Tucumán: Mariano Campero le declara la guerra a Catalán y prepara su candidatura a gobernador
El radical con peluca quiere ser candidato y analiza usar su sello, Cambia Tucumán. La pelea con el exministro del Interior y el frente judicial que se avecina.
Mariano Campero, el libertario blue de Tucumán que quiere ser gobernador.
Las peleas internas no son solo potestad del peronismo en Tucumán. El ecosistema libertario también viene atravesado por un cisma que amenaza con complicar su performance electoral. Tras el lanzamiento de Lisandro Catalán, el radical con peluca Mariano Campero avisó que prepara su propia candidatura a gobernador por fuera de La Libertad Avanza.
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La decisión del diputado aporta una opción más al ya fragmentado escenario electoral en el Jardín de la República. Con los comicios provinciales convocados para el 9 de mayo, el peronismo cuenta por ahora con al menos dos candidatos de peso. El gobernador Osvaldo Jaldo buscará su reelección y también un postulante que saldrá del espacio que lideran Juan Manzur y Pablo Yedlin. Así las cosas, ambos polos de la grieta se muestran partidos a menos de seis meses del cierre de lista.
La decisión de Mariano Campero
Campero ya le blanqueó a su entorno que quiere ser gobernador y que piensa que esta es su oportunidad. “Tiene una bala de plata y la quiere usar ahora”, contó alguien que lo conoce desde hace tiempo. Aunque se reivindica como parte de La Libertad Avanza, de hecho forma parte del bloque en la cámara baja, tiene decidido jugar con su sello, Cambia Tucumán.
La decisión refleja un cisma en el ecosistema libertario tucumano. A pesar de haber sido uno de los diputados radicales que se pasaron al bloque violeta, los operadores de La Libertad Avanza en Tucumán ya dijeron que no lo consideran parte del espacio. Su vínculo principal es con Patricia Bullrich, que ya está al tanto de la decisión adoptada por su alfil.
Javier Milei con los radicales con peluca en Casa Rosada.
A Campero la negativa no lo achica, por eso no espera el apoyo de la Casa Rosada. Está decidido a jugar con su sello que armó cuando Mauricio Macri le negó la boleta al buscar su reelección como intendente de Yerba Buena, en 2019. Ese municipio, uno de los más acomodados de Tucumán, aún está entre sus activos de la mano del alcalde Pablo Macchiarola, que irá por la reelección en 2027. Es una de las razones por las que Campero quiere jugar.
El frente judicial en Tucumán
En el entorno del diputado anuncian una guerra de guerrillas que puede trasladarse al plano judicial. Su equipo analiza iniciar acciones judiciales contra Catalán y contra Federico Pelli, el libertario que quiere ser candidato a intendente de Yerba Buena y amenaza el pago chico de Campero. La razón que aducen es que ambos “falsearon el domicilio”.
Con Pelli la cuestión se hizo pública de la mano del propio Campero, que lo acusó de haber cambiado su domicilio dos veces en la misma semana y amenazó con denunciarlo por uno de los delitos incorporados en el Código Electoral, falso domicilio con fines electorales. Además, la ley local exige ser elector del municipio que se quiere gobernar con dos años de residencia inmediata. Son los dos frentes por lo que el espacio radical con peluca ataca a Pelli. Con Catalán es similar, simplemente entienden que el exministro no tiene domicilio ni vive en Tucumán.
Lisandro Catalán quiere ser el candidato a gobernador de La Libertad Avanza en Tucumán.
Campero y su equipo también analizan presentar una impugnación a la candidatura de Jaldo. No es el único que lo piensa en la política tucumana, sensible tras los fallos de la Corte Suprema en los casos que impugnaron las candidaturas de Sergio Uñac en San Juan y de Alberto Weretilneck en Río Negro en 2019. La Constitución de esa provincia del Norte Grande permite claramente que Jaldo vaya por un segundo mandato, pero la apuesta es a que el máximo tribunal del país declare inconstitucional ese artículo con respecto a la carta magna nacional. Es una estrategia cuyo éxito resulta un poco más complejo.
El linaje libertario de Mariano Campero
Más allá de su disputa con los titulares de la franquicia libertaria en Tucumán, que no lo quieren reconocer como parte del espacio, Campero hizo un aporte que le permitió entrar por la puerta grande a La Libertad Avanza. Fue uno de los cinco radicales con peluca que decidieron romper con el bloque que conducía en ese momento Rodrigo de Loredo y apoyar el veto a la reforma previsional.
Campero fue uno de los promotores de ese grupo junto al cordobés Luis Picat. Al dúo se le sumó el misionero Martín Arjol, el neuquino Pablo Cervi y el correntino Federico Tournier. El grupo, si bien no rompió el bloque radical apenas oficializaron su decisión, desobedeció el pedido de de Loredo y se mostraron en la Casa Rosada con Javier Milei. La gestora de ese encuentro fue Bullrich, entonces ministra de Seguridad.
Mariano Campero con Patricia Bullrich.
El grupo mantuvo su colaboracionismo con el gobierno libertario sin romper el bloque radical durante la primera mitad de su gestión. Cuando llegó el momento del recambio legislativo, Campero, Picat y Tournier se sumaron formalmente a La Libertad Avanza en pos del objetivo de ser primera minoría. Cervi cobró su ayuda como candidato a senador, cargo que hoy ocupa. Arjol también quedó excluido del armado libertario y resultó electo diputado provincial en Misiones desde un armado que efrentó al mileismo en las elecciones de medio término del año pasado.