DISCUSIÓN 2027

Cumbre del peronismo: cómo juegan los gobernadores para evitar caer en la trampa de la interna bonaerense

Zamora y Quintela quedaron como garantes y mediadores para atraer más jefes provinciales al fogón y encontrar su lugar en medio de la guerra CFK-Kicillof.

La mesa del peronismo que volvió a reunir a Máximo Kirchner y Axel Kicillof tuvo lugares para el ecosistema federal, con Ricardo Quintela y Gerardo Zamora como protagonistas para llegar a los gobernadores de origen justicialista más cercanos a la Casa Rosada. Los impulsa el amor, pero mucho más el espanto de ser los convidados de piedra de la interna bonaerense.

Hasta el hotel Emperador llegaron Kirchner, Kicillof y Sergio Massa para encontrarse con Quintela, Zamora y sus pares Gustavo Melella, de Tierra del Fuego; Sergio Ziliotto, de La Pampa; Gildo Insfrán, de Formosa; y Elías Suárez, de Santiago del Estero. La convocatoria corrió por cuenta de los jefes de bloque del peronismo en el Congreso, Germán Martinez y José Mayans.

Más allá de la defensa de las PASO, tema principal del encuentro, en las cuatro horas de reunión también se habló de la unidad del peronismo de cara a 2027. Una persona al tanto de las conversaciones reveló que existió “un entendimiento de que unidos hay mayores posibilidades de ganar”. Si bien se intentó evitar profundizar en ese tópico para que no afloren diferencias que subyacen, hubo un proceso de “limar asperezas”.

El rol de Gerardo Zamora y Ricardo Quintela

En ese sentido, Quintela y Zamora asomaron como las dos figuras que cumplirán el rol de mediadores, garantes y armadores del nuevo peronismo. En primer lugar, porque hablan con todos y no tienen rivales internos en sus provincias, pero también porque no están impregnados de lo que en las provincias llaman la “interna bonaerense”, la guerra entre Kicillof y Kirchner. “Es la interna bonaerense, pero por el peso que tiene es el 90% del problema”, explican en las provincias.

Gerardo Zamora y Ricardo Quintela junto a Axel Kicillof. Atrás, Gustavo Melella.

Gerardo Zamora y Ricardo Quintela junto a Axel Kicillof. Atrás, Gustavo Melella.

Uno de los acuerdos en esa línea fue “salir a conversar con el resto de los compañeros” para bajarle el tono a la disputa. En ese universo de “compañeros” se incluyen a los peronistas y provincialistas que vienen acompañando los proyectos libertarios en el Congreso, como los gobernadores Gustavo Sáenz (Salta), Osvaldo Jaldo (Tucumán), Raúl Jalil (Catamarca) y Hugo Passalacqua (Misiones).

En esa tarea específica, Zamora y Quintela cumplirán el rol de celestinos porque sostienen una buena sintonía con sus pares, no responden a terminales nacionales identificadas con uno u otro espacio e incluso ellos mismos se ubican por encima de la interna bonaerense, posicionándose como eventuales candidatos el año que viene. Desde esa postura, también hay quienes en la mesa del peronismo los proyectan como los más aptos para salir a buscar a los extrapartidarios, el paso que debería anteceder a la unidad del PJ.

Una estrategia para sostener las PASO

Como es sabido, el tema que convocó a la cúpula peronista fue el proyecto oficialista de eliminar las PASO. Los jefes de bloque querían unificar una postura clara ante la inminente agilización de las gestiones por parte del jefe de Gabinete, Diego Santilli. El Colo estuvo ese mismo martes en Misiones, en una cumbre del Norte Grande, donde su entorno aseguró que no habló del tema elecciones. Sin embargo, Letra P pudo saber que el jefe de ministros y los gobernadores trataron esa cuestión en la reunión norteña y quedaron en conversarlo "más adelante". "Hay muchas cosas que resolver antes", dijeron.

Diego Santilli, en Misiones, junto a gobernadores Hugo Passalacqua y Raúl Jalil (Catamarca).

