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En la tierra de Vidal, el salvavidas a las textiles y al calzado llegó tarde

El Gobierno oficializó un paquete de medidas para aliviar al sector. Sin embargo, en la provincia de Buenos Aires la crisis ya dejó un tendal de fábricas cerradas y trabajadores desempleados.
Por 23/11/2018 13:07

La administración que encabeza Mauricio Macri anunció un paquete de beneficios para las industrias textil y confección del calzado y marroquinería con el objetivo de incentivar el consumo, aliviar la carga tributaria y mejorar el financiamiento en el rubro. En la provincia de Buenos Aires, el oxígeno llega tarde: en los últimos meses se han multiplicado los despidos, las suspensiones y el cierre de fábricas del sector como resultado de las políticas económicas del Gobierno.

El martes pasado, la empresa brasilera Paquetá ratificó su decisión de cerrar la planta ensambladora de zapatillas deportivas instalada en la ciudad bonaerense de Chivilcoy, medida que afecta a cerca de 600 empleados. Entre otras razones, la empresa -productora de calzados para la marca Adidas- argumentó que, debido a la acumulación de stock por la caída de ventas en el mercado interno y a la falta de inversiones para la producción, debió realizar un cronograma de suspensiones y retiros voluntarios.

 

 

En el territorio gobernado por María Eugenia Vidal, la decisión de los brasileros fue la última que resonó antes de que el gobierno nacional anunciara una serie de beneficios para las industrias textil y confección. Si bien la medida generó cierto alivio entre los fabricantes, a la luz de la cantidad de despidos la decisión llegó tarde.

"El paquete de medidas incluye el adelanto del Mínimo No Imponible de $12.000 para el pago de contribuciones patronales y la Semana de la Moda, descuentos de hasta un 35% y 3 cuotas sin interés ", destacó el Ministerio de Producción en un comunicado.

El cierre de Paquetá no fue sorpresivo. En su momento de mayor producción, la fábrica de calzados llegó a tener 1.200 operarios. “En 2016 había alrededor de 950 trabajadores y ahora la proyección es que la empresa se quede con 350 antes de diciembre”, detalló a Letra P el concejal de Unidad Ciudadana Fernando Poggio en junio pasado, cuando se inició un plan de retiros voluntarios que motivó una presentación en el Concejo Deliberante para declarar el distrito en emergencia laboral.

Finalmente, los empresarios anunciaron el cierre de la fábrica a partir del 31 de diciembre y, para ponerle fin al conflicto e irse de Chivilcoy, ofrecen una indemnización por encima de la ley. De los 600 empleados, 178 aceptaron el retiro y 25 evalúan hacerlo, pero 397 trabajadores aún resisten.

Paquetá no es un caso aislado. En enero de este año, representantes de la Unión de Trabajadores del Calzado (UTICRA) le pidieron al entonces ministro de Trabajo, Jorge Triaca, y al de Producción, Francisco Cabrera, que suspendieran las importaciones de calzados por seis meses. “Les mandamos una carta para ver si hay una reactivación con una suspensión por 180 días de las importaciones. No es fácil porque chocaríamos con lo que quiere el Gobierno, pero es una medida momentánea”, argumentó el secretario general del gremio, Horacio Jerez.

 

 

En aquel momento, el sindicalista indicaba que las importaciones subieron “un 52%” durante los primeros dos años de gestión de Mauricio Macri y que "la caída del consumo desató una crisis en la industria que no logra revertirse a pesar de las estrategias desarrolladas para los días festivos”. A su vez, se suman factores como las compras en países limítrofes con mejores precios o las compras directamente desde Internet.    

De acuerdo con un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), entre septiembre y octubre, 20.872 personas fueron despedidas o suspendidas en sus trabajos como consecuencia de la crisis económica. La cifra se multiplicó por siete si se compara el mismo bimestre de 2017, cuando se habían registrado 3.087 casos. La razón principal de este derrumbe del empleo sigue siendo la destrucción de puestos en la industria. De hecho, de cada cien trabajadores despedidos en estos últimos dos meses, 74 se desempeñaban en talleres y fábricas.

 

 

En los últimos seis meses la empresa Textilana, que produce la indumentaria de la reconocida marca Mauro Sergio en su planta de Mar del Plata, cesanteó a 80 trabajadores. “Han llegado a despedir cuatro personas por día y ahora es más espaciado, pero cada dos días echan gente. Empezaron con la gente de menor antigüedad y siguieron con los de más años”, explicó al portal local 0223 un delegado de la Comisión Interna de la fábrica

En el último tiempo, la empresa ha impuesto un nuevo sistema de producción por “celdas”, que apunta a mantener la producción, pero con menor cantidad de trabajadores: quienes ya están dentro de este sistema están obligados a producir cada uno el trabajo de tres y a realizar una multiplicidad de tareas.

