OLIVOS HORROR SHOW

Todo es posible en la dimensión muy cocida de Javier Milei

Del culebrón Espert a las teorías de la razia en la Quinta. La cocción de un churrasco, el culpable, o un envenenamiento canino. La verosimilitud al poder.

"De la Argentina pueden esperar cualquier cosa", le dijo Javier MIlei al mundo desde la tarima global del BID el 22 de febrero de 2025. Tenía razón: seis días antes había estallado el escándalo $LIBRA y el Gobierno le había dado al mundo razones de sobra para esperar cualquier cosa de la Argentina.

No sería el único caso que sorprendería al planeta: justo seis meses después, el 22 de agosto de ese año, el periodista militante Jony Viale, presa del estupor ante la sospecha de que el Gobierno hacía caja con las prestaciones destinadas a las personas con discapacidad, contaría siete episodios de presunta corrupción, algunos de ellos de ribetes cinematográficos, en 21 meses de administración libertaria: a razón de uno cada tres meses desde el desembarco del anarcocapitalista en la Casa Rosada.

Y faltaba el culebrón que protagonizaría José Luis Espert poco después, en la antesala de las elecciones legislativas nacionales del 26 de octubre, cuando debería renunciar a su candidatura a diputado nacional -era el cabeza de lista de la provincia de Buenos Aires- por las revelaciones sobre sus vínculos con Fred Machado, el empresario investigado en Estados Unidos por lavado y narcotráfico. "Para votar al Colorado, marcás al Pelado", explicaría Diego Santilli, el muleto de El Profe.

¿Ciencia ficción? No, realidad. Pura y dura. Y ahí está el punto.

Para funcionar, la ficción, incluso la más disparatada, necesita ser verosímil: "Que tiene apariencia de verdadero", según la RAE.

Ursula Kroeber Le Guin (1929-2018), la reconocida escritora estadounidense de novelas de fantasía, lo explica a partir del ejemplo de Tolkien. Dice que "las referencias (del autor de El Señor de los Anillos) a lugares, pueblos y acontecimientos (frecuentemente, de mucho tiempo atrás) no son parte de la historia puntual: ellos le dan al lector la convicción de la realidad de la escena puntual, porque se la muestra como parte de un paisaje mucho mayor, de una larga historia, de un mundo completo en el cual esa escena es sólo un fugaz momento. Esta es una poderosa técnica para hacer verosímil un mundo imaginario".

Churrascos y perros envenenados

Este jueves, las redes sociales se convirtieron en un festival de versiones lanzadas con el fin de explicar la decisión del Gobierno de remover a todo el personal civil de la quinta presidencial de Olivos, una medida que atribuye a asuntos de seguridad y filtraciones de información.

- Como el asesinato del archiduque Francisco Fernando, que desató la Primera Guerra Mundial, una de esas versiones le adjudica a tres churrascos demasiado cocidos por el cocinero de la residencia la razón de la furia presidencial que afiló la guadaña y derivó en una razia masiva.

- En la misma pista cárnica, otra versión habla de un abuso de confianza de una mujer de confianza de Karina Milei que armó -como Fabiola Yáñez, pero sin pandemia- una juntada con amigos en la quinta del Presidente en la que alguien habría envenenado a uno de los perros vivos del mandatario, que para colmo era "el que mantenía la inflación a la baja con sus consejos". Una versión veterinaria de Cianuro espumoso, el clásico de Agatha Christie. Un trabajo para Hércules Poirot.

Bajo la lupa de la razón, todo asoma como un inmenso disparate, como los dragones de Game of Thrones, por ejemplo, pero todo resulta verosímil a la luz de los antecedentes de un gobierno que ha producido múltiples episodios más propios de la ficción que de la realidad: la saga que resumió Jony Viale en 2025 en pleno ataque de pánico ante el riesgo kuka, sumada a la pulsión esotérica de un presidente encomendado a los designios de las fuerzas del cielo que empodera como Jefe a su hermana tarotista, son las referencias de Tolkien a "lugares, pueblos y acontecimientos" que "le dan al lector la convicción de la realidad de la escena puntual, porque se la muestra como parte de un paisaje mucho mayor, de una larga historia", en este caso, de realidades increíbles pero reales.

Son los cimientos de la verosimilitud de la Teoría del Churrasco y la Tesis del Envenamiento del Perro. El corpus delirante que instala en el imaginario colectivo la certeza de que, como decía el capocómico Juan Carlos Calabró en uno de sus sketchs inolvidables de Calabromas, todo es posible en la dimensión descosida. En este caso, en la demasiado cocida.

P.D.: Santaolalla no vivía en la Quinta de Olivos

Antes de cerrar, una posdata justa y necesaria: hubo un tiempo, supuestamente menos dislocado, en el que la vocera presidencial, Gabriela Cerruti, desmintió oficialmente que el músico Gustavo Santaolalla se hubiese mudado a la quinta de Olivos para poder zapar con el presidente Alberto Fernández hasta altas horas de la madrugada. O sea, digamos.

Javier Milei en la Quinta de Olivos. 
Javier MIlei. 

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