Bastó un posteo dentro de la profusa obra tuitera de Javier Milei para que quedara hasta qué punto el Presidente está verdaderamente desorientado.
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Bastó un posteo dentro de la profusa obra tuitera de Javier Milei para que quedara hasta qué punto el Presidente está verdaderamente desorientado.
Exactamente a las 15:43 de la tarde, decidió aferrarse a un informe del Centro de Investigación en Finanzas de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT) para gritar, con las mayúsculas de rigor, su verdad al mundo: la economía va viento en popa y lo único que la tira para abajo son las expectativas negativas fomentadas por las "basuras mediáticas" que constituyen el 95% –lo tiene recontrachequeado– del periodismo argentino.
Confiado en que lo que le resultó alguna vez –gritar, actuar furia, victimizarse y, sobre todo, designar chivos expiatorios– es una receta eternamente eficaz, desde hace días no deja de achacarle al periodismo la suma de todos sus males. No sé qué te pasa a vos, pero ese recurso gastado, que incluye nombres concretos e insultos gruesos, a mí ya no me provoca ni curiosidad.
Ese tuit debocado resulta revelador por doble vía: por un lado, el Índice líder de la UTDT no dice todo lo que Milei supone; por el otro, exactamente 17 minutos después de esa publicación, el propio INDEC, intervenido y todo, volvió a exponer el estado comatoso de la economía real con la difusión del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), anticipo de los datos de PBI.
Con la economía en mal estado, sin respuestas políticas, impotente para reaccionar al chorreo de revelaciones de corrupción que afectan a su gobierno, cruzado por una interna feroz en su círculo más íntimo y en baja en las encuestas, el jefe de Estado anarcocapitalista –sic– parece perdido.
Lo anterior no es una predicción sobre el futuro del mandatario –Argentina es un país que suele aferrarse a sus tragedias–, sino una foto nítida del momento.
El Índice líder, diseñado para anticipar cambios de tendencia en el ciclo económico, arrojó en marzo un avance del 0,83% respecto del de febrero. Sin embargo, en términos interanuales expresa una caída de 2,91%, agravada por el ítem más negativo: el Índice de Confianza del Consumidor. Esa es la culpa que el Presidente le atribuye a la prensa que cuestiona sus políticas.
"De las diez series que componen el Índice líder, seis presentan variaciones positivas significativas: precio Despachos de cemento, los Índices Bursátiles en términos reales, los Índices de Producción de minerales no metálicos y siderurgia y el precio FOB de la soja", dice el trabajo. Fuera de la actividad cementera y la siderurgia, que rebotan desde el décimo círculo del infierno de la mileinomía, no hay nada que no se sepa: zafan las actividades financieras, la minería y la soja.
En tanto, en base a datos más viejos, los de febrero, el EMAE confirmó el drama que se percibe en todos lados salvo en los despachos de Milei en la Casa Rosada y en la quinta de Olivos. La actividad de ese mes retrocedió 2,6% respecto de enero y 2,1% en el último año.
El detalle no sorprende: el crecimiento de las actividades primarias y extractivas impide que el promedio sea todavía peor, y la industria sufre una verdadera carnicería, que el INDEC cifró en una caída del 8,7% interanual.
Los analistas esperan que el EMAE de marzo traiga una mejora, siempre en base a lo que aporten las actividades primarias y, sobre todo, porque la base de comparación de igual mes de 2025 es muy baja.}
Sin embargo, volviendo al Índice líder de la Di Tella, "la probabilidad de salir de la fase expansiva de la actividad económica durante los próximos meses se ubica en 85%".
Las gallinas, como se sabe, vuelan muy bajito, igual que la economía de Milei que, según el indicador que tanto lo alentó, se encaminaría a una recesión este mismo año.
El problema del Gobierno es que la realidad no se adecúa a sus dogmas, ni en lo productivo ni en lo inflacionario.
El pensamiento de Milei, el del ajuste perpetuo y la licuación intencional de los ingresos populares, atrasa unos 90 años: ni se dio por enterado de que hubo algo como una Gran Depresión desde 1929 y de que, en esos contextos, la ortodoxia agrava el problema al eternizar los ciclos bajistas. En su insuficiencia, ese ideario ajusta cada vez más abajo para recrear un superávit fiscal que, si Toto Caputo no convirtiera gastos devengados en falta de pago y deuda flotante, sería en verdad un déficit. Preocupante.
La falta oficial de respuestas no se limita a lo económico, sino que se extiende a lo político.
Milei Hermanos se beneficia por la eficacia del fiscal Eduardo Taiano y del juez Marcelo Martínez de Giorgi en pisar la investigación del Libragate, una pistola humeante en la que abundan elementos para, al menos, citar a declaración indagatoria y eventualmente procesar al Presidente y a Karina Milei.
Algo similar puede decirse de la causa sobre los presuntos retornos, desvíos de dinero y sobornos en la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis), ventilados en los ya memorables audios de Diego Spagnuolo y en la alusión ya célebre al "3% para Karina".
Mientras, como si alguien desde el Círculo Rojo hubiese decidido lanzar una advertencia sobre un futuro posible para Milei Hermanos, la que sí avanza velozmente es la causa que investiga el aparente enriquecimiento ilícito de Manuel Adorni.
