Día D (de Dujovne): el sacrificio de Iguacel, prueba de amor para Lagarde
La salida del secretario de Energía tras el tarifazo en luz y gas evidencia que la política la definen Macri y Hacienda. El mensaje del Gobierno: el ajuste que pide el FMI no se negocia.
“Ya había bajado los brazos hacía rato”, contaron a Letra P desde un despacho oficial en referencia a la salida de Javier Iguacel de la Secretaría de Energía. El funcionario ya había padecido la degradación de su ministerio a secretaría meses después de haber reemplazado a Juan José Aranguren. Y, apenas ocupó la silla del ex Shell, planteó que los tarifazos debían responder a una lógica más gradual que permitiera evitar el impacto en la actividad y en los precios. Fue una manifestación de descontento sin eco, que no fue causal de despido pero influyó directamente.
Registrate para continuar leyendo y disfrutando de más contenidos de LETRA P.
De todos modos, la estrella que brilló sobre Iguacel en sus años de Vialidad Nacional, donde era uno de los mimados del presidente Mauricio Macri, se apagó al ritmo de la nueva lógica que opera en la estructura de manejo de poder en la Casa Rosada. Macri, debajo el jefe de Gabinete, Marcos Peña, y dos superministros que, más que tomar decisiones, ejecutan la línea superior: el de Producción y Trabajo, Dante Sica, y el de Hacienda, Nicolás Dujovne. Ergo, ninguna de las decisiones que se toman en el Palacio responden a otra lógica que la de esa mesa chica. Por esta razón, los fusibles ya son algo menos que un símbolo en la política diaria del oficialismo.
En el caso de Iguacel, el enfrentamiento silencioso pero conceptual con Dujovne le costó el cargo horas después de que se anunciaran aumentos de hasta 55% en luz y gas. La dimisión, apuntada como un emergente del tarifazo, es en realidad un mensaje muy lateral de la idea central que significaron las subas en los servicios públicos para 2019. Dujovne, el que mantiene el diálogo directo con la titular del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, tiene en claro -se lo ha explicado al propio Macri- que el eje del ajuste en el gasto público deben ser los subsidios a los servicios. Y que el atraso en los precios de la energía ameritan recomposiciones que deben llevar a cero la contribución del Estado en las boletas.
Para Hacienda, hay que dar señales de que Argentina “hace los deberes”, sobre todo, teniendo en cuenta la complejidad que tendrá el cumplimiento del pago de la deuda en los años subsiguientes, gane Macri o la oposición en 2019.
Sintéticamente, la política tarifaria, no solo en energía sino también en transporte, no es un anhelo sectorial, sino parte de la política económica que el Gobierno esgrime para mostrar firmeza ante el Fondo, el único inversor garante que le confió millones al proyecto de Macri. Inclusive, el hito más polémico en la corta carrera de Iguacel en Energía, el de las compensaciones a las gasíferas post devaluación, fue una decisión no tomada por él, pensada en visiones más macro.
Fue el preferido de Macri en sus años de Vialidad, pero el Presidente dio el visto bueno para el despedirlo.
Iguacel, que se retiró marcando fidelidad a Cambiemos en un tuit en el que intenta contar las razones que le dio a Macri para renunciar, es un soldado del oficialismo. Lo llevaron al Gobierno el ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, y su ex par de Trabajo, Jorge Triaca. En 2015, fue candidato a intendente de la localidad bonaerense de Capitán Sarmiento respaldado por esos dos cuadros y por la gobernadora María Eugenia Vidal.
La sustitución de Iguacel por Gustavo Lopetegui en Energía, que revistaba como asesor presidencial, también es poco significativa. “Buscamos un hombre que nos responda directamente”, cuentan en la interna, aunque admiten que en los últimos tiempos había rodeado a Iguacel con controles diarios, pedidos de información sobre licitaciones, precios y cualquier detalle. Paradójicamente, el 28 de diciembre del año pasado, fue Lopetegui el que más tuvo que ver con la erosión de la autoridad de otro cuadro de Cambiemos: el ex presidente del Banco Central (BCRA) Federico Sturzenegger.