El nuevo escenario internacional le da aire al programa económico de Javier Milei y Toto Caputo: suben la soja, la energía y otros commodities clave, mejoran las condiciones financieras y vuelve el interés por invertir en activos reales. Para Argentina, Vaca Muerta y la cosecha récord asoman como las principales fuentes de dólares.
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Ese contexto también se reflejó en los activos financieros: el riesgo país descendió hasta los 484 puntos básicos, impulsado por la mejora del clima global y por señales domésticas que el mercado leyó como favorables. La combinación de menor aversión al riesgo, expectativa de dólares y orden macro abre una ventana para el regreso gradual de Argentina al financiamiento externo.
El economista Germán Fermo sostiene que estamos ante un cambio estructural. "Los commodities son activos con valor real y, en contextos de monedas fiduciarias debilitadas, funcionan como cobertura natural", señala. Este fenómeno, conocido como "reflación", hace que el capital fluya, por caso, desde Estados Unidos hacia mercados emergentes, beneficiando a países proveedores de materias primas.
“El arranque de 2026 exhibe un sesgo claramente positivo para los emergentes, apoyado en drivers estructurales que vienen madurando desde hace años”, señaló Fermo al explicar que la relación entre los mercados emergentes y el complejo de commodities. “A medida que se acelera la licuación del dólar a nivel global, crecen las chances de que el rally de los metales preciosos se extienda al resto de las materias primas”, agregó.
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Esa dinámica global coincidió con una mejora en los activos argentinos. En la primera quincena de enero, el país había quedado rezagado frente al resto de los emergentes, pero en la segunda mitad del mes mostró un desempeño superior, impulsado por factores locales y un contexto externo más favorable, señaló Portfolio Personal Inversiones (PPI). En ese marco, el EMBI+ de Argentina descendió hasta los 484 puntos básicos, un nuevo mínimo en la gestión libertaria.
Cosecha récord y dólares en camino
El principal canal hacia la economía real argentina sigue siendo el agro. Con precios que incentivaron cambios en la siembra y un clima que, hasta ahora acompañó, las estimaciones de cosecha son elevadas.
“El maíz va camino a una cosecha récord de 60 millones de toneladas. Se sembró menos soja y más maíz, incentivado por los precios y un clima favorable”, explicó el consultor agropecuario, Carlos Echepare, en una entrevista radial. Según detalló, una soja FOB (a precio de exportación) ronda los u$s 450, mientras que en el mercado interno el productor recibe entre u$s 300 y u$s 330, en un contexto en el que “la historia reciente con los derechos de exportación es muy tenida en cuenta por el sector”.
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La siembra de trigo, una buena en el desierto productivo de Javier Milei
El fisco espera recaudar cerca de u$s 5100 millones solo por derechos de exportación en el próximo ciclo, lo que asegura una base de ingresos genuinos para el Tesoro. A ese flujo se suman las compras del Banco Central, que acumuló más de u$s 1080 millones en un mes, incluso antes de que ingrese el grueso de la cosecha.
En términos de flujo de divisas, el analista del mercado de granos, Gustavo López, calculó que por lo que resta del ciclo 2024/2025 todavía faltan ingresar alrededor de u$s 2000 millones, vinculados principalmente al maíz pendiente de embarque, el aceite y la harina de soja de la cosecha vieja. "El esquema total es muy robusto", afirmó López al ser consultado por Letra P.
Para el ciclo 2025/2026, se esperan "unos u$s 29.500 millones. En total, entre las dos cosechas, estarías hablando de un esquema de unos u$s 31.500 millones”, estimó López.
Metales en máximos y reservas en alza
El otro gran protagonista del escenario global es el oro. La demanda mundial superó por primera vez las 5000 toneladas en 2025, impulsada por la inversión. “El dato clave es el regreso masivo a los ETF (inversión en diversos activos) de oro, con ingresos por más de 800 toneladas, uno de los mayores registros históricos”, destacó el economista Santiago Bulat, al comentar el último informe global de oferta y demanda.
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La suba del oro tuvo impacto directo en las reservas argentinas. En un solo día, el metal trepó 3,7% y marcó un nuevo máximo histórico. Como resultado, las reservas brutas del Banco Central aumentaron u$s 380 millones hasta alcanzar los u$s 46.159 millones, con u$s 422 millones explicados por la revalorización del oro.
En perspectiva, las tenencias de oro del Central llegaron a un récord de u$s 10.490 millones, con una suba acumulada de u$s 6474 millones durante la administración Milei.
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Las proyecciones internacionales refuerzan esa tendencia. Bancos como Deutsche Bank y Société Générale estiman precios de hasta u$s 6000 la onza hacia fines de 2026, mientras que otras entidades, como J.P. Morgan, plantean escenarios aún más elevados.
Energía y tensiones geopolíticas
El frente energético también empieza a sumar presión alcista. Las tensiones en Medio Oriente, con Irán como foco central, vuelven a colocar al petróleo en el radar. Según el analista de mercados internacionales de Adcap, Jorge Harker, el impacto sobre los precios dependerá de la extensión de un eventual conflicto y de la reacción de los productores árabes, que buscarán ganar participación controlando la oferta.
En ese contexto, un barril más caro implica mayores ingresos potenciales para un país exportador neto de energía como Argentina, especialmente con Vaca Muerta ganando peso en el balance externo.
El resultado de este escenario se puede traducir en más dólares comerciales y financieros para una economía que viene de años de escasez. La mejora en los términos de intercambio, el ingreso de divisas del agro, la revalorización de las reservas vía metales y un contexto energético más favorable explican parte de la reciente baja del riesgo país.