LA POSTA DEL CONGRESO

Semana de internas en el Gobierno y una pelea por el poder que se adelantó

El PRO congeló el Presupuesto. Patricia Bullrich agitó el Senado y la pelea por la Magistratura podría adelantar su salida del bloque. Caputo, el falso espía.

Los referentes peronistas tienen razones para sentirse subestimados. Lejos de preocuparse por la resolución de las disputas del principal espacio opositor, las diferentes tribus del Gobierno libran una interna feroz que complica el cierre del año legislativo y vaticina un escenario conflictivo para la elección presidencial.

La semana pasada, las principales figuras de La Libertad Avanza (LLA) y sus aliados se enfrentaron a cielo abierto, con Javier Milei como testigo privilegiado. Patricia Bullrich consolidó su decisión de rivalizar con el Presidente, si es necesario, con una primaria de LLA, partido al que está afiliada. Sus contactos con el círculo rojo son cotidianos y se intensificaron tras la cumbre de IDEA, en Mar del Plata.

Karina Milei empezó a responderle a la senadora. Martín Menem, su principal soldado, dijo que no habrá dos candidatos oficialistas. El dato es que el diputado necesitó aclararlo, después de una semana en que la jefa del bloque de LLA en el Senado tuvo todos los gestos de ruptura posibles: no fue a la reunión de la mesa política y manejó la agenda de la sesión a su gusto.

El PRO parece moverse en línea con Bullrich, como si se hubieran encontrado en la misma ruta sin proponérselo. El partido amarillo frenó el Presupuesto 2027 y está dispuesto a tocar todas las leyes que quiera Milei.

Santiago Caputo celebró en redes sociales haber colaborado en la huida de Flávio Bolsonaro, justo cuando en el gabinete volvieron las versiones sobre una expulsión de funcionarios cercanos al asesor, como Andrés Vázquez (ARCA) y Cristian Auguadra (SIDE).

El dictamen de la ley de soberanía de Malvinas representó la primera victoria legislativa de su carrera política,l. Llegó cuando más la necesitaba. Fue clave que tomara en cuenta las quejas de los empresarios estadounidenses, que esta semana volverán a exhibir poder en el Congreso con un contingente de legisladores de todos los colores políticos que viajará a las elecciones legislativas de ese país.

Las peleas del Gobierno

En otro mensaje a la interna, Menem compartió un posteo de Alberto Benegas Lynch, en el que admite el triunfo de Luiz Inácio Lula Da Silva en Brasil, que el Gobierno no reconoce, y repudia el avance de la Justicia por causas contra Flávio Bolsonaro. El canciller Pablo Quirno es de los funcionarios que no reporta a Karina, como los Caputo (Toto y Santiago) y el ministro de Salud, Mario Lugones.

La huida del senador brasileño a Estados Unidos desde Puerto Iguazú le sirvió a Santiago Caputo para mostrarse como articulador entre la SIDE y los Estados Unidos. No es algo nuevo: el actual embajador, Peter Lamelas, lo nombró en la sesión del Senado estadounidense que le prestó acuerdo. Pero desde que su posición en el Gobierno se debilitó, el asesor subió el perfil en las redes sociales para rendirle pleitesía a Trump. Hasta cuestionó la importación de autos de China.

Su exposición le costará una investigación en la bicameral de fiscalización de organismos de inteligencia, liderada por el karinista Sebastián Pareja. Para la oposición no es difícil saber qué ocurrió en Misiones, porque desde la gestión en la SIDE de Silvestre Sívori, al inicio de la era Milei, los planes de inteligencia (PIN) dejan explícito que Argentina debe seguir cualquier orden de la CIA o el Mosad.

Si se tienen en cuenta estos lineamientos, que se repiten cada año, la fuga de Bolsonaro no sería más que un operativo de la inteligencia estadounidense con soporte de empleados locales. Los expertos en cuestiones de espionaje aseguran que semejante despliegue debió tener colaboración de otras agencias de Estados Unidos, vinculadas a las fuerzas armadas y que operan en la triple frontera. El personal local en todos los casos, habría actuado de mayordomo.

