Entre el espejo K y un dardo a empresarios y trabajadores por la inflación
En plena paritaria, Macri los conminó a que sigan la meta inflacionaria del 17%. Sin datos, habló de “señales de mejora” en la economía pero no se animó a anunciar la salida de la recesión.
El plano económico del discurso del presidente Mauricio Macri en la apertura de las sesiones legislativas tuvo una fuerte impronta electoralista, casi ningún anuncio y pocas definiciones. Fue una porción más de un texto elaborado por dos de sus asesores en comunicación, ambos, expertos en relato más que en cuestiones de exposición pública de logros de gestión. En un contexto de crisis económica y con varios frentes de conflicto abiertos, el primer mandatario jugó a lo seguro con esos puntos que le rindieron en la campaña que lo llevó a ocupar la Casa Rosada, con apelaciones a la consolidación del cambio como eje del macrismo. No es poco cuando restan menos de seis meses para las PASO y las encuestas le muestran a Cambiemos una imagen borrosa, alejada de los buenos números que mostraba Macri incluso en el complejo 2016. La ponencia fue una mirada al espejo K y contuvo especulaciones sin sustento técnico sobre una presunta recuperación económica. Si bien el Presidente no se animó a augurar la salida de la recesión, afirmó que “el 2017 será, estoy seguro, mejor que el año anterior” porque “estamos sentando las bases para sacar a los argentinos de la pobreza”. El otro punto clave fue el contrapunto con los docentes en plena crisis salarial, una jugada cuya efectividad es un enigma para el Gobierno en el marco de deficiencias en la negociación con muchos sectores económicos, políticos, gremiales y corporativos.
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En la hora por la que se prolongó el discurso hubo, básicamente, una exaltación de los contrastes con la anterior gestión. El aprovechamiento de la grieta, también en el plano económico. Casi una carta fuerte cuando la gestión de más de un año no aporta resultados claros en dosis adecuadas para semejante escenario. Hubo, quizás, un mensaje de relevancia que se escindió de esa lógica. “La tendencia es clara. Empresarios y trabajadores deben tener en claro las metas del Banco Central, de entre 12% y 17%. La experiencia muestra que los países que bajaron su inflación crecieron muchísimo más al conseguirlo. Y ya probamos que con alta inflación la economía crece menos y los salarios siempre son alcanzados y superados por ella. Durante años, el Estado le dio la espalda a esta realidad", disparó Macri. Fue allí consecuente con la idea de que el empresariado tiene culpa en el actual escenario inflacionario y recesivo. Que sigue sin acompañar el proceso de cambio que volvió a exigir el funcionario. Fue el mensaje que Macri le encargó difundir al ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, y que este miércoles llegó a su máxima expresión en el Parlamento. Como si fuera poco para el choque con los empresarios, confirmó el envío al Congreso de una Ley de Transparencia Empresaria y refirió a normativas que eviten conflictos de intereses, un pantano en el que el propio Macri ha quedado atrapado tras el Correo Gate y otras causas de sus propios funcionarios.
Asimismo, esta posición contra empresarios y gremios resultó un párrafo provocador en el pleno debate de las paritarias, donde arde en todo el país el conflicto por el aumento al salario docente, que pone un 18% como número en la mesa, luego de que otros gremios, como Bancarios, cerraron salarios por casi el 25%.
Entre las comparaciones con el Gobierno anterior aparecieron la normalización de las cifras del INDEC (“venimos de años de simulación y de un intento de ocultamiento deliberado de lo que nos ocurría”); pobreza (“recibimos un país con un tercio de pobres, que es mucho más que un número, son personas que esperan respuesta"); inflación heredada (“la inflación es tóxica, paraliza la producción y nos impiden planificar a largo plazo. Los gobiernos anteriores la fomentaron y la quisieron esconder, nosotros la enfrentamos y hoy está en un claro camino descendente"); y energía ("después de una década de despilfarro y corrupción empezamos a normaliza el sector energético" y señaló que casi uno de cada tres hogares reciben tarifa social”). Toda una batería de artilugios políticos que le fueron y aún son muy redituables en términos de potencialidad electoral. Más aún en un clima en el que para el Gobierno parece ser mejor salir del laberinto por arriba, más que tratando de desentrañar una lógica política y social que hoy le es esquiva.
CRÉDITO, DOCENTES Y COSECHA RÉCORD. La situación de los docentes también tuvo un rol protagónico. Mientras los gremios del rubro esperaban en la salida del Parlamento, Macri dobló la apuesta al pedir maestros "más motivados, que enseñen donde enseñen, tengan un salario digno". Hizo referencia al titular del SUTEBA, Roberto Baradel, y hasta pidió a los legisladores la sanción de una ley que agrave penas para aquellos que agreden a los docentes. La confrontación con los gremios, en el caso de los docentes, parece ser una estrategia del Gobierno para exponer a las cabezas sindicales ante una sociedad (clase media) que aún mantiene fuertes niveles de rechazo hacia los jefes de los gremios.
Asimismo, auguró una cosecha de granos récord, el debate de una reforma fiscal y la necesidad de crédito a tasas bajas. "Para crecer necesitamos crédito a menores tasas, mayor plazo y en pesos y esto se logra con confianza, con la reducción del déficit fiscal".