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El Grand Slam de Cambiemos

Arrasó en Ciudad, Córdoba y Santa Fe y derrotó a CFK en Buenos Aires. Se impuso en casi la mitad de las provincias, con batacazos en Salta, Entre Ríos y Chaco, y colmó de oficialismo el mapa político.

Por 22/10/2017 23:38

Con un escrutinio acelerado que a las 23:30 ya superaba un promedio nacional del 95% de las mesas escrutadas, el oficialismo se imponía en los principales distritos electorales del país, con una ventaja cercana al 30% en la Ciudad de Buenos Aires, de un 18% en Córdoba, del 13% en Santa Fe y de 4,1% en la provincia de Buenos Aires para la categoría de senadores, mientras que para la Cámara de Diputados la ventaja llegó al 5,9%. Los resultados provisorios en los cuatro distritos más importantes de la Argentina a favor del oficialismo, implican una victoria en los territorios que concentran 20,4 millones de electores sobre un padrón nacional que en 2015 fue de 32.130.853 millones de electores habilitados.

A este poker de cuatro provincias se suma Mendoza, el quinto distrito en cantidad de electores donde Cambiemos es Gobierno y se alzó con un triunfo con el 45% de los votos, más de 20 puntos por encima del peronismo.

 

 

El primer pantallazo de las urnas posiciona a Cambiemos como la primera fuerza nacional, una experiencia inédita para una coalición de derecha, a partir de una cosecha de voluntades que supera el 40%. Así, alcanzó uno de los objetivos que había establecido el PRO, como socio mayor de la alianza con la UCR y la Coalición Cívica de Elisa Carrió, desde antes de transitar la primera campaña hacia las primarias del 13 de agosto, donde el caudal nacional había llegado al 37%.

Con este saldo, que deberá ser ratificado en el escrutinio definitivo, el presidente Mauricio Macri transitará la segunda parte de su primer mandato con un Congreso donde, a partir del 10 de diciembre, no perderá el lugar de primera minoría. Sin embargo, la agenda inmediata de Cambiemos estará concentrada en acelerar las reformas previstas en materia laboral, fiscal, previsional, que implicará una serie de encuentros con los principales ganadores de esta elección, antes de la reunión convocada para el próximo viernes con los gobernadores de las 24 provincias, que llegarán a Olivos con un Ejecutivo fortalecido en su primera elección legislativa luego de la llegada del PRO al poder.

 

 

En ese esquema, el resultado más determinante para el futuro de Macri fue la más exigua de las cinco principales victorias: el promedio de cinco puntos obtenido en Buenos Aires, que posicionó a la gobernadora María Eugenia Vidal como la principal beneficiaria de una campaña que encabezó sin ser candidata y que buscó revertir el bajo conocimiento de sus principales aspirantes. A diferencia de los contornos que dejaron las PASO, Cambiemos logró un giro en el conurbano, donde su lista no pudo evitar una derrota en la tercera sección electoral, a manos de Unidad Ciudadana, pero equilibró esa situación con un repunte determinante en la primera sección electoral, al calor de una intervención directa de la Casa Rosada en la campaña, con la misma intensidad que le dedicaron a la provincia de Santa Fe para ganarla. Esa ecuación fue apuntalada por una cosecha de votos en el interior provincial que fue acuñada en dos fases. La primera incluyó el raíd de los primeros candidatos en 80 partidos de la pampa húmeda, que se concretaron antes del arranque de la etapa más caliente de la campaña. La segunda implicó el desembarco de parte del elenco del Gabinete Nacional, pero con un fuego discursivo concentrado en los principales centros urbanos, con especial atención en las ciudades que superan los 100.000 habitantes, dentro de una mezcla de anuncios de obras para mitigar el impacto negativo de las inundaciones y de medidas de gobierno e inauguraciones diseñadas para apuntalar núcleos muy golpeados por la política económica de la administración nacional, como Mar del Plata, una de las mayores obsesiones de Vidal.

La tercera pieza del tridente de poder que sostiene al oficialismo en el área metropolitana era la victoria asegurada en la Ciudad de Buenos Aires, donde su alcalde Horacio Rodríguez Larreta quedó fortalecido, junto a la primera candidata porteña Elisa Carrió, que a pesar de los desaciertos cometidos por el caso Maldonado, esta noche se mostró sin fisuras para capitalizar el resultado porteño. 

 

 

MAPA AMARILLO. El mapeo preliminar arrojó una victoria del oficialismo en 13 provincias, mientras que el peronismo se impuso en nueve. A eso hay que sumar dos provincias, Tierra del Fuego y La Pampa -dos provincias donde Cambiemos esperaba ganar- Cambiemos perdió por apenas un par de décimas.

En Córdoba, la escudería amarilla superó por 18 puntos al oficialismo del gobernador peronista Juan Schiaretti, un aliado privilegiado de la Casa Rosada. Bajo el signo del árbitro Héctor "La Coneja" Baldassi, la alianza de macristas con un radicalismo históricamente indócil se quedó con el 48,47% de los votos y doblegó al pejotismo cordobés que, con la marca de Unión por Córdoba, logró acumular el 30,52% de las voluntades.

