Toto Caputo le cumplió a Maximiliano Pullaro: cede el control de la ruta A012 tras dos años de idas y vueltas
Lo anunció en su visita a la Bolsa de Comercio de Rosario. El circuito de ingreso portuario que quiere armar Santa Fe. Una novela que se estiró por demás.
El gobernador de Santa Fe Maximiliano Pullaro junto al ministro de Economía Toto Caputo.
Esta vez no viajó con las manos vacías. Toto Caputo visitó la Bolsa de Comercio de Rosario y anunció, frente a una platea semivacía, pero interesada, que la Casa Rosada le cederá la ruta nacional A012 a Santa Fe. En la Bota celebran: es un reclamo que Maximiliano Pullaro sostenía desde hace más de dos años.
La novela de Toto Caputo y Maximiliano Pullaro
La A012 es una arteria clave para el complejo agroexportador santafesino. Circunvala todo el Gran Rosario, desde Alvear hasta San Lorenzo y, por eso, es una de las más utilizadas por los camiones que llegan a la región a descargar los granos de la cosecha para su exportación. Ese uso intensivo se nota en el estado calamitoso de la calzada, que desde que Javier Milei asumió como presidente no recibe ni siquiera un trabajo de bacheo. Los pozos, las huellas de los camiones marcadas y la falta de banquinas no solo ralentizan el proceso de descarga, sino que tornan peligroso transitar la ruta.
El tema obsesiona a Pullaro desde que llegó a la Casa Gris. El gobernador repite una y otra vez que cada día sin inversiones el patrimonio vial se destroza y se hace más difícil recuperarlo. Por eso, ya en las primeras reuniones que tuvo con Caputo le ofreció hacerse cargo del mantenimiento de las rutas nacionales que atraviesan la Bota -entre ellas, la A012-. El ministro lo celebró, hasta aceptó que Santa Fe aporte asfalto para tareas de bacheo, pero el tema nunca avanzó y comenzó a ser uno de los principales reclamos de parte de la Casa Gris al Gobierno.
La presión de Santa Fe
Santa Fe quedó, entonces, en una situación incómoda. No solo por las rutas en malas condiciones sino también porque los automovilistas no distinguían de quién es la responsabilidad y el gobierno provincial se llevaba insultos que no le corresponden. Así las cosas, desde la Bota se desplegó un operativo de presión que incluyó polémicos carteles en las rutas avisando que estaban en malas condiciones por falta de inversión nacional. Lisandro Enrico, ministro de Obras Públicas, fue la punta de lanza mediática para forzar a la Casa Rosada a ceder.
Tras meses de espera, las negociaciones se reactivaron recién en febrero de este año. El viceministro de Obras Públicas de Santa Fe, Marcelo Pascualón, viajó a Buenos Aires y se reunió con Carlos Frugoni, flamante secretario coordinador de Infraestructura designado por Caputo en enero. En el encuentro hubo buena predisposición para avanzar con el traspaso, pero en Santa Fe no lo querían celebrar hasta que esté el decreto firmado. El que se quema con leche, sopla hasta el yogur.
La gestión fluyó porque se enmarcó en una negociación política mayor. Antes del encuentro, hubo una charla entre el ministro del Interior, Diego Santilli, y la exvicegobernadora Gisela Scaglia, que destrabó las charlas. Si bien en Santa Fe negaron negociaciones cruzadas, sí reconocieron que los gestos del bloque de Provincias Unidas -presidido por Scaglia- de acompañar la baja en la edad de imputabilidad y de aportar votos para la reforma laboral distendieron los ánimos.
Un mes después, Caputo refrendó públicamente el acuerdo frente al auditorio de la Bolsa de Comercio de Rosario, integrado por todos los actores de la cadena de exportación. Son quienes trabajaron junto a Pullaro desde el principio en el nuevo esquema portuario. No fue lo único: el ministro también anunció que están trabajando con la Casa Gris la autorización para que Santa Fe tome un crédito de unos US$150 millones con la Corporación Andina de Fomento y así financiar obras de infraestructura portuaria.
Qué quiere armar Santa Fe con la A012
La novedad significa, además, un paso más para la Casa Gris en la concreción de uno de sus proyectos más ambiciosos: el Circuito de Ingreso Portuario, una iniciativa que quiere reformar el acceso al complejo fluvial del Gran Rosario. La A012, columna vertebral de esa región, es clave para el CIP y Santa Fe quiere incluirla en la concesión. Queda ver la letra chica, porque semanas atrás había circulado que la Casa Rosada consentiría que se sume a la concesión, pero no cedería la jurisdicción.
Camiones COSECHA.jpg
Se calcula que más de 2 millones de camiones transitarán los accesos a puertos del Gran Rosario durante la cosecha gruesa.
El CIP es un proyecto audaz: implica quedarse con la tasa de acceso portuario que cada municipio involucrado cobra por camión ingresado a su territorio. El gobierno provincial pretende que el cobro sea virtual y se controle a través de lectores de patentes en los accesos. Esa caja monumental quedará en manos de dos concesionarios: uno, a cargo del mantenimiento de la infraestructura y otro para la firma responsable de realizar “grandes obras” sobre las rutas incluidas, entre las que esperan que esté la A012.