Horacio Rodríguez Larreta es un soldado del PRO. Acompaña a MauricioMacri desde la génesis del espacio. Aportó cuadros técnicos y políticos. Cuando fue el momento de designar un sucesor, el ahora presidente no lo dudó. Paradójicamente, a un año de la asunción como jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el ex jefe de Gabinete porteño se encuentra enredado en el laberinto de su jefe político y la gobernadora de la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal: se encamina a descartar la Boleta Única Electrónica en el distrito, tuvo que “aceptar” un paro docente y justificar los aumentos de los servicios públicos.
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El trabajo en “equipo” que pregona Cambiemos también se expresa en las malas, o al menos eso debió pensar Rodríguez Larreta en las últimas semanas. El alcalde debió respaldar la gestión del presidente y la mandataria en reiteradas oportunidades, a pesar de que ya había cerrado el frente interno y disipado el conflicto, así sea con gremios o la oposición política.
El miércoles 1 de marzo, tras una breve reunión de gabinete, el Gobierno porteño bajó los brazos y debió montar un tire y afloje con los gremios docentes aunque ya existía un principio de acuerdo. “El paro es irreversible. Es un paro al Gobierno nacional. Por más que sigamos dialogando la negociación está perdida”, le dijo a Letra P uno de los presentes en ese encuentro que se hizo en la Legislatura porteña minutos antes del discurso inaugural del período de sesiones ordinarias.
Ciertamente, la decisión de la administración nacional de impartir un techo del 18% de incremento salarial para maestros y de suspender las paritarias, obligó a los gobernadores a discutir mano a mano con los gremios. El paro en la Ciudad fue convocado una semana antes por los 17 sindicatos y en solidaridad con CTERA, que reclamó y aún exige paritarias nacionales. Los intentos de diálogo de Larreta fueron en vano porque nunca pudo modificar la oferta y no porque no posea el dinero, sino porque la orden de la Casa Rosada fue “acompañar” la lucha de Vidal con los docentes bonaerenses, que en La Plata eligieron plantearla cabeza a cabeza con el titular de SUTEBA, RobertoBaradel.
La Ciudad puede aumentar el salario docente sin sufrir mayores consecuencias pero esa discusión jamás se planteó en la mesa por dos razones. En primer lugar, existe un freno político: Larreta y Vidal, por pedido de Macri, se movieron en espejo y ofrecieron el mismo número a los maestros (se diferenciaron en la cantidad de cuotas), por lo cual el alcalde jamás podría dejar en offside a la gobernadora, a quien llevó al PRO desde el Grupo Sophia, el think tank mediante el cual proveyó de figuras al espacio amarillo.
La segunda razón es económica, aunque es la que menos pesó en el debate por la paritaria docente. Históricamente, la mesa salarial docente, que maneja exclusivamente el Ministerio de Educación (aunque siempre bajo los ojos de la Jefatura de Gabinete), es la prueba testigo para el resto de las negociaciones con los sindicatos. Lo que allí se resuelva impacta en la discusión con los estatales y los trabajadores de la salud. “No vamos a darle 35% a los docentes para que luego nos puteen el resto de los gremios”, confiesa una fuente de la gobernación porteña. Sin embargo, esa regla no fue tomada igual por todos los integrantes del Gobierno de Larreta: la Subsecretaría de Trabajo ya acordó el aumento salarial con los metrodelegados.
Naturalmente, el costo para Larreta fue eminentemente político: por primera vez en seis años las clases no comenzaron a término en la Ciudad. No obstante, en Uspallata 3160 advierten que la adhesión al paro fue “mínima” y que con los auxiliares docentes hubo clase “en la mayoría de las escuelas”, al menos eso arrojó la auditoría que mandaron hacer para el 6 y 7 de marzo, fechas del paro nacional docente. Los sindicatos rechazan esta versión pero no volvieron a hablar de futuras huelgas. Entonces, el Gobierno porteño debió “aceptar” un paro docente por la riña de los maestros con la administración de Macri, a pesar de que las arcas capitalinas podían costear un incremento salarial que PBA se niega a abonar y la Nación descarta tajantemente. No son tiempos para sacar los pies del plato y Larreta es orgánico, no había margen para desautorizar al presidente ni a la gobernadora, el reservorio de imagen positiva más grande de Cambiemos.
