El diputado de La Libertad Avanza, Santiago Pauli, acelera la construcción de su espacio político en Tierra del Fuego con un objetivo que ya aparece en el horizonte de su estrategia: disputar la sucesión del gobernador Gustavo Melella. Para eso, busca consolidar una estructura propia, ampliar su presencia territorial y convertirse en el principal referente libertario de la provincia.
La apuesta incluye candidatos en las tres ciudades fueguinas, Ushuaia, Río Grande y Tolhuin con la intención de competir por las intendencias y conquistar bancas en los Concejos Deliberantes y la Legislatura, donde el espacio no cuenta actualmente con representantes. La estrategia también contempla una construcción política más amplia, capaz de reunir a distintos sectores de la centroderecha.
La disputa por el liderazgo libertario
En esa apuesta, uno de los rasgos característicos que se destacan en ese contexto es su discrepacia con el senador Agustín Coto, el otro dirigente de peso de La Libertad Avanza en la provincia. Pauli sostiene que no existe una pelea entre ambos y atribuye el alejamiento a una decisión del propio senador.
En el entorno del diputado, sin embargo, reconocen que los últimos movimientos del senador generan desconcierto. Coto había construido una relación de extrema confianza con las principales figuras del oficialismo nacional, incluido el presidente Javier Milei, y hasta había conseguido instalar su nombre entre los posibles candidatos a ocupar la vicepresidencia del Senado. Sin embargo, cuentan sus viejos compañeros, fue privilegiando la construcción de un perfil propio un poco más alejado del perfil libertario más tradicional.
Agustín Coto, el senador de La Libertad Avanza, alejado del espacio de Pauli.
Sin Coto en la mesa, Pauli avanza con la construcción de referencias propias, especialmente en Ushuaia y Río Grande, aunque por ahora evita hacer públicos los nombres de quienes podrían encabezar las candidaturas. Entre las referencias que aparecen sobre la mesa se destacan la senadora Belén Montes de Oca, el diputado Miguel Rodríguez y la legisladora provincial Natalia Gracianía. No obstante, en el espacio reconocen que la lista no está cerrada y que el proyecto requerirá acuerdos con otros sectores.
El armado territorial
La organización territorial también se inscribe en el desembarco de La Libertad Avanza en las provincias, una estrategia impulsada por Karina Milei. La semana pasada, Pauli reunió a unas 150 personas en Ushuaia para una nueva instancia del curso de formación de dirigentes, cuya inauguración había tenido lugar dos semanas antes. La iniciativa busca consolidar un espacio de formación y trabajo político con una meta que excedió la disputa fueguina: aportar a la reelección presidencial de Milei. De hecho, los logros de la gestión nacional ocuparon el centro de la exposición de cierre, a cargo del propio diputado.
La formación de cuadros emerge en ese contexto como una herramienta para fortalecer la presencia partidaria y preparar dirigentes con capacidad de disputar espacios institucionales. El desafío inmediato será transformar esa convocatoria en una estructura política estable, con presencia en las principales localidades y capacidad para competir en las próximas elecciones.
Un frente de centroderecha para pelear por la sucesión de Melella
Pauli sabe que, más allá de la forma en que termine de tomar forma la oferta electoral del peronismo fueguino, las chances libertarias crecerán mientras más partidos se sumen a la cruzada. Por eso no se limitaría a una competencia exclusivamente libertaria. Su horizonte contempla la conformación de un frente opositor en el que podrían confluir el PRO, el Partido Libertario, sectores de la Unión Cívica Radical (UCR), espacios de derecha como Somos Fueguinos y dirigentes sin pertenencia partidaria.
Siempre con el objetivo de fortalecer a La Libertad Avanza, el diputado sabe que necesita consolidar su propio espacio antes de sentarse a discutir candidaturas y lugares de poder con potenciales aliados. La disputa por las intendencias y la Legislatura será parte de esa primera etapa.
En paralelo, mira el acercamiento de Melella a la Casa Rosada y lo interpreta como una señal de preocupación frente a un escenario en el que el mandatario provincial se ve apremiado por la situación económica y social en la provincia. Los violetas, incluso, consideran que el gobernador busca aproximarse al gobierno nacional ante las dificultades que enfrenta su propio espacio.
Más allá de ese acercamiento, los libertarios fueguinos saben que Melella forma parte de una estructura política vinculada al peronismo y a La Cámpora, los enemigos predilectos del mileísmo. Contemplando la pelea interna entre quienes supieron ser socios del gobernador, proyectan una posible fragmentación en la primera vuelta, aunque en el espacio estiman que las partes podrían reunificarse ante una eventual segunda vuelta. Esa hipótesis refuerza la necesidad de construir una alianza amplia, con volumen territorial y capacidad de negociación.