El Indio, Perú y 2027: ¿un hilo invisible?

El fin de semana y su resaca de lunes dejaron una serie de hechos aparentemente inconexos, pero que en verdad dicen mucho sobre los futuros posibles de la Argentina. La muerte del Indio Solari sacó a flote una Argentina que suele expresarse poco –o a la que se le presta una atención insuficiente– y las elecciones en Perú expusieron las carencias de un modelo económico –y, cuidado, también político– que es mirado con pasión por Javier Milei y Toto Caputo. ¿Hay en eso un hilo útil para pensar un 2027 ya no tan lejano?

La cuestión es pura lógica. Si el gobierno de extrema derecha pretende imponer en la Argentina un esquema productivo a la peruana –basado en actividades extractivas y exportaciones de materias primas–, si admira la estabilidad económica que hace que en el país hermano los cataclismos institucionales no afecten la macro y si el ballottage del domingo expuso allí una grave fractura no sólo ideológica, sino también socioeconómica y regional, puede concluirse que Milei le ofrece al país un espejo temible en el que mirarse.

velorio-del-indio-solari

En paralelo, aunque el presidente indiferente del fin de semana –y que validó verdaderas tropelías de sus propagandistas– crea que el funeral de Solari no tiene ningún contenido político, bien puede pensarse que, al contrario, realmente hay algo allí.

Detrás del ballottage peruano

720
El izquierdista Roberto Sánchez encabeza, por mínimo margen, el recuento de los votos en Perú.

El izquierdista Roberto Sánchez encabeza, por mínimo margen, el recuento de los votos en Perú.

El escrutinio de la segunda vuelta presidencial de Perú confirmó las presunciones sobre una pelea voto a voto. Al cierre de esta edición de desPertar, el avance casi definitivo del escrutinio provisorio marcaba una ventaja ínfima a favor de Roberto Sánchez, el candidato de la alianza izquierdista Juntos por el Perú, por encima de la ultraderechista Fuerza Popular de Keiko Fujimori. Con todo, nada está asegurado.

Captura de pantalla 2026-06-08 a la(s) 4.50.20p.m.

Ese país se enfrentará en los próximos días y acaso semanas a una fuerte incertidumbre, dada por la esperable guerra de impugnaciones que se desatará en el escrutinio definitivo, que tendrá como plazo máximo de resolución el 28 de julio, cuando debería asumir el próximo presidente.

Más allá de lo que ocurra, ya se pueden sacar dos conclusiones. La primera es la constancia de una sociedad dividida prácticamente por mitades, encima imposibles de conciliar: una de izquierda y la otra de extrema derecha. La segunda, que esa grieta no es primariamente ideológica, sino, más en el fondo, de clase, regional y étnica.

¿Un hecho azaroso? Para nada. El mentor de Sánchez, el expresidente Pedro Castillo, quien cumple prisión por el autogolpe que pretendió dar el 7 de diciembre de 2022, ya había vencido a la propia Keiko Fujimori en los comicios de 2021 por 50,13% a 49,87%, un calco de la situación actual. Allí hay un patrón.

Debajo de la superficie

Si Sánchez se imponía a nivel nacional por apenas unos 30.000 votos sobre un padrón de 27,3 millones de ciudadanos, es interesante repasar lo ocurrido a nivel regional.

Esquemáticamente, la derecha se impuso en Lima, redondeando, por 64% a 36%, ecuación que se invirtió con creces a favor de la izquierda en departamentos –provincias– de base indígena y campesina como Puno –86,4% a 13,6%– y Cusco –78% a 22%–.

En Ayacucho, en tanto, tambnién perteneciente al Perú profundo, Sánchez ganó por 80% a 20%.

Captura de pantalla 2026-06-08 a la(s) 6.33.53p.m.
Fuentes: ONPE y CNN en Español.

Fuentes: ONPE y CNN en Español.

Sí: hay algo ahí.

El "milagro" que no es

Más allá del agregado final, la clave radica en el modelo. Consolidada la estabilidad monetaria a partir de la década de 1990 con Alberto Fujimori, el llamado "milagro peruano" comenzó realmente hacia 2002 y acumuló hasta el año pasado un crecimiento del producto del 150%. Ese es el esquema que, se esperaba, Keiko debía salvaguardar.

360
Keiko Fujimori está a punto de perder el cuarto ballottage de su vida política.

Keiko Fujimori está a punto de perder el cuarto ballottage de su vida política.

