Río Negro: Santiago Ibarrolaza, la carta de Tortoriello para pelear la intendencia de Viedma
El legislador se anota en la carrera opositora en la capital de Río Negro. Sus críticas a la gestión de Marcos Castro y su aporte al armado provincial.
Santiago Ibarrolaza, legislador de Cambia Río Negro.
El calendario electoral en Río Negro todavía parece lejano, pero en Viedma la discusión municipal empezó a tomar temperatura en las últimas semanas. En ese escenario, el nombre de Santiago Ibarrolaza comienza a circular dentro del armado opositor que se referencia en el diputado Aníbal Tortoriello, uno de los principales antagonistas políticos del gobernador Alberto Weretilneck.
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El legislador provincial, abogado y con un perfil que combina exposición mediática con discurso duro contra la gestión local, Ibarrolaza aparece como uno de los posibles anotados para disputar la intendencia de la capital rionegrina.
Cara más visible de Cambia Río Negro, la pata de Tortoriello en la Legislatura provincial.
Para el armado, la capital administrativa rionegrina aparece como uno de los botines más preciados de cara a 2027. Es el centro del poder institucional y, al mismo tiempo, un territorio históricamente esquivo para las experiencias opositoras que buscan romper con la hegemonía del oficialismo provincial.
Ibarrolaza y la presidenta del bloque Patricia Mc Kidd de Cambia Río Negro.
Llegó a la Legislatura en 2023 y desde alllí se convirtió en una voz crítica al oficialismo, pero también empezó a enfocar sus cañones en la gestión municipal de Castro, a quien apunta como responsable de un modelo “agotado” para la ciudad.
En diálogo con Letra P, el legislador deja en claro que su eventual candidatura no será testimonial, ni parte del relleno dentro de la interna opositora. “Viedma es una ciudad chata, donde solo como referencia laboral es el empleo público y hay mucho más que solo aspirar a eso”, asegura en una definición que busca interpelar tanto al electorado joven como a sectores vinculados al comercio y la producción.
A partir de ese diagnóstico empieza a tomar forma política la apuesta que pretende disputar poder en la capital provincial y aportar desde allí al proyecto de provincia que pelea su espacio. En el entorno de Ibarrolaza entienden que hay un malestar silencioso en la capital rionegrina, vinculado a la falta de dinamismo económico y a una estructura estatal que, según plantean, no logra traducirse en servicios eficientes.
La crítica al modelo de gestión de la ciudad
El eje central del discurso de Ibarrolaza apunta a cuestionar lo que define como "una ciudad sin horizonte". Para el legislador, Viedma quedó atrapada en una lógica administrativa que limita su desarrollo y condiciona las oportunidades de crecimiento.
“Primero hay que poner en agenda y tener un proyecto de ciudad. ¿Qué significa eso? Generar un proyecto futuro que le dé previsibilidad y oportunidades al sector privado, algo que hoy no existe en la gestión de Marcos Castro”, explicó.
La idea de “proyecto de ciudad” aparece como una muletilla frecuente en el armado opositor, pero en este caso busca diferenciarse con una crítica concreta, ya que la ausencia de políticas activas que incentiven la inversión y diversifiquen la matriz económica local, es una realidad En otras palabras, romper con la dependencia del empleo público como principal motor.
El segundo punto de su planteo apunta al funcionamiento del Estado local. Sin matices, el legislador cuestiona con dureza la capacidad operativa del municipio. “Necesitamos una municipalidad en la que los servicios lleguen realmente a los barrios. Hoy tenemos un Estado municipal enorme que no le presta un servicio a nadie”, disparó.
La frase, cargada de tono político, apunta a uno de los flancos más sensibles de cualquier gestión, donde la prestación cotidiana de servicios. Recolección de residuos, mantenimiento urbano, infraestructura barrial. Allí es donde parte de la oposición busca instalar la idea de ineficiencia, un terreno fértil en contextos de desgaste de gestión.
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Aníbal Tortoriello el diputado nacional por Río Negro y Santiago Ibarrolaza.
En el oficialismo relativizan ese diagnóstico y sostienen que la administración de Castro logró ordenar cuentas y sostener prestaciones en un contexto económico complejo. La disputa, en ese punto y qué modelo de Estado local necesita Viedma.
El tercer punto que plantea Ibarrolaza apunta directamente a un segmento clave del electorado, los menores de 25 años. En una ciudad donde las oportunidades laborales suelen ser limitadas, el legislador identifica allí uno de los principales desafíos.
La estrategia de Tortoriello en la capital
Detrás de la posible candidatura de Ibarrolaza también se juega una estrategia más amplia. El espacio de Aníbal Tortoriello necesita construir volumen político en los principales distritos de Río Negro si quiere consolidarse como alternativa real al oficialismo de Weretilneck.
En ese mapa, Viedma aparece como un desafío doble, porque por un lado, es un territorio simbólicamente relevante; por otro, es un distrito donde el oficialismo mantiene una estructura consolidada. Por eso, la elección del candidato no es un detalle menor.
En ese contexto, Ibarraolaza pide pista para representar una propuesta que combine renovación y apertura hacia sectores independientes, una de las claves transversales a todos los armados electorales que van tomando forma en la provincia.
En ese contexto, la instalación temprana de Ibarrolaza puede leerse como un movimiento para ganar posicionamiento. Del otro lado, el oficialismo observa con atención pero sin apuro. La gestión de Castro todavía tiene margen para reordenar su imagen y definir si buscará continuidad o habilitará una renovación dentro de su propio espacio.