Para la Casa Rosada, a pesar de su importancia determinante desde la llegada de Macri al poder, la experiencia de Córdoba no se puede comparar con la dinámica de Santa Fe, aunque ambas provincias cuentan con un radicalismo que posee un amplio poder corrosivo en caso de ser desconocido dentro de la alianza gobernante. No es la única diferencia: en términos electorales -y también de marketing político- la vara electoral que logró sortear el PRO santafesino con el reemplazo del actor Miguel Del Sel por un armado de ignotos aspirantes por ahora no tiene réplica en el territorio mediterráneo. Hace escasos dos años, el ex Midachi estuvo a un paso de quedarse con la Gobernación de la mayor provincia litoraleña: la secuela del primer vértigo que experimentó en 2013. En Córdoba, reconocen en Balcarce 50, no habría parangones por ahora. A pesar de la cosecha de Baldassi, el oficialismo no considera contar con un candidato a gobernador y Macri se resiste a concederle en las ejecutivas de 2019 esa aspiración al radicalismo. La convivencia con el radicalismo luego del resultado de este domingo está asegurada, confirmaron a Letra P en el bunker de Costa Salguero, pero ante la ausencia de un aspirante del PRO para disputar el ejecutivo cordobés, Macri mira el trazo corto de los próximos dos años y se juega por preservar a un Schiaretti -ahora menguado- para experimentar un acercamiento con el peronismo “no K” que Cambiemos quiere sumar en la etapa que comenzará este lunes.

Las cifras, media hora antes de la medianoche, aportaron otra geografía política en provincias del interior como San Luis, donde el Frente de Unidad Justicialista logró revertir la derrota en las primarias, cosechó el 53,97% y se impuso por 9 puntos por encima del 43,99% que embolsó el frente "Avanzar y Cambiemos" de la provincia puntana, que llevaba de candidato al ex gobernador Claudio Poggi.

 

 

En San Luis, la expectativa del Gobierno estaba puesta en consolidar el resultado favorable obtenido en agosto, pero los resultados de la noche derrumbaron la posibilidad de transformar a esa provincia en uno de los puntos de mayor valor simbólico, como lo es Santa Cruz. En la provincia emblema del kirchnerismo, el oficialismo cosechó el 43,96% y le ganó por 12 puntos al Frente para la Victoria en su territorio originario, que obtuvo el 31,90% y marcó un complejo escenario para la mandataria provincial Alicia Kirchner.

En el abanico de sorpresas -y no tanto- para la Casa Rosada, Salta fue el primer distrito de la jornada en aportarle una victoria al oficialismo. Con el 94% de las mesas contabilizadas, Cambiemos obtenía el 31% y le ganaba por poco más de siete puntos al Frente Unidad y Renovación, la lista del gobernador Juan Manuel Urtubey, un dirigente clave del peronismo en el marco de alianzas que construye el Gobierno Nacional. Poco después de las 19, fue el primero en reconocer la derrota.

“Es muy bueno el resultado de Salta, pero Urtubey es un aliado clave para la segunda etapa del mandato de Mauricio, así es que procuraremos ser cautelosos”, contestó a Letra P uno de los voceros de la Casa Rosada que pululan en el bunker de Cambiemos, que esta vez estuvo ubicado dentro del predio más grande que tiene el centro de convenciones Costa Salguero.

Otra provincia patagónica que aportó cifras favorables para el Gobierno es Chubut, donde los candidatos del Gobierno nacional lograron el 31,7% de los votos. Si bien no lograron ganar este distrito, donde se impuso el Frente Chubut para Todos que impulsa el gobernador provincial Mario Das Neves, sí les permitió consolidarse, crecer seis puntos respecto de las primarias, y empujar al kirchnerismo al tercer puesto.

En Entre Ríos, la marca de Cambiemos cosechó el 53% de los votos y le ganaba por 15 puntos al Frente Justicialista del gobernador Gustavo Bordet. Algo similar a los números de La Rioja, donde el frente "Cambiemos - Fuerza Cívica Riojana" sumó el 44,76% y le ganaba por menos de 6 décimas al Frente Justicialista.

En Catamarca, el Frente Justicialista para la Victoria ganó por el 46,95% a la alianza "Frente Civico y Social - Cambiemos", que sumó el 42%, con el 88,24% de las mesas contabilizadas.

Dentro de la geografía electoral del norte argentino, el radicalismo, como segundo socio de la alianza Cambiemos, ratificó dos cosechas clave en las provincias que controla. En Jujuy, gobernada por Gerardo Morales, Cambiemos sumó el 51,3%, una ventaja de 31 puntos sobre el peronismo que era gobierno hasta diciembre de 2015. 

 

 

En Corrientes, que experimentó su comicio legislativo dos semanas después de una ejecutiva, el Encuentro por Corrientes tuvo el 55,3%, con una diferencia de casi 30 puntos por encima del 25,5% que obtuvo el frente Junto Podemos Más.