CRIMEN DE MORENA

Sergio Berni, siempre Sergio Berni: la cruz que Axel Kicillof no quiso sacarse de encima

El crimen de la nena de 11 años pone al ministro de Seguridad otra vez en el centro de todas las miradas y golpea al gobernador. Cuatro episodios que marcaron la gestión y el respaldo sin fisuras del mandatario.

El crimen de Morena Domínguez y el levantamiento de vecinos de Lanús Oeste frente a la comisaría de Villa Diamante para pedir justicia y denunciar la inacción policial ante los asaltos violentos que sufren a diario en el barrio volvieron a poner este miércoles al ministro Sergio Berni en el centro de las miradas por un episidio con fuerte impacto político, en este caso a cinco días de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) en las que Axel Kicillof inicia su carrera por la reelección.

Desde su desembarco en el Ministerio de Seguridad, una designación que tuvo como promotora directa a la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, Berni fue protagonista de varios episodios que lo pusieron al borde de una salida del gobierno bonaerense, siempre ratificado por Kicillof, con quien fue construyendo un vínculo político cada vez más firme a pesar de que la seguridad y su responsable fueron las usinas de los mayores dolores de cabeza del mandatario.

En silencio o con declaraciones públicas, el mandatario apoyó a Berni en sus enfrentamientos con intendentes PRO en medio de la pandemia y en sus peleas con Sabrina Frederic y Aníbal Fernández y lo respaldó incluso cuando intendentes peronistas del conurbano pidieron su salida del cargo.

Siempre Berni

En 2021 y en medio del fuego cruzado con la Casa Rosada por la coordinación de la seguridad en el conurbano, un levantamiento de efectivos policiales con reclamos salariales y gremiales tuvo a Berni en el centro de los reclamos. Las imágenes de los policías y familiares de efectivos de La Bonaerense con barbijos tocando el bombo y cercando la Quinta de Olivos con el presidente Alberto Fernández adentro impactaron con fuerza en la gobernación.

La imagen de una policía sublevada y sin control político chocaba con el supuesto perfil por el que Berni había llegado al sillón de la cartera de Seguridad, un duro capaz de cuadrar a una fuerza de más de 100 mil efectivos.

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Sin sucesor propio para el sillón más caliente de su gabinete, Kicillof se recostó entonces en un respaldo sin estridencias pero suficiente para que Berni siguiera en el cargo, a pesar de haber sido el más apuntado por ese episodio.

Un año después, en octubre de 2022, la feroz represión desplegada por la Policía bonaerense en El Bosque de La Plata en la previa del partido entre Gimnasia y Boca Juniors, con policías de la comisaría Novena que dispararon contra hinchas del Lobo, uno de los cuales murió de un paro cardíaco camino al hospital, volvieron a poner a Berni al borde de una salida del cargo.

La muerte de César Regueiro se produjo en medio de un operativo en el que la Policía disparó balas de goma y gases lacrimógenos contra hinchas que intentaban entrar y en el marco de una actuación cuestionada, por la que Berni tuvo que dar explicaciones.

Otra vez, desde el palacio gubernamental de calle 6 salió el respaldo a Berni en medio de una tormenta de críticas y pedidos de alejamiento del cargo. Ratificar y esperar a que bajara la espuma fue la receta de la gobernación.

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A principios de abril pasado, con Kicillof intentando conseguir respaldo político para su proyecto reeleccionista, el crimen del colectivero Daniel Barrientos, ocurrido en La Matanza, pareció ser el episodio que iba a terminar con Berni afuera.

El ministro intentó aplicar su habitual receta de intervención activa yendo al centro de las protestas de los compañeros de la víctima, que lo golpearon entre varios provocándole una fractura del maxilar. Herido, desgastado y cuestionado, fue el momento más difícil para El Sheriff, que incluso terminó pidiendo licencia al cargo.

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Sin embargo, a los pocos meses, su vuelta al ruedo fue con fuerte impronta política. Berni volvió al cargo, se quedó con el primer lugar en la lista de aspirantes a la Cámara de Senadores de Unión por la Patria por la Segunda sección electoral. Kicillof viajó a Zárate incluso para acompañar el lanzamiento de la esposa de Berni, Agustina Propato, como candidata a intendenta, enfrentando al alcalde Osvaldo Cáffaro.

La muerte de Morena vuelve a poner a Berni en el ojo del huracán. El impacto de este episodio, que también golpea con dureza a la gestión local de Néstor Grindetti y Diego Kravetz, se proyecta sobre la elección del domingo, aunque todavía no pueda medirse el impacto.

cuestion de familia iv: berni(s) & propato, a por todo en zarate
termino la veda por la conmocion y la politica hace intratables con el crimen de morena

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