"En los primeros siete meses de este año, el sector textil registró una caída de su nivel de actividad del 8% respecto al mismo período de 2017”, indicó a Iprofesional en septiembre pasado Yeal Kim, presidente de la Fundación Protejer, quien en ese momento apuntó contra la carga impositiva. Además, recordó que “el año pasado ya se había registrado una caída del 16,4% respecto del nivel alcanzado en 2015”.

 

 

En agosto, los trabajadores de la fábrica de calzado y ropa deportiva Gaelle, ubicada en el distrito bonaerense de Avellaneda, se encontraron con una nota en la puerta de la empresa que indicaba el cese de actividades de la fábrica. Fue la última notificación por parte del dueño de la empresa, que dejará de producir para importar lo que hasta 2015 fabricaban 350 operarios.

El cierre tampoco fue abrupto. Tras una importante reducción de personal, la fábrica dejó de producir el pasado 23 de agosto y dejó a 60 trabajadores en la calle, los últimos que quedaban cumpliendo tareas. "Cerraron las puertas sin ningún aviso, solo una notita pegada. Hasta pertenencias nuestras están adentro que no nos dejaron sacar", contó la ex empleada de Gaelle.

 

 

En el mismo mes también la empresa Extreme Gear, licenciataria de Adidas, emplazada en el distrito bonaerense de Esteban Echeverría, tomó el mismo camino y dejó sin trabajo a 50 operarios. La planta comenzó la reducción de personal hace dos años. En total se perdieron 660 puestos de trabajo

La planta, que se dedicaba a la confección de zapatillas que luego eran compradas por Adidas, había sido inaugurada en 2011 como una importante fuente de trabajo en la zona sur. Sin embargo, el aumento de las importaciones, la suba de los costos y la caída del consumo propiciaron su declive a partir del año pasado, hasta llegar a su cierre definitivo.

 

 

En junio, en Mercedes, cerró sus puertas la textil Karavell y dejó a 65 personas sin trabajo. La fábrica se dedicaba a la producción de alfombras, un rubro especialmente afectado por el ingreso de importaciones provenientes de China.

A la crisis derivada del despido se sumó una medida presentada por los empresarios por la que se pretendía pagar el 50% de la indemnización que les corresponde a los trabajadores.

Antes de este cierre, la textil Guilford había tomado la misma decisión: en este caso, 60 trabajadores quedaron sin empleo. La crisis en esta fábrica comenzó en diciembre de 2017, cuando le cortaron los servicios de gas y electricidad por falta de pago.

 

 

En febrero, la firma DASS, que opera en el distrito bonaerense de Coronel Suárez y también trabaja con líneas de Adidas, despidió a 140 operarios e inició un plan de retiros voluntarios. A mediados del año pasado, trabajadores de la fábrica habían anticipado a Letra P que las importaciones ponían en riesgo el trabajo de 1.900 operarios. La primera luz de alerta fue la reducción del 50% de la producción, que  provocó, entre otras medidas, suspensiones rotativas. En aquel momento, los damnificados apuntaron contra las políticas económicas promovidas por el gobierno nacional.

Semanas antes de los despidos, el Concejo Deliberante local había declarado la Emergencia Laboral del sector privado debido a la grave situación generada por las cesantías en esta fábrica de calzado, importante motor de la economía en el distrito. En aquel momento, la empresa ya había notificado la suspensión de 191 trabajadores.

El impacto del cierre que la icónica Alpalgartas tenía en La Pampa y Catamarca se sintió en Florencio Varela. A principio de 2018, fueron despedidos 150 de los 400 trabajadores que tenía la planta.

En Las Flores, dos industrias eran parte de la economía del distrito: GGM -fabricaba zapatillas de las marcas Pony, Signia y Asics- y Coopershoes -produce para Convers, Grimoldi y DC-. La primera, tras acordar con el Gobierno bonaerense una poda de los salarios para evitar los despidos, finalmente cerró sus puertas y dejó en la calle a 330 trabajadores. La otra transita periodos donde hay suspensiones rotativas y reducciones de horarios para evitar la misma salida.

“Esos trabajadores no fueron absorbidos en otros puestos laborales. Se crearon cooperativas, pero no tienen la misma estabilidad laboral que tenían en la fábrica antes del conflicto”, le comentó a este portal el concejal de Unidad Ciudadana Federico Bugatti.

 

En Chascomús, luego de 50 años de trabajo, a mediados de 2017 cerró la textil Texes. Si bien la crisis en la fábrica había comenzado un tiempo atrás, se profundizó con el aumento de tarifas, situación que dejó sin empleo a 150 trabajadores.