Los enigmas del caso Bolsonaro

En cualquier caso, el viaje de Santiago Caputo a Misiones para chequear los pormenores del operativo de huida de Bolsonaro lo confirma como nexo con el área más sensible de la administración de Donald Trump. Si bien el kirchnerismo pidió formalmente investigar la participación de Caputo, es el oficialismo y los aliados de la bicameral quienes están más interesados en escarbar sus vínculos en Estados Unidos.

El diputado Miguel Pichetto no integra la comisión, pero tiene muchas preguntas. El asesor estrella le ofreció ocupar un lugar en la Corte Suprema de Justicia en 2024, que el rionegrino no aceptó. Un año después lo sentó en una reunión privada con el consultor estadounidense Barry Bennett, quien se presentó como nexo con Trump.

Sus funciones nunca estuvieron claras y la prensa estadounidense nombró a Bennett como un agente de la CIA que ocupaba su tiempo libre en facilitar contactos locales, con consultoras como la de Leonardo Scatturice. ¿Y si aquel encuentro en una casa palermitana fue una farsa?

El otro participante de aquella reunión en Palermo fue el exdiputado radical Rodrigo De Loredo, quien negocia con los Menem un lugar en las listas de Córdoba. La huida de Flávio será discutida tangencialmente el próximo miércoles en la reunión de comisión de Relaciones Exteriores y Culto, con el objetivo de aprobar los cargos de cónsules honorarios.

Será una de las pocas actividades de la semana que viene, porque legisladores de todos los bloques estarán en Estados Unidos para participar de la elección norteamericana de medio término. Una vez más, la Cámara de Comercio de los Estados Unidos en Argentina (AmCham) rompió la grieta y juntará en aviones a libertarios, peronistas y partidos provinciales.

Las dudas del PJ

El peronismo no quiere llevar el tema muy lejos y por lo bajo critican la impericia del gobierno brasileño por no tomar los recaudos. "Bolsonaro no tenía orden de captura internacional y Brasil lo dejó salir del país. No se puede hablar de un delito", fue el consenso de la última reunión de la bancada de Diputados, el pasado miércoles.

Fue por eso que se apartaron de la denuncia penal que presentó la exlibertaria Marcela Pagano y pidieron tratar proyectos de interpelación contra el jefe de Gabinete, Diego Santilli, la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva y a Quirno, a quien el peronismo más quiere apuntar, porque consideran que no cuida la relación bilateral con el principal socio comercial.

Santilli licuó ese reclamo al confirmar que dará el informe de gestión en el Senado a fines de noviembre. No quiere que coincida con la fecha de tratamiento del Presupuesto en Diputados, que sería el 25 de noviembre. A Victoria Villarruel y a Bullrich no les interesó el pedido y anunciaron que lo citarán ese día.

Menem debería cambiar el itinerario de las sesiones en las cámaras, que tienen su primera parada el 18, cuando espera aprobar la ley de soberanía y la reforma de la carta orgánica del Banco Central. El Presupuesto aún debe negociarse, porque los aliados más cercanos, que son la UCR y el PRO no quiseron firmar el dictamen.

La rebelión macrista

Para aprobar el Presupuesto, el oficialismo de Diputados deposita más confianza en la UCR que en el PRO, donde no ocultan su rebelión y presentaron más pedidos de modificaciones que los gobernadores.

El partido amarillo retomó la queja principal que hicieron los mandatarios provinciales en los últimos tres años, referida al impuesto a los combustibles líquidos (ICL). En su exposición ante el Congreso, el secretario de Hacienda, Carlos Guberman, confirmó que no destinarán la totalidad de la recaudación a financiar carreteras, como indica la ley vigente. El PRO quiere que si es así el impuesto baje. Y que si hay licitaciones para mejorar las rutas sean detalladas en el presupuesto.