Cabe dividir ese fenómeno en un par de etapas: una de auge muy acelerado hasta 2013, en rigor una época de oro en toda la región por el boom de los precios de las materias primas de exportación, con un crecimiento promedio del 6% anual; y otro a partir de 2014, cuando la expansión se redujo a un mucho menos expresivo dos a 2,5%.

Así, la pobreza medida por ingresos se redujo de alrededor de 60% en 2002 a 25,7%, pero esa mejora se registró principalmente en las grandes ciudades costeras, como Lima.

En tanto, cuando se la mide de modo multidimensional –por calidad de vida y acceso a servicios básicos–, el fenómeno afecta a casi un tercio de la población del país, cifra que se eleva casi al 70% en el mundo rural y campesino, de acuerdo con un trabajo de la Universidad de Lima.

Más allá de las exportaciones mineras y gasíferas, el sector agrícola también ha experimentado una fuerte expansión, sobre todo por productos como las frutas y el café. Las ventas externas en estos conceptos superaron los 3000 millones de dólares en el primer trimestre, pero ese auge se concentra en regiones costeras, mientras que la agricultura familiar de la región andina sigue siendo lo que ha sido siempre: una producción de mera subsistencia.

Captura de pantalla 2026-06-08 a la(s) 7.59.51p.m.
Foto: AFP.

Foto: AFP.

El "milagro" no derrama. ¿Espejo de la Argentina mileísta, basada en el tradicional agro y, ahora, en los hidrocarburos y la minería, y en franco proceso de desindustrialización para perjuicio, sobre todo, de los grandes conurbanos?

¿Una receta deseable para Argentina?

La inflación peruana se mantiene en torno a un bajísimo 2% anual, pero el crecimiento previsto para el año no sale de la mediocre nueva normalidad.

Asimismo, el desempleo que oscila en torno al 7,5% –similar al argentino–, pero convive con una informalidad laboral superior al 70% de la población económicamente activa. ¿Otro espejo para la Argentina paleolibertaria?

Toto Caputo se relame porque, dijo en marzo del año pasado, ya "empezamos a aparecernos a un país normal, por ejemplo Perú (…). En Perú cambian de presidente, no digo cada cinco minutos, pero sí cada año y eso no afecta la macro".

Al ministro no se le ocurrió que la inestabilidad institucional que se expresa cada "cinco minutos" o "cada año" es una consecuencia del modelo que elogia.

Captura de pantalla 2026-06-08 a la(s) 9.03.13p.m.

Ollanta Humala fue el último presidente en completar su mandato de cinco años, que concluyó el 28 de julio de 2016, y desde entonces han pasado nada menos que ocho presidentes en diez años.

Ah, Humala está preso por corrupción, lo mismo que Alejandro Toledo y Martín Vizcarra, y –por el intento de autogolpe– que Pedro Castillo.

Alan García se suicidó en 2019 cuando iba a ser detenido. En tanto, mantienen cuentas pendientes con la Justicia, por asuntos diversos, Pedro Pablo Kuczynski, Dina Boluarte, Manuel Merino y Francisco Sagasti.

¿Más? Si Sánchez ganara, Perú enfrentaría un problema grave: ¿podría gobernar cuando el Ministerio Público acaba de ratificar su pedido de elevación a juicio de un caso por presunta adulteración de rendiciones de cuentas de campaña entre 2018 y 2021, y pedido una pena de cinco años y cuatro meses de prisión?

El paraíso de Milei y Toto Caputo es un infierno.

Expresiones de una política rota

El "milagro peruano", ponderable por su base de orden macro, pero cuestionado por su carácter extractivo, su elevada informalidad laboral, la evasión tributaria, la proliferación de mafias, la desigualdad de ingresos y las ventajas desmedidas que se han concedido a la inversión en términos impositivos, parece un seguro de fractura social, descontento popular y crisis permanente.

El centro está cada vez más vacío y la pelea en ciernes por el escrutinio augura, extrapolando un concepto de Tulio Halperin Donghi, una peligrosa "negación recíproca de legitimidad". Además, llama la atención que los contendientes que se disputan el poder reivindiquen pasados que, en verdad, encantan a pocos.

Keiko Fujimori encarna el legado de su padre, quien venció la hiperinflación y al terrorismo, pero a costa de un autogolpe en 1992, un ajuste impiadoso, corrupción sistémica, violaciones masivas de derechos humanos –llegó a disponer la esterilización forzada de mujeres campesinas–, instauración de un Estado policial de la mano del tenebroso Vladimiro Montesinos y, finalmente, fraude electoral, renuncia, exilio, retorno y prisión.

