La campaña para las elecciones porteñas tuvo sus capítulos en el Congreso, donde desde el cierre de listas los bloques PRO de ambas cámaras exhibieron sus divisiones entre los leales a Mauricio Macri y quienes prefieren apoyar a Javier Milei o, al menos, no molestarlo y seguir siendo aliados.
Esa polarización amarilla tomará forma este lunes, cuando el Presidente, con la victoria de Manuel Adorni en la Ciudad en el bolsillo, intentará aislar a Macri y arrastrar a sus filas a la mayor parte de las tropas legislativas amarillas. Los premios pueden ser insertarse en listas libertarias en octubre o encontrar refugio en el Gobierno.
La pelea Macri vs. Milei se sintió en el Congreso. A medida que la tensión entre ambos crecía, Patricia Bullrich intervenía para contener a miembros de los bloques PRO que no encontraban un buen negocio en dejar de ayudar al Gobierno. La ministra de Seguridad nunca quiso romper las bancadas y, cuando tuvo su acto de afiliación a La Libertad Avanza, desafió al expresidente a que promoviera la fractura.
Macri no se animó y menos aún Cristian Ritondo, el jefe del bloque, famoso por jugar a dos puntas: acompañó en la Ciudad la campaña de Silvia Lospennato, pero negocia en la provincia de Buenos Aires una fusión PRO-La Libertad Avanza. Con la victoria de Adorni, Milei puede confiar en dominar los bloques amarillos y desde este lunes tratará de ratificar su liderazgo.
Javier Milei en Diputados, con el jefe de aliado
El bloque PRO de Diputados tiene 35 miembros y los intentos de Macri por crear una mayoría opositora tuvieron resultados magros. Durante la sesión que debatió la investigación del caso $Libra, el expresidente ordenó abstenerse en la votación sobre pedidos de informes al Presidente y no plegarse a un intento de Martín Menem para bloquear los pedidos de interpelación a ministros.
Esa vez, Macri sólo consiguió que lo obedecieran siete integrantes de la bancada: Gabriela Besanna, María Sotolano y Silvia Lospennato (Buenos Aires), Daiana Fernández Molero y María Eugenia Vidal (Ciudad); Germana Figueroa Casas (Santa Fe) y Ana Clara Romero (responde al gobernador de Chubut, Ignacio Torres).
El titular del PRO repitió la práctica la semana pasada, durante el debate de proyectos para mejorar jubilaciones. Pidió firmar un dictamen con una pensión nacional por la vejez y, otra vez, no reunió mayoría entre los propios. Sólo suscribieron Fernández Molero, Figuera Casas, Vidal, Luciano Laspina y Martín Adhorain.
Si bien cualquier sangría amarilla es un problema para La Libertad Avanza, la victoria de Adorni debería motivar a Menem a reducir al mínimo las lealtades macristas. Anota en esa lista a Martín Maquieyra, María Sotolano (cercano a Jorge Macri) y el pinamariense Martín Yeza, quien se sumó al cierre de campaña de Lospennato.
Los macristas puros, en cualquier caso, son minoría en el bloque PRO. El martes, Bullrich jugó fuerte y envió a Silvana Giúdici a oficiar de vocera del dictamen oficialista sobre una reforma previsional. La exministra tiene como leales además a Gerardo Milman, Damián Arabia, Sabrina Ajmechet, Patricia Vázquez, Fernando Iglesias y Laura Rodríguez Machado.
Hace 20 días, dos representantes de Santa Fe del PRO cercanos a Bullrich armaron su propio bloque, Futuro y Libertad: Gabriel Chumpitaz y Verónica Razzini. La ministra también puede contar con el santafesino José Núñez y Alejandro Bongiovanni.
El resto del bloque no quiere poner la cara por Macri. Un caso es Diego Santilli. El propio Ritondo evita ese lugar y logra contener al resto de sus dirigidos. El dirigente de Independiente, que supo visitar a Milei en Olivos más que los propios libertarios, no tiene detractores entre los propios. Hay un grupo que lo sigue de cerca y lo integran entre otros Alejandro Finocchiaro, Aníbal Tortoriello, Florencia De Censi y Sergio Capozzi.
Otro dato negativo para Macri es que hay dos diputados cercanos a Horacio Rodríguez Larreta: Héctor Baldassi y Álvaro González. Desde que el exjefe de Gobierno se presentó a elecciones, esta dupla evitó chocar con el Gobierno. No era negocio.
El Senado, violeta
La pelea entre Macri y Milei tuvo este año su primer coletazo en el Senado, cuando Luis Juez dejó de ser jefe del bloque PRO, por pedido del expresidente. Le recriminó al cordobés mantener un diálogo permanente con el jefe de Estado, quien lo consulta para conocer el día a día de la cámara alta.
A Juez lo reemplazó en la jefatura de bloque el entrerriano Alfredo De Ángeli, leal a Macri. La bancada PRO del Senado tiene siete miembros. Además del dirigente rural, el expresidente puede controlar a Andrea Cristina (Chubut) y, sólo de a ratos, a Victoria Huala (La Pampa), cercana al diputado Maquieyra.
El resto del bloque amarillo de la cámara alta no se quiere pelear con el Gobierno. A Juez lo sigue su coterránea Carmen Álvarez Rivero, leal a Bullrich. Le recriminó a Macri no haberla llamado cuando visitó la provincia. El misionero Martín Goerling Lara fue socio de Humberto Schiavoni, mano derecha de Macri. Aun así, el senador se mostró cercano a la ministra de Seguridad. Lo acusan de jugar a dos puntas.
La bancada PRO la completa Guadalupe Tagliaferri, electa legisladora porteña en la lista de Larreta. Como aliada amarilla juega la tucumana Beatriz Ávila, quien mantiene un diálogo permanente con Santiago Caputo. Será una de las que promueva la mutación libertaria de la bancada de Macri. No la única.