- a acuerdos que sus asociados no podrán cumplir sin poner en serio peligro la subsistencia de sus empresas”, aseguró Ricardo Zorzón, el chaqueño que preside la cámara de supermercados del interior CAS y FASA.

En un editorial publicado en una revista interna, el empresario hizo alusión directa a CAME y CAC y tuvo un párrafo para el poder político. “El Gobierno nacional, los gobiernos provinciales y municipales y los representantes de los trabajadores deben tomar nota de manera urgente del peligro que está corriendo el sistema productivo nacional y las empresas que lo componen”, detalló Zorzón.

La contraparte nacional, la Asociación de Supermercados Unidos (ASU), sigue analizando el documento para saber cómo se llegó a un acuerdo de este estilo a sabiendas de la crisis sectorial. No son pocos los que sospechan de la mano de Armando Cavalieri, el jefe del gremio mercantil, de fluido vínculo con las cámaras y en especial con CAME. “Esto nos pone en una situación extremadamente grave y, además, puede tener consecuencias negativas para empresas y trabajadores. En la situación de crisis en la que está el sector, todas las compañías están con números en rojo”, consideró Juan Vasco Martínez, director ejecutivo de ASU, en declaraciones al diario El Cronista.

 

Los popes de ASU. Postura pública de mesura y frente interno en pie de guerra. 

 

Hace unos días, un supermercadista extranjero cuya empresa tiene los últimos tres balances en rojo pensó en iniciar acciones legales o bien dar el bono de $5000 como parte del 20% de aumento. Para los híper, de todos modos, el problema no es el bono, sino un aumento extra que les complica los ingresos ante un escenario de ventas derrumbadas y pérdida de poder adquisitivo del salario.

Lo mismo creen los mayoristas de la cámara CADAM. La paritaria firmada incluye tres pagos a cumplir entre enero y marzo del año próximo (7%, 7% y 6%). Ante la consulta de Letra P, voceros de CAME aclararon: "Nosotros no firmamos que el bono es obligatorio”, sino que “hacemos caso al decreto, que dice que habrá tratamiento diferenciado para pymes”.

El titular de la cámara alimenticia COPAL, Daniel Funes de Rioja, se sorprendió con el acuerdo. Abogado y vice de la UIA, Funes es uno de los CEOs con más diálogo con el Gobierno y de aquellos que intentan bajarle la tensión a la discusión salarial en un contexto de inflación descontrolada.

Entre los hombres de negocios admiten que el salario debe ser compensado, pero le temen a un leading case cuando ya planeaban un 2019 con paritarias más moderadas. La amenaza de los más afectados es que este desbande en una paritaria misteriosa terminará con mayor pérdida de puestos de trabajo. Por ahora y más aún luego de la salida de Jorge Triaca (apadrinado por Cavalieri), la mira de afuera.