Sus compañeros enrolados en otra corriente dentro del PRO santafesino le reconocen a Gabriel Chumpitaz –48 años, exjugador de rugby profesional, actual diputado nacional– haber sido el primer dirigente del partido en jugar todas las fichas por la figura de Maximiliano Pullaro. Se lo marcan como quien acierta un pleno.
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Aquello que le señalan como una virtud lo ubican, sin embargo, también como un defecto. “Gabriel es de hacer apuestas personales. No construye políticamente”, analizan sobre su derrotero. “La de Maxi le salió muy bien. Se metió como diputado y coló gente en el gabinete provincial”, completan.
En estos días jugó, quizás, otra apuesta personal. Cuando en el PRO todos esperaban para ver qué les marcaba Mauricio Macri respecto de apoyar o no el veto de Javier Milei a la ley de financiamiento universitario, fue el primero entre sus pares de Santa Fe que expresó su voluntad de acompañar la decisión del libertario. Incluso, en contra de lo que marcó públicamente Pullaro, su aliado más encumbrado.
“Apoyo el veto presidencial. No hay que dejarse correr por el populismo”, publicó el legislador en su cuenta de X antes que cualquiera de los diputados amarillos se pronunciara públicamente.
Declaraciones fuertes y una oscilante mirada sobre Javier Milei
Chumpitaz se arrimó a la política desde el ámbito empresario. Después de su paso por el rugby –jugó en Gimnasia y Esgrima de Rosario y de forma profesional en Parma, Italia–, y empujado por su actividad al frente de una empresa de seguridad privada, se ubicó como asesor en la materia dentro del PRO. Las carambolas de la política, su participación en entidades de la sociedad civil de la ciudad, le permitieron en 2015 debutar con una candidatura que muchos todavía le envidian por tratarse de la primera que le ofrecieron: encabezó la lista de concejales municipales y terminó ocupando una banca.
“Vinculado con la seguridad, nos daba el perfil más duro que necesitábamos para acompañar la candidatura a la intendencia de (la actual concejala) Anita Martínez”, recuerda uno de los dirigentes que junto a Federico Angelini lo arrimaron a la política.
Ese rasgo marcado por frases altisonantes lo ha llevado a quejarse más de una vez por “una justicia que sanciona al policía y beneficia al delincuente” o contra los que “cobran planes y no trabajan”.
Sobre Javier Milei, a quien ahora acompañó con su voto contra la ley de financiamiento universitario, opinó hace dos años que presentaba ideas “descabelladas” y que su partido, La Libertad Avanza, se iba a terminar por “diluir”. Ahora es, dentro del PRO, uno de los que no ve con malos ojos la posibilidad de una alianza con los libertarios.
Gabriel Chumpitaz
El diputado Gabriel Chumpitaz, aliado del gobernador Maximiliano Pullaro.
Gisela Scaglia, un freno para su crecimiento en la coalición oficialista
Nacido en Rosario, sobrino de Héctor Chumpitaz –gloria del fútbol peruano y uno de los futbolistas que participó en la histórica derrota ante Argentina por 6 a 0, en el Mundial 78–, el ahora diputado tiene un sueño: ser intendente de su ciudad.
En su construcción política alcanzó una banca como diputado provincial en 2019. En la Cámara baja santafesina empezó a tejer relaciones con Pullaro y decidió abandonar el grupo interno dentro del PRO que lo arrimó a la política y que tiene como referente principal a Angelini.
En 2021 jugó en la interna con el actual gobernador, que perdió por la candidatura al senado nacional con Carolina Losada. Dos años después, cuando en abril de 2023 Pullaro lanzó su candidatura a gobernador con un acto en Esperanza, Chumpitaz estaba en la primera fila. Su apuesta, pocos meses después, lo dejó del lado de los ganadores. La parábola de crecimiento de Chumpitaz, como representante adelantado del ala PRO dentro del Gobierno, encontró sin embargo un escollo con la irrupción de Gisela Scaglia, elegida para ocupar la vice gobernación santafesina.
Chumpitaz se ufana de haber sido quien se la presentó a Pullaro. La sugerencia para que complete la fórmula del radical la arrimó el por entonces precandidato a la presidencia Horacio Rodríguez Larreta.
Aporte al Gobierno santafesino y encuentros con Victoria Villarruel
“Quizás por ser el primero del PRO que se jugó por Maxi esperaba más. Pero Gisela adquirió relevancia. Relevancia que, en verdad, le dio Pullaro”, explican en el PRO. En el partido, sin embargo, marcan que Chumpitaz logró al menos ubicar gente propia en segundas, terceras y cuartas líneas dentro del Gabinete provincial. “No es poco”, advierten desde otra corriente dentro del partido amarillo que lograron colar equipos de trabajo en el municipio de Rosario, como parte del acuerdo de Unidos post-Paso, pero que no consiguieron lo mismo con Pullaro.
En la interna partidaria le valoran a Chumpitaz que logró instalar su figura en pocos años –apostando, por ejemplo, a las declaraciones altisonantes– y acertó con apuestas personales, pero le marcan que adolece de una construcción sólida y más amplia, como la que han generado otros referentes propios como Angelini o Scaglia.
“No termina de encontrar un perfil definido. Quiere jugar de duro, pero hace alianza con sectores progresistas. Coquetea con (Victoria) Villarruel --con quien ha mantenido repetidos encuentros-- y con Maxi (Pullaro). Igual, mal no le fue”, marcan aquellos que lo conocen desde que era asesor en seguridad y lo arrimaron a la política, hace nueve años atrás, por una de las puertas principales.