Javier Milei revela el ajuste en la ejecución presupuestaria.
El Gobierno comenzó 2026 con superávit fiscal, pero las tensiones para sostenerlo crecen mientras los ingresos bajan. En enero, Toto Caputo celebró el saldo positivo primario de $ 3,1 billones y un superávit financiero (luego de pagar intereses de deuda) de $ 1,1 millones. El ancla fiscal de Javier Milei sobrevive, pero especialistas advierten que el margen se achica.
Registrate para continuar leyendo y disfrutando de más contenidos de LETRA P.
La arquitectura fiscal del Gobierno enfrenta tensiones crecientes. El punto basal del programa económico, el equilibrio fiscal innegociable, se encuentra en una etapa de transición crítica donde el ahorro fácil se agota y las reformas estructurales golpean la puerta.
Superávit con caja menguante y más ajuste
De esta manera, el año comenzó con un superávit primario de aproximadamente 0,3% del PIB (Producto Interno Bruto) y un superávit financiero de aproximadamente 0,1% del PIB, "consolidando el compromiso con el orden fiscal", se comunicó desde el Ministerio de Economía.
De acuerdo con la consultora LCG, el resultado positivo de enero se logró aun cuando los ingresos fiscales cayeron 1% interanual real. Los recursos tributarios retrocedieron 8% real, compensados parcialmente por un ingreso extraordinario de $1 billón proveniente de la venta de acciones de centrales hidroeléctricas, que explicó por sí solo un tercio del resultado fiscal del mes.
La consultora también señaló que el gasto primario cayó 1% real interanual. El ajuste se concentró en programas sociales —como Progresar, Argentina Trabaja, pensiones no contributivas y prestaciones del INSSJP (Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados)— que mostraron una baja promedio de 11% real. Las jubilaciones y pensiones crecieron 3% real, mientras que las asignaciones familiares avanzaron 1% real, ambos rubros atados a mecanismos automáticos de actualización.
image
En paralelo, el gasto operativo mostró recortes relevantes: las transferencias a universidades cayeron 9% real y los salarios 11% real frente a noviembre de 2024. La obra pública descendió 36% interanual real. Por el contrario, las transferencias a provincias crecieron 32% real.
LCG advirtió además que desde agosto de 2025 el Tesoro no transfiere a la Ciudad de Buenos Aires la totalidad de los fondos dispuestos por la cautelar de la Corte Suprema (CSJN 1864/2022), lo que implicó un ahorro de casi 0,05% del PBI en los últimos cinco meses de 2025.
La meta 2026: más exigente
La ley de Presupuesto prevé para 2026 un superávit primario de 1,5% del PBI y un resultado financiero de 0,3%. El objetivo implica un esfuerzo mayor respecto de 2025, que cerró con un saldo primario equivalente a 1,4% del PBI.
Sin embargo, el Gobierno avanzó con medidas que reducen recursos permanentes por cerca de 0,7 puntos del PBI: baja de retenciones, reducción de contribuciones patronales y rebajas en Ganancias corporativas. Solo la reducción adicional de derechos de exportación en diciembre representa 0,1% del PBI menos de ingresos.
En ese contexto, el Informe Semanal de la Gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia describió el escenario como “un delicado equilibrio” entre superávit y desinflación. En noviembre de 2025, la caída real de 10% interanual de los recursos —en parte transitoria por la baja de retenciones— obligó a concentrar el ajuste en el gasto y a postergar pagos por 0,9 billones de pesos para sostener un resultado positivo en el margen.
El costo inflacionario del ajuste
Para compensar la merma de recursos, el Gobierno evalúa dos vías principales. Por el lado de los ingresos, la actualización plena del impuesto a los combustibles podría aportar 0,35% del PBI en 2026, frente a 0,1% en 2025, aunque implicaría una suba cercana al 15% en el precio de las naftas.
Por el lado del gasto, se implementó un nuevo esquema de subsidios que reduce beneficiarios y bloques de consumo subsidiado. Sin compensaciones, el impacto habría implicado subas de 17,5% en gas y 21,3% en electricidad. El propio Gobierno dispuso bonificaciones transitorias para morigerar el salto inicial.
El Banco Provincia advirtió que, de aplicarse la totalidad de los aumentos en combustibles y tarifas, el impacto hubiera sido de 1,2 puntos porcentuales en el IPC (Índice de Precios al Consumidor) de enero. En un esquema cambiario que ajusta por inflación pasada, esto podría tensionar expectativas devaluatorias.
Actividad débil y recaudación en duda
La apuesta oficial es que la recuperación económica mejore la recaudación. Sin embargo, LCG señaló que la actividad promedia crecimiento nulo desde mayo de 2025, con los últimos dos meses en baja, y proyecta una expansión inferior al 3% anual en 2026.
En la misma línea, ADCAP estimó un crecimiento base de 3,5% para 2026, aunque con riesgos a la baja por la revisión de la cosecha de oleaginosas tras olas de calor. La firma remarcó que la debilidad de las importaciones de bienes de capital sugiere una inversión estancada y un arrastre estadístico prácticamente nulo hacia este año.
Además, advirtió que el crédito debería desempeñar un rol clave en la demanda y el crecimiento, pero la morosidad sigue siendo un factor a monitorear.
Rendimientos decrecientes del ajuste
El economista Jorge Gabriel Barreto sostuvo que durante 2024–2026 tanto el resultado primario como el financiero volvieron a terreno positivo, pero alertó sobre “rendimientos marginales decrecientes” en la consolidación fiscal.
"Al principio, se corta el gasto discrecional y se frena la obra pública. Eso produce un salto grande. Pero lo que queda es gasto rígido (jubilaciones, salarios, intereses) y el costo político aumenta. El ajuste estructural no se logra con motosierra contable, sino con reformas de fondo", señala Barreto.
image
En la misma línea, el economista Julián Folgar planteó que la expansión del gasto “prestacional” genera ajustes desbalanceados: “Las prestaciones sociales deshicieron solo un tercio de su expansión. El resto del gasto ajusta más que proporcional a su expansión previa, pudiendo afectar funciones importantes”.
El ancla política del superávit
El ministro de Economía defendió el rumbo en redes sociales: “Todo lo que está haciendo este gobierno son cambios de raíz. Estructurales. De impacto, y de largo plazo”, escribió. Enumeró entre los pilares “no tener déficit”, “no emitir sin respaldo” y “bajar impuestos”, y sostuvo que “los argentinos de bien ahora saben fehacientemente que es bueno no tener déficit”.
Todo lo que está haciendo este gobierno son cambios de raiz. Estructurales. De impacto, y de largo plazo.
Los argentinos de bien ahora saben fehacientemente que es bueno: 1. No tener déficit. 2. No emitir sin respaldo. 3. No permitir “gerentes de la pobreza”. 4. Desregular.…
El superávit fiscal se mantiene como el punto basal del programa económico. Pero con recaudación en baja real, menor aporte por derechos de exportación y un crecimiento todavía limitado, el equilibrio de 2026 se perfila más estrecho. Las metas están definidas; el desafío será sostenerlas sin reabrir tensiones inflacionarias ni profundizar el freno de la actividad.