La ministra de Educación porteña, SoledadAcuña, convocó a una nueva reunión para este viernes a las 17. Todo indica que será la última y que el acuerdo con los docentes será posible. Hace siete días se llamó a una reunión similar que jamás se hizo porque los sindicatos y los funcionarios esperaban noticias de la provincia de Buenos Aires. El paro nacional ya estaba confirmado por esas horas. Los gremios bonaerenses mantienen la huelga, en la Ciudad las clases comenzaron.
Una situación similar vivió la Ciudad a fines de 2016. Al brindar su primer discurso ante la Asamblea Legislativa, Macri pidió a los bloques de legisladores nacionales opositores avanzar con la Reforma Política, cuyo centro es la implementación de la Boleta Única Electrónica, cuestionada hasta el hartazgo por expertos en el Congreso de la Nación. El sistema se utilizó con éxito en los comicios que dieron ganador a Larreta en la Ciudad y el distrito apuntaba a repetir el método este año, pero la mala performance del debate en el Palacio Legislativo arruinó los planes de Horacio y los porteños se encaminan a votar con la boleta tradicional de papel.
Cambiemos insistirá con el debate para dejar expuesto al peronismo y justificar la derrota en el Congreso, pero desde noviembre del año pasado que Larreta sabe que habrá una retroceso en el sistema de votación local ¿Por qué? La razón, en este caso, sí es plenamente política. El alcalde tiene decidido unificar los comicios con los nacionales para asegurar una buena elección en su distrito y no perder bancas en la Legislatura porteña. Bajo esa lógica, la boleta de ediles capitalinos irá por detrás de la figura que el PRO porteño ungirá como candidato a diputado nacional, cuya función será traccionar votos hacia abajo.
Al producirse esta unificación de calendario, surge el problema del sistema de votación. Como no prosperó la Reforma Electoral en la Nación, se deberán votar cargos nacionales con boletas de papel (igual que en 2015) y la pregunta acerca de cómo será el sufragio para las listas porteñas arroja un mar de incógnitas. Por el momento, se barajan dos opciones (siempre teniendo en cuenta la unificación): votar cargos nacionales con boleta tradicional y capitalinos con BUE (esto implicaría el emplazamiento de dos cuartos oscuros que cada elector deberá visitar el día de los comicios; lógicamente dentro del mismo establecimiento) o votar únicamente con boleta de papel tradicional, idea que reúne mayores consensos en el gabinete porteño.
Larreta también tuvo que respaldar iniciativas del gobierno nacional. Lo mismo le pasó a Vidal. Son parte de la misma coalición de Cambiemos pero a ambos les tuvieron que insistir desde la Casa Rosada para que defiendan en público los aumentos dictados por Macri para la luz y el gas. Cada uno a su tiempo, los gobernadores PRO tuvieron que respaldar la decisión del líder del espacio.
No todo es rebote de problemas que la Ciudad recibe de Nación. Larreta consiguió el demorado traspaso de la Policía y luego de la Justicia, únicamente porque Macri lo apoyó y se comprometió en campaña a avanzar con ambas iniciativas. A su vez, el jefe de Gobierno contó con numerosos “aportes” de funcionarios porteños. Sobran ejemplos. Su amigo y ex ministro de Hacienda, AlfonsoPratGay, negoció ante la Corporación Andina de Fomento (CAF) en representación de la Ciudad fondos para el Paseo del Bajo y los consiguió. El titular de la ANSES, EmilioBasavilbasso, le facilitó el plan +Simple para entregar tablets a jubilados y GuillermoDietrich, aunque puso obstáculos, firmó el convenio entre el Ministerio de Transporte de la Nación y el Gobierno de la Ciudad que permite el el uso de unas 12 hectáreas desafectadas como terrenos portuarios y ferroviarios, donde se planifica un parque y aprovechamientos comercial e inmobiliario relacionado con el futuro Paseo del Bajo (que unirá la Autopista Illia con la Autopista Buenos Aires La Plata). Esa ley se aprobó definitivamente esta tarde en la Legislatura porteña.