Diego Santilli, en Misiones, junto a gobernadores Hugo Passalacqua y Raúl Jalil (Catamarca).

A ese encuentro faltaron Insfrán y Quintela, que habían viajado a Buenos Aires para la reunión secreta en el centro porteño. La idea de los referentes peronistas reunidos en el hotel Emperador es replicar el bloqueo opositor al proyecto de Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada. En principio, quedó plasmado un acuerdo para un nuevo encuentro la semana que viene, con la idea de compartir los resultados de las misiones asignadas y establecer una estrategia en común.

El hecho de que el peronismo se organice para sostener las PASO no significa, per se, que sea inexorable que utilice esa herramienta para dirimir su candidatura presidencial en 2027. Esta vez, dicen, el tema no se tocó, otra vez, para evitar que afloren diferencias que empañen el buen clima. La posibilidad de construir un candidato de unidad está sobre la mesa, pero la cúpula peronista quiere tener a disposición la posibilidad de resolver todo en una interna.

El Norte Grande, tierra de rebeldes y garantes

El jefe político de Santiago del Estero y el gobernador de La Rioja aparecen como los referentes peronistas del Norte Grande con mayor interés en solucionar la grieta interna. A Zamora, más allá de sus pergaminos, lo reimpulsaron sus últimos triunfos locales. No solo logró mantener el gobierno provincial de la mano de Suarez, sino que consiguió quedarse con todos los escaños nacionales disponibles y, hace diez días, ganó todos los municipios de su terruño.

En el hotel Emperador, Zamora avisó que su principal prioridad es resolver la interna. No lo dijo directamente, pero todos lo leyeron como un renunciamiento a sus pretensiones de candidatearse a la Casa Rosada. Según cuentan, Quintela no corrió el cuerpo, pero nadie se sorprendió. Hay una idea generalizada de que si el Gitano conserva sus aspiraciones presidenciales es "legítimo”.

Ellos marcarán el camino para ir a buscar a sus pares que le cerraron la puerta al PJ por situarse en las antípodas del kirchnerismo. Casi en paralelo a la reunión peronista, Sáenz celebró por haber colocado a alfiles suyos al frente del justicialismo de Salta y Jujuy. Los votos de sus adláteres en el Congreso resultaron fundamentales en más de una ocasión para blindar leyes propuestas por La Libertad Avanza, pero además el salteño juega en la interna al tomar el comando de dos filiales que fueron intervenidas en 2024 por Cristina Fernández de Kirchner.

En Diputados, las espadas legislativas de Sáenz comparten bancada con los representantes misioneros que hasta la semana pasada respondían políticamente a Carlos Rovira, considerado un aliado por la Casa Rosada. Tras romper con el antiguo jefe del espacio, el gobernador Passalacqua comienza a sentirse más cómodo arrancando cada debate desde la vereda opositora, por lo que el peronismo encuentra en el misionerismo un puñado de votos que puede empezar a cotizar el doble, porque se suma a la oposición y se le resta al oficialismo.

De antemano se conoce la decisión de Osvaldo Jaldo, que ya aseguró que no acompañará la eliminación de las primarias, aunque un armado liderado por Juan Manzur y Pablo Yedlin, ambos cercanos al kirchnerismo, tiene pensado enfrentarlo en Tucumán. Esa disputa, que tiene raíces en la inquinas del pago chico y puede significar una fuga de votos para el jefe provincial, podría convertirse en un globo de ensayo y herramienta de disuasión en los distritos donde los mandatarios peronistas saquen los pies del plato.

En ese marco, las dudas se posan sobre la vecina Catamarca, donde Jalil hace convivir la unidad con un bloque provincialista que acompaña a Milei cada vez que puede. O sea, casi siempre. Amenazar con romper esa pax local si el gobernador apoya la eliminación de las primarias es una de las estrategias que también se conversó en la cumbre del Emperador.

Osvaldo Jaldo, Gustavo Sáenz y Raúl Jalil. 
Ricardo Quintela se erigió como un mediador para el PJ.

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