Justo cuando el ala karinista del Gobierno se ilusionaba con que ya había pasado lo peor, se supo ayer que el hijo de una de las jubiladas que le vendieron el departamento de Caballito al funcionario y le prestaron para ello 200.000 dólares sin intereses, declaró haber pactado con el jefe de Gabinete un pago extra de 65.000 dólares. De palabra y sin declarar a la ARCA, claro.
Lo de Adorni ya es insalvablemente impresentable, lo mismo que la porfía de la secretaria general de la Presidencia y de su hermano en no soltarle la mano. Una fe ciega –verdadera y totalmente ciega– sobre la inocencia del vocero sobrador o la existencia de compincherías que impiden darle la espalda son los únicos factores que pueden explicar la permanencia de un hombre que resulta políticamente radiactivo.
Ya lo le sirven ni las fotos armadas con funcionarios que, aun sonriendo a su lado, llamativamente protegen sus bolsillos con las manos, como si necesitaran aventar un peligro.
El clima económico, que experimentaría en el trimestre de la soja una mejoría probablemente imperceptible para el común de los mortales y que podría cortarse más adelante, se suma así a la acumulación de escándalos para resumirse en niveles de rechazo popular crecientes.
Ante esto, la insistencia de Milei en sus ineficaces recetas económicas y en la protección de gente severamente sospechada no parece que vaya a solucionar sus consecuencias con los insultos al periodismo.
En un interesante artículo publicado en ElDiarioAr, Sebastián Lacunza cuenta la historia de "dos reuniones turbulentas" en las que Milei le exigió a Fernán Saguier, director de La Nación, el despido de los periodistas Hugo Alconada Mon, Carlos Pagni, Florencia Donovan, Jorge Fernández Díaz y Joaquín Morales Solá.
A propósito, aunque el Gobierno no cesa en su acoso judicial, los magistrados no dejan de desestimar, por inexistencia de delito, las denuncias con las que se pretende taparles la boca a varios colegas.
¿A quién convence a esta altura el Presidente con el sonsonete pavote de "NO$ALP-Ensobrados-Delincuentes-BasurasInmnundasAsquerosasYRepugnantes"?
Lo de su declarado "liberalismo" sólo puede enganchar a gente realmente desprevenida.
Sin una renovación de ideas, sin sacudirse dogmas vetustos, con una gestión deficiente, cruzado por una grave interna justo debajo de la autoridad de un presidente que no sabe cómo ejercerla, y sin un jefe de Gabinete que pueda ordenar el trabajo y sin un vocero capaz de enfrentar preguntas de los periodistas, la desorientación manda en el Gobierno.
Con todo, no abandona el intento de cambiar la agenda y en ese sentido es que se debe pensar el proyecto de reforma política.
El mismo plantea la eliminación de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) para ahorrarle al país –se supone– 200 millones de dólares. La verdad, con todo, es otra: se busca dañar a la oposición peronista, que necesita de esa instancia para dirimir una interna que no deja de sorprender por su brutalidad.
Juntar votos para ese objetivo parece una empresa compleja, sobre todo cuando un viejo donante de gobernabilidad, Miguel Ángel Pichetto, ya condenó la movida.
Por otro lado, propone cambios para favorecer que solamente aportes privados financien las campañas políticas –¡todo el poder a los lobbies! – y una insistencia con la ficha limpia que parece haber perdido atractivo incluso para sus impulsores tras la doble condena e inhabilitación de Cristina Fernández de Kirchner. ¿La reviven para posar transparencia? Que alguien les avise que Luiz Inácio Lula da Silva hizo lo mismo en 2010 y que eso le impidió ser candidato en 2018.
Los intereses, incluso minúsculos, que el Gobierno incluyó en el proyecto resultan pueriles, como la propuesta de prohibir a los partidos la contratación de "personas extranjeras". ¿Qué es ese disparate? Algo que ya se podría comenzar a llamar "artículo Antoni Gutiérrez Rubí", dada la conocida tirria de Milei –el presidente antiliberal de relaciones peligrosas– por quien llevó adelante en 2023 la campaña de Sergio Massa.
Claro: toda la política ya gira en torno a un calendario electoral que en varias provincias arrancará muy temprano en 2027.
En este sentido, cabe terminar mencionando una nota de Delfina Celichini en La Nación, que señala que "Paolo Rocca le transmitió a Mauricio Macri su preocupación por la situación económica y política actual, y le planteó la necesidad de sostener una opción electoral 'racional' de la que PRO forme parte en las próximas elecciones nacionales".
"El planteo se dio durante una cena, a principios de abril, en la casa del ceo del Grupo Techint", añadió la colega.
Esto es interesante. ¿Qué busca en verdad el poderoso empresario, convertido en opositor por los insultos de un Milei que, más que descontrolarse, se apega al recurso del descontrol guionado? ¿Que emerja una opción conservadora más tradicional –algo que las encuestas hoy no permiten avizorar– o que La Libertad Avanza (LLA) llegue a la primera vuelta con una fuga de sus votos más moderados?
Como sea, acaso ese referente del Círculo Rojo esté pensando en otra cosa: que Milei no obtenga el 40% o el 45% que podría extender por cuatro años más su proceso de desorganización nacional.
Por si eso fuera poco, de Rocca a Macri, y de Macri a la Corte: Santiago Caputo ve la mano larga del expresidente detrás de un supuesta movida para que el máximo tribunal del país se convierta en una trinchera de resistencia.
Que tengas un muy buen día. Hasta mañana.
