Fernando Tauber, el nuevo presidente de la UNLP, llamó a constuir desde las universidades una alternativa al modelo que expresa Javier Milei.
La Universidad Nacional de La Plata (UNLP) emitió este sábado dos mensajes muy poderosos: a Javier Milei le dijo basta de ajuste a la educación y a la ciencia públicas y le advirtió que hay equipo para darle pelea; a la oposición le mostró que la unidad es posible cuando un proyecto común convoca en torno a las coincidencias.
La Asamblea Universitaria de la casa de estudios platense eligió por unanimidad a su nuevo presidente. En una votación histórica, el arquitecto Fernando Tauber, único candidato, recibió el respaldo de los 270 integrantes del máximo órgano de decisión del cogobierno de la institución.
Fernando Tauber, nuevo presidente de la UNLP por unanimidad: 270 votos sobre 270.
Ese cuerpo colegiado no es la expresión de un partido único. Todo lo contrario. Integrado por las representaciones de los claustros docente, no docente, de graduados y estudiantes de sus 17 facultades, reúne a un universo nutrido por hombres y mujeres de múltiples formaciones, procedencias geográficas, generaciones y tendencias ideológicas y partidarias (el radicalismo, el peronismo en sus distintas tonalidades, izquierdas varias, el socialismo y diferentes expresiones independientes).
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Las agrupaciones estudiantiles del peronismo, la UCR, la izquierda, entre otras fuerzas políticas, en la Asamblea de la Universidad Nacional de La Plata.
Una alianza multicolor en la Universidad de La Plata
Tauber (69 años, nacido en Formosa pero criado en la bonaerense San Pedro) iniciará su tercer mandato de cuatro años al frente de la UNLP: ya ejerció su conducción entre 2010 y 2014, y entre 2018 y 2022.
Tauber es radical, pero en todos estos años como referente central de la UNLP construyó una alianza -no exenta de dificultades y tensiones, pero consistente- con el peronismo y otros sectores políticos que coinciden en la militancia por una universidad pública y gratuita, inclusiva, promotora de la movilidad social, en vínculo simbiótico con la comunidad y creadora de conocimiento para el desarrollo soberano del país.
Es el modelo que el Gobierno de ultraderecha combate a fuerza de un ajuste que la ha llevado a una crisis financiera dramática, pero, al mismo tiempo, ha consagrado el frente de resistencia homogéneo que quedó expresado de manera notoriamente nítida en el 270 a 0 de este sábado.
Letra P viene reportando los números de catástrofe que dan cuenta de la profundidad de la crisis financiera que atraviesan las universidades nacionales, contenidos en un informe que presentaron las autoridades de las casas de estudios reunidas hace dos semanas en La Pampa, en el marco del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN):
- Desde el inicio de la gestión de Milei, las universidades perdieron el 45,6% de sus recursos;
- Los salarios docentes tendrían que recomponerse un 47,5% para equiparar el poder adquisitivo que tenían justo antes del ascenso de la derecha extrema al poder;
- El poder adquisitivo de las partidas correspondientes a gastos de funcionamiento de las universidades nunca superó el 64% del nivel que tenía en enero de 2023: actualmente se encuentra en torno al 40% de esos valores;
- El programa de infraestructura universitaria tuvo ejecución cero en 2024 y 2025 y ahora fue eliminado del presupuesto;
- Las becas Progresar pierden entre el 75% y el 96% de su valor real.
- El presupuesto en ciencia y técnica se redujo 95% en términos reales;
- El financiamiento para becas cayó 39%.
- Entre 2023 y 2026, el Conicet perdió el 14% de sus investigadores, y falta computar el éxodo de quienes ya están trabajando en universidades de otros países pero todavía no oficializaron su renuncia, porque el organismo les otorga licencia de dos años para perfeccionarse afuera.
El mensaje de la UNLP para el Gobierno y la oposición
En virtud del consenso pleno que lo legitima, es lícito tomar el discurso que pronunció Tauber este sábado tras ser consagrado por aclamación como la palabra ya no de un presidente, sino de la Universidad Nacional de La Plata en su conjunto, que se propone como motor de cambio y como modelo de construcción política para "alimentar la ilusión de que el campo popular va a volver a conducir los destinos de la Argentina".
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La votación en la Asamblea que eligió por unanimidad al nuevo presidente de la Universidad Nacional de La Plata.
A continuación, los párrafos que condensan el mensaje del que acaso deberían tomar nota las dirigencias políticas que disputan el poder en el país:
“Tenemos mucho por hacer. Este es el momento de luchar por más inclusión, más igualdad de oportunidades. Es momento de armar un futuro prometedor para las generaciones futuras. Es una alegría poder ofrecer hoy una esperanza y que esa esperanza la hagamos posible entre todos nosotros”.
“Hemos aprendido a escucharnos a lo largo de todo este tiempo, porque sabemos que es más importante escuchar que decir; y aún más importante es hacer que decir. Especialmente cuando las cosas que hacemos resuelven los problemas que tiene la comunidad. El camino es tener una universidad solidaria, saber que el progreso individual no tiene oportunidades si no aspira al progreso colectivo. Y para eso está la universidad pública”.
“Acá hay un país para construir y vale la pena trabajar en ello con compromiso social. Somos el reservorio que cualquier Estado necesita para edificar su progreso. Hagamos entre todos lo que tenemos que hacer, lo que es necesario para que el país mejore”.
“Nos hemos demostrado que, aun pensando distinto en muchas cosas, tenemos la obligación de coincidir en ideas rectoras. Que no puede haber diferencias cuando vemos a nuestros conciudadanos con hambre, a nuestros vecinos que no tienen techo, que sufren".
“Esta es una institución de pensamiento. Tenemos la obligación de encontrar caminos alternativos a un gobierno que niega la educación pública, que niega la ciencia pública, porque dice que es más barato comprarla que generarla. No podemos estar de acuerdo con ese desmantelamiento. No vamos a permitir que una política de coyuntura desvirtúe lo que la universidad sabe que tiene que construir”.
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“Somos la única institución que le puede aportar a la política un fundamento. Somos una herramienta indispensable para promover el desarrollo nacional. Somos un país que tiene recursos naturales y el conocimiento para promover nuestra soberanía y tomar nuestras propias decisiones. La soberanía del conocimiento es el modelo que seguiremos promoviendo con todos nuestros desarrollos”.
“Tenemos que alimentar la ilusión de que el campo popular va a volver a conducir los destinos de la Argentina. Y eso va a ser de la mano de las universidades. Esta es una tremenda responsabilidad porque el resultado dependerá de nosotros”.