17|11|2021

28 de septiembre de 2017

28 de septiembre de 2017

Las incursiones bonaerenses del todopoderoso jefe de Gabinete. Las tensiones en el grupo “PRO” de Telegram. Los sordos ruidos sobre 2019. Los fantasmas malditos de Duhalde y Scioli.

Con varias visitas a la provincia, ya comenzó a impactar en la campaña bonaerense. Lo sabe Juan Pablo “Pata” Medina, que tuvo la mala idea de “arruinar” una recorrida suya y seis días después las fuerzas federales se lo llevaron a lo José López. El miércoles pasado, Marcos Peña había almorzado con Federico Salvai en La Plata y, desde una mesa larga, había debutado ante los “Sin Tierra” de Cambiemos como embajador de la Casa Rosada en la provincia de Buenos Aires. El fin de semana, el jefe de Gabinete de Mauricio Macri volvió a mostrarse con la mano derecha de María Eugenia Vidal en una recorrida por el territorio peronista de Cambiemos, San Nicolás.

 

En sintonía con los pasos del Presidente, el más poderoso de sus ministros salió del encierro de Balcarce 50 para desembarcar en el distrito madre de todas las batallas. Fue justo cuando el comando de campaña del PRO le levantó la veda a Mauricio y lo habilitó para volver a pisar suelo conurbano. El resultado de las PASO y el repunte de la imagen del Presidente alcanzan para explicarlo. 

 

Aunque en el macrismo intenten minimizarla, la incursión de Peña en la provincia constituye una novedad que puede ser leída de distintas maneras. Como un respaldo de la Nación a Vidal, como una intervención de la Casa Rosada en la estrategia de la gobernadora o -lo que notan todos los que son parte del oficialismo- como un anticipo de la batalla que comenzará a librarse en las entrañas del macrismo por la sucesión presidencial si octubre confirma o amplifica los resultados de las PASO. Con el rebote de la economía y el respaldo de los votos, la posibilidad de la reelección de Macri domina como nunca antes el horizonte que el Gobierno imagina para sí mismo.

 

 

¿REELECCIONES PARA TODOS? Peña, Vidal y Horacio Rodríguez Larreta son las tres figuras políticas más importantes del PRO. Hacia afuera, nadie lo dice, pero hacia adentro el optimismo gobierna a los altos mandos del oficialismo: todos esperan confirmar en octubre los resultados de las PASO para -al día siguiente- comenzar a pensar en la reelección. Macri en la Nación, Vidal en provincia y Larreta en la Ciudad.

 

Ese reparto de poder se sostiene minuto a minuto a través del grupo de Telegram que -dicen- lleva el sencillo título de “PRO”. Es la mesa chica que integran por la Ciudad Larreta y Diego Santilli, por la provincia Vidal y Salvai y, por la Nación, Peña y Fernando De Andreis, al que algunos llaman con desdén el cadete presidencial, herencia indeseada quizás del cristinista Oscar Parrilli. Allí comparten asuntos de gestión, coordinan temas de campaña y también vuelan facturas menores que expresan diferencias de estilo y de política. Los seis se juntan, además, cada lunes en Casa Rosada, tiran para el mismo lado y están unidos por Cristina Kirchner, la mejor adversaria. Sin embargo, cuando cada uno vuelve a su puesto de lucha, razonan distinto.

 

Al lado de la gobernadora miran encuestas y están convencidos de que sería la mejor sucesora para el Presidente. Respetan los plazos y son parte del equipo, pero también lo reconocen a grabador apagado: lo mejor para María Eugenia sería acortar los plazos y pelear unas presidenciales en 2019. Hoy su popularidad es extendida y todavía no la afecta el desgaste de gobernar la provincia que se llevó puesto a más de un peronista. Peña cree todo lo contrario: Macri debe ir por su reelección, lo que se evalúa sin dudas como más probable. Sólo si el Presidente desistiera, lo que ahora es todo sonrisas desencadenaría la puja interna. 

 

 

 

El alcalde porteño también tiene sus pretensiones y se cree el más preparado: además, continúa presentándose como el mentor de Vidal, algo que en La Plata consideran un dato ya perimido.

 

Los que conocen la lógica dentro del oficialismo afirman que no es casual que Peña haya bajado a la provincia acompañado por Salvai, la mano derecha de Vidal. La relación del jefe de Gabinete de Macri con el esposo de Carolina Stanley es buena y contrasta con el vínculo histórico entre Peña y la gobernadora, que mantienen diferencias desde siempre.