HLM4ZLISUKNPZNPJUEJWXW5BWQ
Alberto Fujimori –derecha– junto a su monje negro Vladimiro Montesinos.

Alberto Fujimori –derecha– junto a su monje negro Vladimiro Montesinos.

Sánchez rescata el mandato de 17 meses de Castillo –a quien promete indultar–, un período caótico por el que pasaron 78 ministros y un primer ministro como Guido Bellidoincreíblemente homofóbico y misógino–. Además, signado por repetidas denuncias de corrupción al más alto nivel, reivindicaciones veladas del terrorismo y, cuando estaba por ser "vacado" –enjuiciado políticamente por el Congreso–, un intento de autogolpe.

Más arriba mencioné el resultado apabullante para la izquierda en Ayacucho, otrora bastión el terrorismo oscuro de Sendero Luminoso, donde aún pesa el espanto de las comunidades campesinas ante el apellido Fujimori, sus abusos y sus violaciones de los derechos humanos.

El Perú profundo y la Argentina profunda

El Perú rural votó aluvionalmente por una opción doctrinariamente marxista, pero en verdad de praxis populista. Es el Perú al que no le llegó ningún milagro. ¿Hay una Argentina que, espejada en el modelo que admira el Gobierno, pueda equipararse al Perú que es reducto de resistencia política y electoral?

Claro que lo hay, y básicamente anida en todo lo que no es zona agrícola núcleo, la Neuquén saudita y el trazado de la ruta 40 en las provincias del NOA. Sin embargo, incluso en todas esas regiones hay tensiones: los empobrecidos conurbanos de Buenos Aires, Rosario y Córdoba; las precariedades que se acumulan en medio de la explosión demográfica en torno a Vaca Muerta; y el carácter incipiente de una minería que derrama muy poco.

Indio Solari: la voz de los que no tienen voz

¿Qué expresó Carlos Solari si no a la Argentina de los conurbanos –sobre todo juveniles, a través de dos generaciones–, cuyo dolor y abandono convirtió en dignidad y poesía? Va de suyo que se trata de un universo muy diferente del de la ruralidad peruana, pero potencialmente igual de disconforme.

despedida-del-indio-solari

"En la resistencia está todo el hidalgo valor de la vida", le recordó para siempre a esa gente, marginada o simplemente sensible, cuya humanidad reivindicó ante ataques persistentes y canallescos.

"Si hace falta hundir la nariz / en el plato, lo vamos a hacer / por los tipos que huelen a tigre, / tan soberbios y despiadados", cantó el Indio desde la aparición de ¡Bang! ¡Bang!!... Estás liquidado en 1989 y a lo largo de los años menemistas, de privatización, desempleo y, como hoy, desindustrialización y empobrecimiento de los conurbanos.

Milei mostró desdén ante su muerte, Martín Menem le negó el Congreso a la familia para el funeral que el artista habría merecido, y las usinas "periodísticas" y más abiertamente propagandísticas se cebaron con los muchos cientos de miles que salieron a expresar su dolor en paz.

Captura de pantalla 2026-06-08 a la(s) 7.53.24p.m.

El Gobierno no quiere, no puede o no sabe mirar ese mundo y, a pesar de su piso antiperonista alto para competir en 2027, se arriesga a que ese error acaso le cueste caro. Tal vez tanto destrato oculte un hecho profundo, causante de malestar: la marea humana demostró que la juventud no es ni por las tapas patrimonio de la extrema derecha que se propone romper el Estado, disolver la sociedad, desfinanciar y privatizar los servicios públicos, y pergeñar experimentos autoritarios.

Captura de pantalla 2026-06-08 a la(s) 7.36.47p.m.

La Argentina que Solari expresó como ninguno se quedó sin voz, pero no deja de existir.

velorio-del-indio-solari (1)

Ojo: su figura y su legado son tan potentes que hasta lograron el prodigio del diálogo entre los peronismos en pugna.

¿Eso fue posible solamente por la envergadura de Solari como referente cultural, social y, en un sentido, incluso político? ¿O será, más probablemente, que Máximo Kirchner y Axel Kicillof tienen claro que si algo representan es a ese universo olvidado por la mileinomía?

Que tengas un muy buen día. Hasta mañana.

el arte de la guerrilla de patricia bullrich
mas que mil palabras

Las Más Leídas

También te puede interesar