Además, exigen aumentar la coparticipación a la Ciudad de Buenos Aires. El radicalismo se alió al resto de la oposición para exigir mejoras en los fondos a universidades. La rebelión macrista es la que más preocupa a Menem, porque observan una interna entre sus referentes que puede complicar la negociación en el recinto.

Creen que un sector de la bancada PRO acordó con Jorge Macri dar la pelea contra LLA y el núcleo más cercano a Mauricio Macri es más cauto. Hasta especulan con que Bullrich también visita seguido la jefatura de Gobierno. Al expresidente lo representa en Diputados Fernando D'Andreis, quien no habló del Presupuesto y en sus redes sociales lanzó una convocatoria a discutir temas de actualidad, con una larguísima carta llena de frases genéricas.

Bullrich, en su juego

Bullrich está decidida a romper, aunque debe elegir el momento justo. Mientras tanto, la senadora actúa sin atender los llamados de la Casa Rosada. El pasado lunes faltó a la reunión de la mesa política mientras paseaba por los pasillos del Senado. A quienes le preguntaron, les dijo que tenía un problema familiar.

La agenda de comisiones sigue siendo un caos en el Senado: el miércoles pasado, por presión de la Casa Rosada, se puso a consideración el proyecto de inviolabilidad de la propiedad privada, con la incorporación de la ley de tierras vigente, de 2011, que Bullrich quiso derogar.

Aliados como Victoria Huala (PRO), Carlos Espínola (Provincias Unidas) y Beatriz Ávila (Tucumán) dieron cuórum y se fueron. No fue posible dictaminar. La sesión fue acordada en una reunión de labor parlamentaria entre los jefes de bloque. La exministra de Seguridad no llevó la voz del Gobierno.

Sólo así se entiende cómo permitió que se presione a Santilli para dar su informe de gestión o avale una resolución para exigirle a Karina Milei incorporar al Senado a la agenda en el país que tendrá el papa León XIV, si es posible, con una asamblea en el Congreso o una reunión liderada por Villarruel.

Bullrich estuvo presente en la última reunión de legisladores libertarios en la Casa Rosada con Milei, cuando Karina anunció que invitarán a la oposición a la cumbre en el Palacio Libertad. Nunca lo informó en la cámara alta.

La Magistratura y un cambio inminente

El último tramo de la agenda parlamentaria está atravesado por la renovación de los ocho representantes del Congreso del Consejo de la Magistratura, el organismo que selecciona y sanciona jueces. En Diputados, el peronismo tiene que definir a quién elige y qué tribu se queda fuera.

Si no hay loteo por bloques, Provincias Unidas tendrá un lugar por la minoría y LLA dos por la mayoría. En el Senado hay un ajedrez frenético, con la interna oficialista al rojo vivo. Bullrich y los aliados armaron un frente para arrinconar a Karina y los Menem. Para meter presión, bloquearon la asunción de Nadia Márquez al frente de la comisión de Acuerdos, en reemplazo del fallecido Juan Carlos Pagotto. Cómo señal de apoyo, Milei participó este sábado de la inauguración de un templo de la neuquina.

El cargo quedó para el radical Maximiliano Abad, quien convocó a audiencias para el 17 y 18 de noviembre, justo cuando deben conocerse el nombre de los consejeros. Bullrich está redactando un dictamen constitucional para confirmar que hay empate entre LLA y el PJ, con 21 miembros cada uno. No acepta que el peronismo haya saltado a 22, con el retorno del riojano Fernando Rejal.

Cómo resolver esa paridad es el tema de discusión. El PJ propone repartir los cuatro lugares con LLA. Cristina Fernández de Kirchner siempre tuvo claro que sus enemigos son los ex-Juntos por el Cambio. Bullrich, por ahora, no aceptó y le prometió a la UCR resistir. Los Menem pusieron el grito en el cielo. Si la senadora se diferencia en este tema no tendrán otra opción que anticipar su salida de la conducción de bloque, que parece inminente para febrero o marzo. Tal vez sea antes.

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