El juez Aldo Alurralde, uno de los candidatos propuestos para la Corte Suprema de Santa Fe.
La Asamblea Legislativa definirá el jueves el futuro de los nombres propuestos por el gobernador Maximiliano Pullaro para cubrir tres vacantes en la Corte Suprema de Justicia de Santa Fe. Con el mecanismo de antecedentes, adhesiones e impugnaciones ya avanzado, los candidatos no cuentan con oposiciones personales.
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El oficialismo avanzó incluso en acuerdos con sectores de la oposición, en especial del peronismo, para lograr que se concrete sin sobresaltos el trámite de la renovación.
Los candidatos impulsados por el Ejecutivo son el juez federal de Reconquista Aldo Alurralde; el secretario administrativo del Senado provincial, Diego Luis Maciel, y la abogada radical y rosarina Jorgelina Genghini, dirigente del mundo profesional e integrante de la Federación Argentina de Colegios de Abogados y vocal del Consejo de la Magistratura.
Como contó Letra P, la selección responde a un esquema de equilibrios políticos, institucionales y territoriales diseñado por la Casa Gris. Alurralde representa al estamento judicial; Maciel, al poder político, y Genghini a los colegios profesionales. En términos geográficos, la terna cubre el norte, el centro y el sur de la provincia, con referencias en Reconquista, Esperanza y Rosario.
En el caso de Falistocco y Gutiérrez, ambos superaron el límite de 75 años que marca la ley y son los últimos exponentes de la vieja guardia que resistían la partida, tal como lo impulsa el Ejecutivo. Como aún no formalizaron sus renuncias sino que apenas lo anticiparon en declaraciones públicas, la designación de sus reemplazos genera en sectores de la oposición y en el Colegio de Magistrados de Rosario alguna resistencia.
El decreto firmado en diciembre por Pullaro abrió el plazo para la presentación de adhesiones u objeciones a los postulantes. Cumplido ese período, el Ejecutivo remitió los pliegos a la Legislatura sin observaciones puntuales hacia los candidatos propuestos.
El trámite continuó en la Comisión de Acuerdos, que evalúo los antecedentes, analizó la documentación y entrevistó a los candidatos. Cumplidos los tiempos previstos, la Asamblea Legislativa tratará el jueves los pliegos. Las juras quedarán supeditadas a la efectivización de las renuncias de los ministros salientes.
Uno de los trámites que quedan por resolverse, aun cuando en el Ejecutivo no genera inquietud, es el planteo de la Red de Mujeres por la Paridad, que presentó un amparo para equilibrar el máximo tribunal.
Ese espacio argumenta que no es suficiente la sola designación de Genghini, la abogada rosarina con trayectoria en el radicalismo y en la vida gremial del Colegio de Abogados de Rosario propuesta por el gobernador.
Una cortesana de la tribu radical
El nombre de Genghini, quien sería la segunda cortesana junto a Margarita Zabalza, responde a una apuesta técnica con anclaje político en la tribu de Julián Galdeano.
Desde hace cuatro años se desempeña como asesora en el Consejo de la Magistratura, donde comenzó durante la presidencia de Miguel Piedecasas y continuó bajo la gestión de Alberto Maques en las vocalías que representan a los colegios de abogados del interior. Además, integra la comisión directiva de la Federación Argentina de Colegios de Abogados desde 2023 y esta semana fue reelecta para un nuevo período.
Con un fuerte anclaje en Derecho Ambiental, formó parte del equipo técnico del Ministerio de Medio Ambiente cuando estuvo a cargo de Jacinto Speranza, durante la gestión del socialista Miguel Lifschitz, que también compartió con Pullaro. En ese rol tuvo un papel activo en las presentaciones judiciales ante la Corte Suprema por los incendios en las islas del delta del Paraná.
Alurralde, el juez con respaldo político
Aldo Alurralde fue el primer nombre puesto. Sectores del PRO empujaron su candidatura. No se trata de un nombre improvisado: el juez federal participó de la ronda de consultas técnicas que dio sustento a la reforma constitucional y ocupó un lugar central en la apertura de sesiones del 1° de mayo. Designado juez federal en 2009, construyó una imagen de magistrado frontal frente al narcotráfico, con causas de alto impacto que le valieron reconocimientos públicos de la exministra de Seguridad Patricia Bullrich.
Maciel, el operador del Senado
El otro candidato es Maciel, secretario administrativo del Senado provincial y hombre de extrema confianza del senador Felipe Michlig. No proviene del ámbito judicial, pero sí del corazón del Poder Legislativo. Maciel es definido como un gestor con bajo perfil y alto poder operativo. Maneja el Senado con precisión quirúrgica, conoce los engranajes electorales de las coaliciones que gobernaron Santa Fe en los últimos años y mantiene diálogo fluido con todas las fuerzas políticas. Su apellido también pesa: es hijo del histórico secretario privado del exvicegobernador Carlos Fascendini.
Para el núcleo duro del radicalismo, Maciel representa control, previsibilidad y lealtad, atributos valorados en un tribunal que se encamina a redefinir su vínculo con el poder político.