La carne duplicó al IPC y seguirá impulsando la inflación.
Los mercados de carnes enfrentan un 2026 signado por la escasez y el cambio de ciclo productivo. Tras tres años de liquidación de stock, la reducción de la oferta —estimada en 200.000 toneladas— y el empuje de las exportaciones hacia el sudeste asiático y Europa mantendrán los precios con una tendencia alcista, superando nuevamente la inflación general proyectada.
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Los precios de la carne cerraron 2025 con subas cercanas al 70%, más del doble de la inflación. Para 2026, el sector anticipa aumentos que volverán a superar al IPC, impulsados por una caída de la oferta local, una demanda internacional firme y un ciclo de retención ganadera. Sin embargo, analistas descartan subas en esos extremos.
La carne duplicó a la inflación
“El aumento fue del 70% en el año, el doble que la inflación”, señaló el director general de la Sociedad Rural, Andrés Costamagna, al describir la dinámica reciente de los precios de la carne. Según explicó, el fenómeno responde a una combinación clásica de mercado: “Sube la demanda y baja la oferta”.
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Los precios de la carne se disparan y empujan la inflación de noviembre.
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Costamagna remarcó que la carne se convirtió en un bien escaso tanto a nivel local como global. “Después de la pandemia hubo un cambio de tendencia y aumentó el consumo de proteína”, afirmó, y agregó que durante años el sector estuvo “muy presionado por el ambientalismo”, lo que derivó en una caída del stock bovino mundial, que actualmente ronda los 920 millones de cabezas.
Menor oferta: el impacto del ciclo ganadero en 2026
Desde el lado de la oferta, el diagnóstico es coincidente. Ante una consulta de Letra P, el analista del mercado de carnes, Víctor Tonelli, advirtió que “la oferta de 2026 y 2027 va a ser menor que la oferta de 2023, 2024 y 2025”.
Según detalló, en los últimos tres años se faenó por encima del nivel de equilibrio, lo que implicó la pérdida de más de tres millones de cabezas, cifra que podría llegar a tres millones y medio cuando se conozcan los datos del cierre de 2025.
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El economista Fernando Marull, destacó el precio que actualmente tiene el mercado. "Un sueldo argentino compra 120 kilos mensuales. El promedio de los últimos 30 años fue 190 kilos. Buen precio del ganado argentino. Al fin se paga", posteó.
Tonelli explicó que, tras las elecciones de octubre y en un contexto de buenos precios internacionales, se produjo un cambio de ciclo. “Lo que era un ciclo de liquidación pasó a iniciar un ciclo de retención”, señaló en referencia a la decisión de los productores de retener hacienda para agregar kilos y aumentar la producción de terneros.
Sin embargo, el efecto no será inmediato. “El ciclo biológico del bovino es muy lento”, remarcó Tonelli, quien estimó que en 2026 podría haber unas 200.000 toneladas menos de carne vacuna en el año. Eso implicaría, si las exportaciones se mantienen, entre cuatro y cinco kilos menos disponibles por habitante en el mercado interno, cerca de un 10% menos que en 2025.
Demanda firme y exportaciones que tensionan los precios
A la menor oferta se suma una demanda internacional que no cede. Costamagna destacó que “la demanda está creciendo a nivel mundial, con el sudeste asiático subiendo”, y consideró que los acuerdos comerciales con Estados Unidos y la Unión Europea–Mercosur son “buenas noticias”, aunque reconoció que “tensionan más los precios”.
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El referente rural subrayó que “cuando se exporta más le va mejor a los argentinos, porque hay estímulos para producir más”, aunque aclaró que el aumento de la producción requiere tiempo y capital. “El aumento de la producción no es inmediato ni instantáneo, pero tenés que recuperar capital”, sostuvo.
Importaciones y límites de la política pública
Para amortiguar la escasez, el mercado recurrirá parcialmente a las importaciones. Costamagna anticipó que “van a seguir las importaciones desde Brasil” y estimó un volumen cercano a las 160.000 toneladas. “Va a ser muy poca, pero va a ser la que va a cubrir el déficit”, explicó.
También advirtió que, cuando la oferta no logra responder, “el mercado se cubre”, especialmente en contextos en los que la política pública o una inflación desordenada generan desincentivos a la inversión.
Precios, inflación y el arrastre macroeconómico
En el corto plazo, la dinámica de los precios de la carne se inserta en un contexto inflacionario todavía con inercia. Según informó el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC), la inflación mayorista -que funciona como un indicador adelantado del IPC- fue de 2,4% mensual en diciembre y cerró 2025 con un alza del 26,2% interanual.
La consultora LCG, señaló en su informe que la inflación mayorista volvió a ubicarse por debajo de la minorista en bienes, lo que sugiere una recomposición de márgenes comerciales. A su vez, advirtió que el nuevo esquema cambiario y los ajustes salariales podrían ejercer presión adicional sobre los precios en 2026, en un escenario en el que la desinflación continúa, pero a un ritmo más lento.
Qué esperar para 2026
Con este telón de fondo, las proyecciones del sector coinciden en un punto clave. “La carne va a aumentar más que la inflación que tengamos, pero no va a dar que sea del 70% como este año”, afirmó Costamagna, quien anticipó que “el precio se va a corregir en 2027”.
Tonelli coincidió en que con una oferta limitada y una demanda muy firme, los precios “van a acompañar a la inflación, puede ser que suban más, pero no mucho más”. Y concluyó: “Un ritmo de suba como el de noviembre y diciembre no se podría mantener. Hay otras alternativas que no convalidarán esos aumentos”.