 

Según publicó Federico Mayol en Infobae, debido a esa relación “áspera” Marcos no estuvo en el cumpleaños de la gobernadora tres semanas atrás. En Casa Rosada y en La Plata coinciden: no niegan la distancia, pero dicen que hoy, con el macrismo en ascenso y el kirchnerismo enfrente, no existe la tensión que predominó en otros momentos. Cerca de Vidal afirman que la desconfianza era producto de “ciertas inseguridades” de Marcos. Del lado de Peña y con un poder inigualable en las cercanías del Presidente, prefieren el silencio. Sin embargo, un bonaerense que se muestra equidistante no tiene dudas: la incursión de Peña es parte de la pelea intestina por la herencia. “Juega fuerte porque es la mano derecha y el conductor del espacio macrista nacional”, le dijo a Letra P.

 

 


 

EL MÁXIMO VERDUGO. “Marcos es la persona que más veces me hace cambiar de opinión. Es mi máximo verdugo. Más de la mitad de las cosas que pienso, cuando lo escucho a él, las cambio. Y las cambio porque, desde el sentido común, llego a la conclusión de que lo que él dice es más inteligente que lo que digo yo”. La confesión del Presidente en el libro “Macri, historia íntima y secreta de la elite argentina que llegó al poder” no deja dudas. El ex alcalde porteño reveló ante Laura Di Marco el poder que le asigna al politólogo de la Universidad Di Tella que lo acompaña desde hace más de 15 años. Allí, se cuenta también la capacidad del jefe de Gabinete para esmerilar a sus adversarios internos: Emilio Monzó, Nicolás Caputo, Ernesto Sanz, Elisa Carrió; todos lo sufrieron a su manera. Según Di Marco, la virulencia que muestra Peña -considerado un “hijo” por Jaime Durán Barba- en la batalla política no se termina en el kirchnerismo o el peronismo: incluye también al radicalismo y al periodismo, corporaciones viejas que “no entienden” el cambio de época que encarna el macrismo.

 

Escoltado por Mario Quintana y Gustavo Lopetegui, Peña tiene un peso decisivo en la gestión del Gobierno. ¿Delega? la pauta oficial en el ex periodista Jorge Grecco, el secretario de Comunicación Pública que se encarga de edulcorar la mirada de los formadores de opinión que oscilan entre la alcahuetería y la crítica a desgano. El manejo de las encuestas, insumo vital de la política macrista, lo concede a Mora Jozami, a cargo de la pomposa “Unidad Ejecutora de Seguimiento de Medios y Análisis de la Opinión Pública”.

 

 

 

LA BATALLA POR LOS FONDOS. Peña no sólo cuenta con el aval de Macri en cada uno de sus movimientos. Además, tiene la llave para moverse en la provincia: es el encargado de abrir la canilla de los fondos extraordinarios que recibe Buenos Aires para hacer frente a sus obligaciones. De los 40.000 millones de pesos de ayuda extraordinaria que están en el presupuesto de la Nación, hasta el momento solamente llegaron mil, según dijo a Letra P un hombre de la gobernadora.

 

En el vidalismo, esperan que la inyección presupuestaria arribe en diciembre y recuerdan que a fines de 2016 percibieron casi todo en una sola cuota de unos 25.000 millones, entre el 75 y el 80 por ciento de lo que debía llegar en el año. La batalla por el Fondo del Conurbano que libra Vidal convertiría esa ayuda excepcional en una partida ordinaria. “Si María Eugenia quiere dar esa pelea, por ahora la va a postergar hasta que la provincia esté más tranquila”.

 

 

 

ALGO ES INDUDABLE. Con Macri en la Presidencia, se alteró una lógica que gobernó al peronismo desde el regreso de la democracia: la guerra más o menos solapada entre el Presidente y el gobernador que padecieron hombres que creían merecer un mejor destino, como Eduardo Duhalde y Daniel Scioli. El hijo de Franco Macri razona de una manera distinta y ayuda a Vidal con fondos. Los dos tienen la suerte atada y hay confianza. Sin embargo, el reclamo de la gobernadora para que la provincia actualice el Fondo del Conurbano no sólo le devolvería “a los bonaerenses lo que les corresponde”: además, le daría a Buenos Aires una inyección presupuestaria que eliminaría el déficit crónico y convertiría a Vidal en la dueña de una autonomía que ninguno de sus antecesores tuvo, con una independencia casi total de la Nación. Es probable que el Presidente no esté pensando en esas minucias, preocupado como está por salir de la emergencia y sacar a la Argentina del “atraso”. Para eso, Mauricio lo tiene a Marcos, que acaba de desembarcar en el territorio de María Eugenia.